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CARTAS DEPORTIVAS OPINIÓN i

Dusko Ivanovic y los cerebros flexibles

El técnico montenegrino, probablemente el entrenador más emblemático del proyecto del Baskonia, dejó la frase sobre la que Vitoria ha edificado su baloncesto de élite: “El cansancio no existe”

Dusko Ivanovic, en la banda del Buesa Arena
Dusko Ivanovic, en la banda del Buesa Arena acbphoto

Una rama de la ciencia médica, de nombre impronunciable -Psiconeuroinmunología (PNI)-, ha venido ayudando a los deportistas que lo han necesitado (el Valencia basket, el Villarreal o Quique Villalobos -agente ahora de Luka Doncic- fueron pioneros en los 90. Manu Ginóbili, Facundo Campazzo, el entrenador del Vissel Kobe de Iniesta, o el entorno de Carolina Marín, son algunos ejemplos de hoy en día).

El Dr. Leo Pruimboom, entonces mi terapeuta y hoy gran amigo, inició un congreso de PNI este fin de semana avisando a todos los profesionales presentes. “Un cerebro entrenado para ser flexible y adaptarse a las circunstancias es absolutamente imbatible como medicina”.

Tras saludar a los amigos, y quedarme con tres o cuatro ideas triunfadoras en las tertulias, llegué a casa con ganas de ver al Baskonia de Ivanovic encarando un difícil partido ACB frente a Unicaja en Málaga. El equipo vitoriano es uno de los grandes del baloncesto español prácticamente desde que su presidente, Josean Querejeta, tomó el proyecto en sus manos. Aquel Tau de Vitoria de principios de los noventa llegó para agitar, para competir frente a todos; llegó, en definitiva, para quedarse. Y lo hizo con las ideas muy claras. Los jugadores debían adaptarse absolutamente al estilo del entrenador, y ese estilo era innegociable. La conquista de Ligas, Copas del Rey, o la participación en la Final Four de Euroliga, llegarían -y llegaron- fruto de un esfuerzo y una disciplina a prueba de excusas. Dusko Ivanovic, probablemente el entrenador más emblemático del proyecto, dejó la frase sobre la que Vitoria ha edificado su baloncesto de élite: “El cansancio no existe”.

Con ese mismo estilo había triunfado antes Sergio Scariolo, y lo hizo después Velimir Perasovic. Entre medias, fue curioso el caso de Neven Spahija; aunque su Tau Vitoria fue también campeón de Liga, al año siguiente no continuó como entrenador. El estilo no se cambia.

La cosa este año se ha complicado en Vitoria. Perasovic, en su tercera etapa en el club, no cumplió con los objetivos, y dejó paso a Ivanovic, que también inicia su tercer proyecto. La primera imagen de Dusko por televisión impacta mucho; con sus 62 años, luce de repente una larga cola de caballo, que dulcifica totalmente su mítica pinta de guerrero corso al que Astérix y Obelix son incapaces de hacer sonreír en toda su aventura.

Al final del partido frente a Málaga, pese a la nueva imagen de Dusko en el banquillo, Baskonia había acumulado otra derrota clara en su casillero (la cuarta en seis jornadas con Ivanovic; la 25ª de los vitorianos en 42 partidos) y era el momento del análisis delante de las cámaras: “Yo no pongo excusas. No somos un equipo”. Y dejó al reportero con la repregunta en la boca.

Después del susto, algo había que hacer. Y nos vimos entero el Informe Robinson dedicado a Sergio Scariolo. La primera parte de la exitosa carrera del entrenador italiano nos la resumía Lucio Ángulo: “Creí que me había librado del ejército, hasta que tuve que jugar para Sergio”. Y al final del reportaje, interviene Jorge Garbajosa: “Es increíble la transformación de Sergio como entrenador. Creo que se dio cuenta de que su estilo anterior ya no tendría éxito en los tiempos que corren”.

Con la última imagen de Scariolo, con ese mismo pelo engominado y la misma pinta -según sus amigos- “de niño pijo del norte de Italia” que ha tenido siempre, su madre nos deja una confesión: “Por fin tengo el hijo educado y amable que siempre quise tener. Ahora estoy realmente orgullosa de él”. Pero las victorias siguen siendo innegociables para su hijo, señora Scariolo.

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