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BALONCESTO | NBA OPINIÓN i

Cuestión de milisegundos

La forma de actuar sobre la mecánica consiste en modificar el patrón de movimiento de acciones concretas, con o sin movimiento

Zion Williamson, el pasado 20 de febrero, cuando se le destrozó la zapatilla y se lesionó.
Zion Williamson, el pasado 20 de febrero, cuando se le destrozó la zapatilla y se lesionó. AP

Se pueden cambiar patrones de movimiento y se pueden cambiar posturas. El cambio de posturas determina que los músculos se activen de otra manera y que las fuerzas resultantes puedan ser distintas. Nos enfrentamos a la dicotomía lesión versus rendimiento. Los patrones óptimos para mejorar el rendimiento y hacerlo más rápido parece que en el cambio de dirección (dribbling, fintas, movimientos defensivos) no coinciden con los óptimos si pensamos en evitar cargar la rodilla, que es la articulación que más sufre y donde Williamson tiene el problema. Por tanto, ahí radica el éxito en esta rehabilitación, en encontrar un equilibrio.

Hablamos de milisegundos. Hay que poner también en la balanza de lo que significa una pérdida o ganancia de milisegundos en su juego con el estar disponible y sano. Teniendo en cuenta la proyección que se le presupone y la dimensión deportiva y económica que parece tener y teniendo en cuenta que el éxito de un jugador depende estadísticamente de sus capacidades (técnicas, físicas, psicológicas...) multiplicado por su disponibilidad, y cualquier cosa multiplicada por cero es igual a cero, parece sensato pensar que aun intentando que Williamson vuelva en el mejor estado posible en cuanto al rendimiento, la pérdida de escasos milisegundos no sería determinante y, por tanto, y viendo su potencial y casos recientes en la NBA donde números 1 del draft como Markelle Fultz han perdido todo su valor debido a lesiones, habría que inclinarse más por una estrategia focalizada en la futura y consistente búsqueda de la disponibilidad del jugador.

Parece, por tanto, que podemos alterar el movimiento dependiendo del objetivo que perseguimos pero quedaría por saber ello si va de la mano de una mejora o un empeoramiento del rendimiento en dicha acción.

La forma de actuar sobre la mecánica consiste en modificar el patrón de movimiento de acciones concretas, con o sin movimiento, y con ayuda de feedback interno (correcciones del entrenador) o externo (haciendo que flexione la rodilla hasta que toque un objeto). Se trata generalmente de un entrenamiento multifactorial compuesto por trabajo de fuerza de los músculos que intervienen en el movimiento, pliometría e infinitas repeticiones técnicas del patrón de movimiento a modificar hasta conseguir el objetivo deseado.

Se ha demostrado en mujeres la capacidad de alterar los patrones de aterrizaje o cambios de dirección relacionados con la patología de ligamento cruzado anterior. Además, hay estudios biomecánicos que relacionan diferentes ángulos de cadera y rodilla con el estrés de ligamentos y meniscos lo que nos puede dar una idea del objetivo a alcanzar para reducir la carga en ciertas estructuras.

En periodos en torno a pocas semanas ya es posible modificar la manera de aterrizar tras un salto o cambiar de dirección de manera consistente y sostenible en el tiempo, pero, eso sí, también tiene tiempo de caducidad si no se continúa. Y, cuando el patrón ya está establecido, en torno a 8-12 semanas.

Jurdan Mendigutxia es investigador y rehabilitador de deportistas de élite.

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