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Héctor Herrera: “Defender es un placer”

El centrocampista mexicano del Atlético reflexiona sobre su adaptación al modelo de Simeone y el modo de medirse al Barcelona tras el 0-1 en el Wanda

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Héctor Herrera en la grada del campo del Cerro del Espino.

Los futbolistas se dividen en dos clases. Los que viven el fútbol como un divertimento más o menos profesional y los que no conciben nada más gratificante que jugar, aunque sea gratis. A los últimos se los reconoce por el empeño febril con que actúan en el campo. Héctor Herrera (Rosarito, México, 29 años), nuevo centrocampista del Atlético, pertenece a esta categoría en su forma más pura. Este jueves (20.00, Movistar LC), el conjunto rojiblanco se enfrenta al Barcelona en las semifinales de la Supercopa de España, en Yedda (Arabia).

Pregunta. Usted nació en Baja California, un lugar que sugiere playas y surferos…

Respuesta. Nací en Tijuana, en el norte de Baja California. Las playas están al sur.

P. ¿Su infancia fue difícil?

R. ¡Bah! ¡Divertida! Era todo alegría.

P. ¿Supo rápido que quería ser futbolista?

R. Siempre quise. Siempre fue un sueño pero no sabía que sería jugador. Quería jugar para la selección, para los mejores equipos de México. De niño lo soñaba y veía la tele y los partidos. Tenía clarísimo que quería ser jugador. Pero para llegar dependes del destino.

P. Usted se sitúa en el campo como si tuviera un radar. Coge la posición con facilidad para defender y para que sus compañeros le encuentren libre. ¿Para conseguir algo así hay que correr mucho o pensar mucho?

R. El pasar de los años, la experiencia, te va dando mejor lectura del juego y mejor posicionamiento. Obviamente no soy el mismo jugador que era cuando llegué a Europa con 23 años. Hoy paso por un momento de madurez que puede ser el mejor punto de mi carrera. Juego más concentrado, más atento. Y eso te ayuda a comprender más rápido lo que el míster te pide y lo que el equipo necesita. Pasa por eso. Esto no quiere decir que un joven no pueda hacerlo. Básicamente, es un tema de concentración.

P. Hasta finales de octubre no comenzó a contar para Simeone con regularidad. ¿Cómo tuvo tanta paciencia, viniendo como venía, de ser el capitán asentado del Oporto?

R. Venía preparado para cualquier escenario. Sabía que no iba a ser fácil: “Viene Héctor Herrera, capitán del Porto, y va a jugar de una”. No. Ese verano renuncié a la selección y fui muy criticado. Sabía que me tenía que preparar tanto en lo mental como en lo físico para venir a un reto tan grande como es el Atlético de Madrid. Gracias a Dios creo que me preparé muy bien. Planteé cualquier escenario. Sabía que si no jugaba de inicio sería por algo, porque no estaba adaptado al sistema o por otras circunstancias. No tenía por qué juzgar al míster.

P. ¿Habló con Simeone antes de firmar?

¿Por qué voy a tener miedo a perder la pelota? Eso es la madurez: que te dé más miedo no intentarlo que intentarlo. Aunque juegues contra Messi, que a mi juicio es el mejor del mundo

R. Cuando firmé el Cholo no habló conmigo. Hablé con el presidente [Enrique Cerezo], con Miguel Ángel Gil [consejero delegado] y con Andrea Berta [director deportivo]. Y la verdad es que tampoco esperaba que él hablara conmigo. Sabía que si ellos me habían traído era por una razón, y que después tendría que hacer mi trabajo y convencer al míster, o que me fuera conociendo, y hacerle saber que podría contar conmigo. Es cierto que al principio fue difícil pero yo estaba preparado para todo.

P. ¿Usted siempre jugó como volante interior?

R. Sí.

P. La estadística dice que cumplida la primera mitad de LaLiga el Atlético es el noveno equipo en el ránking de pases buenos: 6.000, por debajo del Barça, que es el primero con 11.044, el Madrid con 9.197, o el Valencia con 6.500. La elaboración más restringida de las jugadas repercute especialmente en el mediocampo, donde seguramente tendrá menos el balón que en el Oporto. ¿Cómo lo vive usted?

R. Pasa por el sistema de juego de cada entrenador. Aquí se juega con un sistema que no es de elaborar, como el del Barcelona. Yo sé que tengo que trabajar para lo que el míster y el equipo quieran. Me tengo que adaptar.

P. En el Atlético incluso Thomas, el mediocentro defensivo, o los centrales, pueden tocar más el balón que los volantes como usted.

R. Porque en nuestro juego los centrocampistas solo tienen que hacer un pase de transición. Hay que pasar rápido. No jugamos a aguantar la pelota. Nosotros somos un equipo de transiciones o ataques rápidos que se cuida de estar muy fuerte defensivamente.

P. ¿Se encuentra cómodo en la transición rápida?

R. A ver, yo no soy un jugador rápido. Pero me adapto y me encuentro bien en el sistema.

P. ¿Cómo hace para dar esa impresión de serenidad en las ocasiones contadas que tiene la pelota y da un pase? ¿Cómo hace para superar el miedo a perder la pelota en un modelo que busca la seguridad ante todo?

