GOLF

Jon Rahm gana el US Open, su primer grande

El golfista vasco, de 26 años, se impone en Torrey Pines y celebra su mayor éxito profesional, el noveno ‘major’ para España y el único en el abierto estadounidense

Jon Rahm, con el trofeo de campeón. En vídeo, declaraciones del golfista tras su victoria e imágenes del triunfo y la celebración.MICHAEL MADRID / REUTERS / VÍDEO: EFE/ATLAS

Jon Rahm, campeón de un grande. El golfista vasco, de 26 años, se ha impuesto este domingo en la 121ª edición del US Open, celebrada en el campo de Torrey Pines, en San Diego, California, y después de varios cursos en la élite mundial ha logrado su primer major, el noveno para el golf español y el único celebrado en el abierto estadounidense. Rahm se ha coronado con un golpe de ventaja ante el sudafricano Louis Oosthuizen, el único que aguantó hasta el final el empuje del jugador de Barrika en una última jornada de alta tensión. Hasta 10 jugadores estaban en el margen de un golpe a mitad de la ronda. Todos, uno a uno, fueron cayendo en las garras del US Open, un torneo que no hace prisioneros y en el que lo importante es sobrevivir. Y pese a su juventud, pocos golfistas tienen una relación tan especial con Torrey Pines como Jon Rahm. En ese campo celebró su primera victoria profesional, en el Farmers Insurance Open de enero de 2017. En San Diego se comprometió con su hoy esposa, Kelley Cahill. Y ahí ha logrado su mayor éxito profesional, su 13ª victoria, el sueño deportivo de su vida, después de haber sido ya número uno del mundo.

Fue Kelley quien le esperaba en el hoyo 18 para que Rahm cogiera en brazos al pequeño Kepa, nacido justo antes del pasado Masters de Augusta, en aril. Con el pequeño apoyado en su pecho, sin dejar de darle besos, Rahm esperó a que Oosthuizen acabara su ronda. El vasco había redoblado su presión y ataque con un espectacular final de ronda: birdie en el hoyo 17, birdie en el hoyo 18 (igual que su arrollador comienzo, birdies en el 1 y el 2). Dos golpes maestros tan llenos de sangre fría como de pasión. Uno de ventaja entonces sobre el sudafricano, a quien restaban cuatro hoyos por jugar. Las cartas estaban repartidas y Rahm tenía una baza ganadora. La partida quedó resuelta en el penúltimo hoyo. Oosthuizen perdió la calle en el 17, pero aún tenía un putt para salvar el par. Lo falló, derrotado. Solo un milagro que no llegó en forma de eagle en el 18 podía hacerle empatar. Rahm vio por la televisión cómo su último rival cedía. Era por fin ganador de un grande después de perseguirlo durante años: siete clasificaciones entre los 10 mejores en el Grand Slam, las dos anteriores este mismo año, quinto en el Masters y octavo en el PGA.

El laurel de Rahm es el noveno grande del golf español después de los cinco conseguidos por Seve Ballesteros (Open Británico en 1979, 84 y 88 y Masters 80 y 83), el doblete en Augusta de José María Olazabal (1994 y 99) y la chaqueta verde de Sergio García (2017). Allí donde todo empezó para Rahm con su primer triunfo en la élite del circuito americano, donde unió su vida a la de Kelley, ha tocado el cielo deportivo y personal, con su hijo en brazos y con sus padres, Ángela y Edorta, entre el público. Un cuento de hadas.

Hace dos semanas, Jon Rahm tuvo que abandonar el torneo de Jack Nicklaus, el Memorial Tournament, cuando era líder después de la tercera jornada. Con 18 bajo par y el título casi en las manos (el domingo los líderes acabaron en -13), los médicos comunicaron al vasco que había dado positivo por covid. Retirada y aislamiento, y su participación en el US Open en peligro. Rahm se entrenó en casa con un simulador, y lo que más le dolió fue que no pudo estar presente cuando sus padres conocieron a su nieto, Kepa, pero las pruebas dieron negativo antes del grande estadounidense y llegó a tiempo de jugar. “Creo en el karma. A las personas buenas les pasan cosas buenas”, dijo el español durante el US Open. “Me siento con mucha confianza”. Se le notaba en la mirada de cazador durante toda la jornada del domingo, voraz, con una brillante tarjeta de 67 golpes, cuatro bajo el par en el día, seis en el total. Todas las otras piezas fueron cayendo. DeChambeau, McIlroy, Hugues, Morikawa... todos se cargaban con bogeys y doble bogeys. Llegaron a apretarse 10 jugadores en solo un golpe a mitad de la ronda. El trono se iba a ganar por un ejercicio de resistencia, y de fe. Nadie estaba más fuerte de cabeza que Rahm, nadie deseaba tanto ganar este grande.

Clasificación final del US Open.

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