TENIS | MASTERS 1000 DE ROMA

El retorno más atípico de Nadal

El número dos regresa en Roma, 200 días después de su último partido y sin rodaje competitivo de cara a la gira de arcilla: “Las sensaciones son buenas, pero necesito tiempo: la mayoría ha jugado y yo no”

Nadal, durante el entrenamiento del lunes en el Foro Itálico de Roma.
Nadal, durante el entrenamiento del lunes en el Foro Itálico de Roma.POOL / Reuters

En medio de una situación excepcional, un regreso excepcional. Tal vez, seguramente, el retorno más atípico de Rafael Nadal, que este miércoles (19.00, Movistar Deportes) vuelve a competir oficialmente después de 200 días en la reserva. No es la primera ocasión, pero sí la primera en la que el motivo de la ausencia no responde a su propio cuerpo. La expansión de la pandemia frenó en seco el tenis y a la hora de retomar la actividad el campeón de 19 grandes, aislado en su domicilio de Mallorca, se lo pensó un par de veces y optó por la máxima prudencia: renunció a Nueva York, pero sí reaparecerá en Roma esta semana.

Gratísimo recuerdo el que le trae el Foto Itálico, donde ha logrado nueve títulos (61 triunfos y seis derrotas) y encontró un enclave absolutamente fundamental la temporada pasada. Fue en la capital italiana donde después de un par de meses sumergido en un mar de dudas reaccionó y resurgió, a las puertas de Roland Garros. Esta vez, la situación no tiene nada que ver, puesto que a estas alturas Nadal ni siquiera ha pisado una pista en competición y llega descabalgado con respecto a aquellos que sí participaron en Flushing Meadows. En cualquier caso, no le faltará rodaje.

Una vez que él y su equipo consensuaron que debía desembarcar directamente en la arcilla, el de Manacor, de 34 años, se puso manos a la obra y empezó a trabajar en la superficie roja de su academia. Inicialmente se había inscrito en el Masters de Madrid, pero la cancelación del evento de la Caja Mágica trasladó su rentrée a Roma. Son 200 días al margen, prácticamente siete meses de ausencia, pero la ilusión de volver a empuñar la raqueta y la cercanía de París en el horizonte pueden hoy día con todo.

“Obviamente, sin público no será lo mismo”, se arrancó durante el media day telemático del torneo. “Pero hay que ser positivos. Llevo muchas semanas entrenando muy duro, pero me falta ritmo competitivo e iré recuperándolo con el paso de los partidos. Tendremos que ser pacientes y mantener la calma, pero sobre todo, hay que controlar las emociones y buscar los automatismos que haya podido perder debido a la inactividad”, afirmó el balear, que debutará el miércoles contra Pablo Carreño, cuartofinalista en el US Open. “Será un buen test, necesito sentirme competitivo, pero estoy donde habíamos planeado”, incidió.

Carreño y solo Carreño

Es decir, Nadal ha puesto una buena fase física y preparatoria, y ahora solo precisa de la chispa que tienen los jugadores que han desfilado por Estados Unidos; no obstante, mientras él lleva trabajando varias semanas sobre arcilla, estos deberán hacer una transición exprés de cara a Roland Garros, caso de Dominic Thiem —"me alegro muchísimo por él, es un gran trabajador y se lo merecía"—, Novak Djokovic —"tuvo mala suerte, pero no debió hacer eso", comentó respecto a la descalificación del serbio— o el mismo Alexander Zverev, toda vez que Roger Federer sigue recuperándose de una doble operación en la rodilla derecha y postergará bastante más su regreso.

Con la mirada fijada exclusivamente en la semana romana, eludió toda referencia a Roland Garros, del 28 de septiembre al 11 de octubre —"no sé que situación tendremos entonces, hay que ver cómo evoluciona el virus…"— y remitió al duelo que se avecina con Carreño. “Como he dicho antes, necesito tiempo. La gran mayoría ya han jugado partidos y yo no. Hemos entrenado muy bien y las sensaciones son muy positivas, pero ahora tengo que trasladarlas a la pista. El partido contra Pablo será complicado”, resolvió.

Aparte del regreso en sí, Nadal cuenta esta semana con varios alicientes extra. Por ejemplo, alcanzar el doble dígito con el que sería su décimo título, registro que ya luce en Roland Garros (12), Montecarlo (11) o Barcelona (11); también, seguir la estela de Djokovic en el ranking (10.860 puntos el serbio, 9.850 él); y, por supuesto, intentar deshacer la igualdad en la escala de los Masters 1000, dado que el número uno le empató hace tres semanas con Cincinnati, al obtener su 35ª distinción.

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