R. ¿Por qué voy a tener miedo? Si la pierdo corro y ya está. Porque si no la pierdo, ¡igual corro! Es la experiencia. A mis 23 años si jugaba contra el Barça igual me comportaba de otra manera. Hoy no. Eso es la madurez: que te dé más miedo no intentarlo que intentarlo. Aunque juegues contra Messi, que a mi juicio es el mejor del mundo. Es una motivación extra. Prefiero mil veces que me critiquen por perder la pelota que por no quererla. Además, cuando te la dan ya sabes lo que vas a hacer: meter la nalga para cubrirla y aguantar, pasar, o regatear… ¿Por qué vas a tener miedo? Siempre ha sido mi forma de jugar.

P. Paradójicamente, en el último Atlético-Barça el equipo que más jugó al contraataque fue el Barcelona. ¿Eso pasó porque el Barça se dejó dominar o porque el Atlético le escondió la pelota?

R. Fue por la forma en que se jugó el partido. Nosotros no le dimos la iniciativa. Dársela es lo peor que puedes hacer. En el primer tiempo estuvimos bastante bien en la presión. Les robamos pelotas con las que pudimos hacerles bastante daño. Desgraciadamente no concretamos. Pero estuvimos muy finos con la pelota. Solo nos faltó eficacia para marcar. Pudimos hacer dos goles.

Como amante del fútbol, si de verdad quieres tener la pelota otra vez, ¡defender es un placer! Correr, ir a presionar, barrer, levantarte, chocar, pasarla, meter goles… Todo eso es el placer del fútbol

P. Dijo Valverde después del partido que ellos habían buscado crear espacios para lanzar a Messi y Suárez a la espalda de la defensa del Atlético. ¿Usted notó que el Barça preparaba las contras?

R. Posiblemente sí. Pero creo que nosotros no somos tan fáciles de contragolpear. Defensivamente siempre estamos bien parados y ordenados. Ese es uno de los fundamentos que hacen del sistema del Cholo uno de los mejores. Somos uno de los equipos menos goleados. Para hacerle un gol al Atlético hay que hacer una jugada como la que hizo Messi, el mejor del mundo, en el 0-1 del Wanda. Si los rivales no aprovechan nuestros pequeños descuidos se les hace muy difícil.

P. ¿Notó cómodos a los jugadores del Barça en el Wanda?

R. Tuve la impresión de que ellos estaban sorprendidos de lo que pasaba en el campo. Los veía y no sabían qué hacer para revertir la situación. Si ganaron fue porque aprovecharon al máximo el espacio mínimo que les dejamos, gracias a los jugadores de alto nivel que tienen.

P. Valverde pone a Griezmann a defender como cuarto centrocampista, por la izquierda. ¿Cómo puede el Atlético aprovecharse de esta desnaturalización?

R. Ellos defensivamente también son fuertes, sobre todo tras la pérdida de la pelota, cuando están en nuestro campo, no en el de ellos.

P. Hay equipos en los que el mediocentro que protege a los centrales eventualmente también salta a la presión. ¿Dice que este Atlético siempre está defensivamente ordenado porque los centrales nunca se quedan sin un volante que los proteja? Si salta Thomas se queda usted, y si usted salta se queda Thomas…

R. Es lo que le digo: es la forma de estar siempre bien posicionados. Si Thomas sale, yo tengo que quedarme por delante de los centrales.

P. ¿Qué jugador del Barça lo presionó a usted?

R. Arthur y De Jong. Y yo muchas veces saltaba a Rakitic, que jugaba como [centrocampista] fijo.

P. Para ir a presionar a Rakitic desde su posición hay que correr bastantes metros y muchas veces ese esfuerzo no sirve para nada porque el rival conserva la pelota en su poder, y entonces hay que volver a esforzarse. ¿Hay que ser capaz de jugar con dolor para hacer esos movimientos?

R. Una de mis virtudes es esa: las mediciones dicen que soy uno de los jugadores que más kilómetros recorren. ¡Y me gusta! Si jugar al fútbol es lo que amas te tiene que gustar correr detrás de la pelota. Hay cansancio. Es lo normal. Pero es el placer de jugar. No solo correr con la pelota da placer. Defensivamente hay que ayudar. Como amante del fútbol no se te ocurre que eso suponga un dolor, o un sacrificio. Si de verdad quieres tener la pelota otra vez, ¡defender es un placer! Correr, ir a presionar, barrer, levantarte, chocar, pasarla, meter goles… Todo eso es el placer del fútbol. No solo tener la pelota. Sin ese movimiento constante no puedes ni controlar los partidos ni volver a respirar.

P. Usted se enfrentó a João Felix en la Liga portuguesa. ¿Qué le llamó la atención de él?

R. Que se me hacía pesado. Yo decía, “¡éste qué pesado es!”. Nos ganaba la espalda muy bien. Se metía muy bien entre los medios de contención y los defensas, y después se giraba. Era rápido. Un jugador súper inteligente a la hora de jugar. Con muchísima calidad. Con detalles de crack. Es un segunda punta con mucho gol. Creo que puede ser un gran jugador.

P. Entonces le gustaba más su desmarque que su conducción.

R. A ver: él tiene muy buena conducción. Pero nunca puedes tener una buena conducción si antes no sabes ganarte los espacios. Él te gana la espalda y después se gira y conduce muy bien. Pero lo que más me gusta de él es su inteligencia, su búsqueda de los espacios para estar posicionado sin tener la corpulencia que le ayudaría a proteger mejor la pelota.

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