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Haaland pone contra las cuerdas al PSG

Dos goles del delantero noruego, que lleva diez en siete partidos de Champions, le dan el triunfo al Borussia ante un decepcionante rival salvado por una conexión entre Mbappé y Neymar

Haaland marca ante Keylor Navas
Haaland marca ante Keylor Navas reuters

Lleva 10 goles en seis partidos desde que llegó a Dortmund. Firma 39 en 29 partidos esta campaña, que inició en el Salzburgo, 10 de ellos en siete duelos de la Liga de Campeones. Erling Haaland suma, sigue y muestra que su reciente tasación en 20 millones de euros es una ganga. Dos veces hizo diana para derribar al París Saint-Germain. Los marcó sin necesitar muchas más opciones, sin despeinar su rubia cabellera para dar ventaja al Borussia Dortmund en los octavos de final de la máxima competición continental y obligar al París Saint-Germain a una remontada para no volver a caer de nuevo en esa ronda en la que ha naufragado en los tres últimos años. Al menos el gol a domicilio de Neymar le deja con aire.

B. Dortmund
BDO
2
-
1
PSG
PSG
B. Dortmund
Bürki, Piszczek, Dan-Axel Zagadou, Hummels, Emre Can, Witsel, Raphael Guerreiro, Achraf Hakimi, Erling Braut Haland, T. Hazard (Gio Reyna, min. 66) y Jadon Sancho (Schmelzer, min. 90).
PSG
Keylor Navas, Thiago Silva, Kimpembe, Marquinhos, Meunier, Verratti, Layvin Kurzawa, Idrissa Gueye, Di María (Sarabia, min. 75), Neymar y Kylian Mbappe.
Goles
1-0 min. 68: Erling Braut Haland . 1-1 min. 74: Neymar . 2-1 min. 76: Erling Braut Haland .
Árbitro
Antonio Miguel Mateu Lahoz
Witsel (min. 43), Meunier (min. 86), Verratti (min. 88), Idrissa Gueye (min. 53) y Neymar (min. 58).
Estadio:SIGNAL IDUNA PARK

El partido tardó en romper. Transitó durante larguísimos minutos entre la atonía y el sopor, aplatanado por una sucesión de pases irrelevantes, templado por una mutua prudencia que sustrajo toda la pasión que se le suponía a un duelo entre equipos que disponen de excelentes velocistas. Durante ese tiempo se corrió, pero no se galopó. Se especuló. Al París Saint-Germain no pareció importarle, pero empezó a parecerle mala idea cuando sintió que el control del partido era del Borussia. O al menos eso parecía. Ante la duda bajó revoluciones y se amparó en el pase de seguridad. En definitiva, se guardó para solventar la eliminatoria al amparo de su gente en el Parque de los Príncipes. Allí no contará con Verratti y Meunier, suspendidos por acumulación de amonestaciones.

El cuadro alemán se acomodó en su campo cuando no tenía la pelota. Bajó líneas y esperó el error rival en la circulación, que llegó más de una vez. Y así se desplegó para avivar aquel muermo. O para que se estirase Keylor Navas, felino para detener un intento de Sancho mediada la primera parte. Ni antes ni casi después se tuvo que estirar Bürki en la meta del Borussia. Mbappé no tocó bola, constreñido a actuar entre centrales y sin ocasiones para activar su zancada. Sin balón y sin espacios, fue una sombra entre defensas, así que el PSG empezaba y acababa en Neymar, que se movió con libertad para iniciar las acciones a 60 metros de la portería. Al Borussia tampoco le pareció muy mal. Y cuando se sintió molesto no dudó en bajarlo al piso.

Al brasileño, ausente en los exámenes decisivos de su equipo durante las campañas que lleva en París, se le aguardaba. Regresó tras su enésimo achaque físico y no dudó en tomar la batuta de su equipo. Tampoco había quien se la discutiese porque el PSG se ha cincelado sin excesiva creatividad en la medular. Para paliar ese déficit se vio por ahí a Neymar, en un espacio donde el Borussia buscaba sus opciones a través del robo. Apenas un libre directo del 10 que se le fue desviado en los minutos iniciales del partido fue el bagaje ofensivo de los parisinos hasta que superada la hora de partido encontraron a Mbappé. Lo hizo Neymar, por supuesto.

El ritmo de los acontecimientos, demasiado bajo, había desactivado a los delanteros del PSG. Todo fue excesivamente masticado en un partido de pico y pala en el que las pizarras de los técnicos se calcaron: tres centrales, dos carrileros dispuestos para correr en ataque y plegarse en una línea de cinco cuando el juego se ralentizaba, un tridente atacante en el que los extremos se cerraban casi como interiores. Hubo más ajedrez que fútbol hasta que en una acción episódica Haaland ejerció de cazagoles para rescatar un rebote en el área y enviarlo a la red.

Ahí todo se rompió en añicos. Todas las cautelas se disiparon con una explosión que alumbró tres goles en ocho minutos. Se engranaron varias marchas porque al fin Mbappé acertó a huir del corralito del nueve y encontró metros para engranar tres regates. Y el imberbe Reyna, de 17 años, le dio vuelo a los locales. Entre tanto pase se impuso aquel atisbo de osadía para regalarle el empate a Neymar, que apenas tuvo que empujar a la red. Pero nada había terminado. Haaland volvió a marcar y mostró que tiene catálogo en el área y fuera de ella.

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