MOTOCICLISMO | GP DE ESPAÑA

Marc Márquez: un accidente a 160km/h en su regreso a Jerez

El piloto de Honda se cayó a gran velocidad en el circuito en el que se rompió hace un año: sufrió una fuerte contusión cervical y se clasificó 14º

Captura del accidente de Marc Márquez en el cirucito de Jerez.
Captura del accidente de Marc Márquez en el cirucito de Jerez.El País / EL PAÍS

Explica Marc Márquez que él sigue en rehabilitación. Y cuando todavía no se ha recuperado de un accidente en el circuito de Jerez en julio del año pasado que le hizo perderse la temporada entera el piloto de Honda se ha vuelto a caer. Lo hizo este sábado. Y en el mismo trazado en el que se rompió hace un año. Este es solo su segundo fin de semana de carreras desde que regresó a la competición tras nueve meses de baja y tres operaciones en el húmero derecho.

El accidente en el GP de España (la carrera, este domingo, a las 14.00, en DAZN y Movistar MotoGP) se produjo durante el primer entrenamiento libre del día: el piloto perdió el control de su Honda en plena curva siete, la más rápida del circuito, y se fue al suelo cuando su moto circulaba en torno a los 160 km/h. Moto y corredor se desplazaron a toda leche por la gran escapatoria y no frenaron hasta que dieron con las protecciones hinchables que marcan el límite del circuito. Márquez, que se levantó a duras penas y salió de la pista por su propio pie aunque visiblemente aturdido, sufrió una fuerte contusión cervical.

“Nunca te acostumbras a caer así”, reflexionaba él ya por la tarde. Apenas podía girar el cuello y reconocía haberse asustado: “El impacto contra las protecciones fue a gran velocidad. No recordaba bien qué había pasado, estaba un poco conmocionado”. Aunque el golpe no revestía gravedad, después de diversas exploraciones en el mismo circuito, el jefe de los servicios médicos, Ángel Charte, decidió remitir al piloto al Hospital de Jerez para que se le realizara un chequeo de control. Mejor certificar con pruebas que el golpe en la cabeza no era preocupante y que el brazo derecho del piloto no estaba dañado.

“Si estoy hoy aquí, como estuve en Portimao, es porque los doctores me han asegurado que tengo las mismas posibilidades de romperme el brazo derecho que el brazo izquierdo. El húmero está perfectamente”, quiso recalcar. Lo hizo tras volverse a subir a la moto y disputar la Q1. Acabó con el 14º mejor tiempo y algo enfadado. “La caída condicionó mi elección de neumático para la clasificación. Escogí el blando por seguridad, no por el rendimiento esperado; y me limitó. Nos equivocamos”. Era, dijo, el primer día en que empezaba a sentir la moto y a pilotar como quiere.

El deportista sigue tomando antibióticos como medida preventiva después de que la fractura en el húmero derecho se complicara el pasado invierno por una pseudoartrosis con infección en el hueso. La medicación y la falta de actividad física los últimos meses afecta a la capacidad de recuperación del piloto. Además, como todavía no está recuperado físicamente –la fractura está curada, pero acusa una importante pérdida de masa muscular–, su rendimiento con la Honda no es el deseado todavía. Se resiente su posición sobre la moto, especialmente en las curvas a la derecha. Y necesita de más kilómetros para recuperar el ritmo. Pero avanza con pie firme. “Salir ileso aunque magullado de una caída como esta, en cierto punto, alivia. Certifica que mi cuerpo está preparado para recibir impactos. Dije que volvería a ser el mismo Marc, con tiempo. Y eso significa coger riesgos e ir al límite. Me siento con ganas de forzar la máquina”.

Mejoras de seguridad

El accidente de Márquez, así como la posterior caída en el mismo punto de su compañero de equipo Pol Espargaró abrieron de nuevo el debate sobre la seguridad. Ocurre con algunos de los viejos circuitos europeos, en los que la pista es más estrecha, pero también es reducido el espacio entre el asfalto y las gradas. Las zonas de escapatoria se han quedado pequeñas para unas MotoGP que ya superan en algunas rectas los 360 km/h y que toman las curvas a velocidades de hasta 160 km/h, como hizo Márquez. “Cada día vamos más rápido, por eso las escapatorias se nos hacen cada vez más pequeñas”, asumía Franco Morbidelli (Petronas Yamaha), segundo clasificado.

Los cambios que se necesitarían para hacer de Jerez un circuito seguro son tantos que la curva siete ni siquiera entraba en los planes de los responsables del circuito jerezano, que se habían comprometido con Dorna a mejorar para el año próximo las escapatorias de las curvas uno y diez. “Quizá, visto lo visto, habría que hacer cambios también en la siete”, concedía Alex Rins, piloto de Suzuki. “Las curvas prioritarias son la uno y la diez, pero la siete está en el límite”, insistía Joan Mir, el campeón de 2020.

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Pero el discurso del mallorquín iba más allá: “Es la misma historia de siempre, no cambian nada hasta que pasa algo. Eso debe cambiar. Vamos muy rápido y las escapatorias están muy cerca. Eso de llegar al muro es jugar con fuego”. Hace unos años otro circuito español, el de Montmeló, acometió modificaciones importantes después de que el piloto Luis Salom falleciera durante unos entrenamientos: era piloto de Moto2, perdió el control de su moto, chocó contra las protecciones y su moto chocó contra él. Hoy aquellos cambios en el circuito catalán ya parecen pocos. “Se cambiaron algunas curvas y escapatorias, pero en la curva nueve, por ejemplo, la escapatoria sigue siendo insuficiente”, apuntaba Rins.

Este tipo de trazados se diseñaron en otra época en que las motos ni eran de 1.000cc ni llegaban a los 360 km/h. Y los espacios en los que se levantaron no hacen posible, en algunos casos, ganar más metros entre la pista y la grada. “Es muy difícil ahora agrandar todas las escapatorias de todos los circuitos. Y es imposible estar 100% seguro de que no pasará nada en un punto”, asume Márquez.

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