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Los futbolistas, en la diana de los ladrones

La Policía cree que se trata de bandas del Este de Europa especializadas, que actúan por regiones

Carlos Casemiro durante un partido.
Carlos Casemiro durante un partido.

Aprovechan las horas en las que saben que los futbolistas están jugando o concentrados para dar el golpe. Buscan objetos de valor (relojes, joyas) o dinero en efectivo. Son ladrones especializados en viviendas de lujo, presumiblemente bandas del Este de Europa. Suelen actuar en grupos de tres, y uno de ellos siempre se queda en el coche para garantizar la huida. Antes de cometer el robo, siguen a los jugadores desde los entrenamientos hasta sus casas y analizan sus movimientos y la vigilancia con la que cuentan en sus mansiones. Esas son las características que, según los investigadores de Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional, tienen los responsables de la nueva oleada de robos que han sufrido los futbolistas en la última semana. Más de una veintena de futbolistas han sido víctimas de asaltos de encapuchados.

El último caso ha sido el del jugador italiano Marco Borrielo, que hasta el año pasado jugaba en segunda división en la UD Ibiza. Varios hombres encapuchados y armados entraron en su villa de Sant Josep en la isla el pasado lunes y amenazaron a las personas que se encontraban dentro, aunque no sufrieron lesiones. Días antes, y tras un primer intento el lunes, el sábado 28 de septiembre los ladrones asaltaban la casa del centrocampista del Atlético de Madrid, Thomas Partey, llevándose dinero y algunos objetos de valor pese a toparse con la señora de la limpieza dentro de la vivienda, ubicada en una lujosa urbanización de Boadilla del Monte.

Casi al mismo tiempo, los ladrones se colaron en la casa del jugador del Real Madrid Carlos Casemiro en el lujoso barrio de La Moraleja de Madrid, mientras este disputaba el derbi madrileño contra el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano. En el momento del asalto, se encontraban en la vivienda la mujer y la hija del futbolista, que no fueron agredidas por los ladrones. Recientemente sus compañeros Lucas Vázquez e Isco Alarcón han vivido situaciones semejantes, al igual que el entrenador del equipo, Zinedine Zidane. Al conocer la noticia del robo en casa de Casemiro, la mujer de Lucas Vázquez publicó el siguiente mensaje en su cuenta de Instagram: "Uno detrás de otro. ¿Para cuándo el poder vivir tranquilo en tu propia casa? ¿Para cuándo el poder ir a trabajar tranquilo?".

Solo dos semanas antes del asalto a la casa de Casemiro, el 15 de septiembre, otro grupo de ladrones entraba en la casa del Defensa del Barça, Samuel Umtiti. Revolvieron toda la casa y desvalijaron la caja fuerte, que los investigadores de la policía encontraron abierta, al igual que lo estaban las puertas de su casa, en Esplugues de Llobregat.

La Policía cree que se trata de grupos de personas perfectamente organizadas y que podrían incluso "llegar a comprar a gente de dentro, de los servicios de seguridad de los futbolistas", aunque todas las líneas de investigación están abiertas. 

Jordi Alba, Álvaro Morata, Gabriel Paulista, Ezequiel Garay, Joaquín, Raphael Varane, Funes Mori, William Carvalho son algunos de los que han sufrido también robos últimamente. Solo en el mes de abril pasado asaltaron las casas de Garay, de sus compañeros del Valencia, Paulista y Geoffrey Kondogbia; y de Mori y Toko Ekambi, del Villarreal, lo que ha llevado a pensar a los investigadores que en ese momento la banda de asaltantes estaba actuando en esa zona. En todos los casos los ladrones aprovecharon los días de concentración y las horas de partido.

En febrero de 2019 le tocó el turno en Madrid al jugador blanco Raphael Varane (se llevaron 70.000 euros); y en Barcelona, al centrocampista azulgrana Coutinho y al delantero blaugrana Kevin Prince Boateng (el botín fue de 400.000 euros). El último día de ese mes, entraron en la casa del jugador del Real Madrid Karim Benzema, mientras disputaba el clásico contra el Barça.

Los agentes han advertido de que los ladrones no escatiman en horas de vigilancia, tanto del entorno físico de las viviendas como de las redes sociales de sus posibles víctimas. Las múltiples fotos que los futbolistas y sus familias cuelgan en Instagram, por ejemplo, son "un filón" informativo para esta clase de delincuentes. "Se pasan el día buceando en las redes para conocer detalles de las vidas de los jugadores y sus familias, todos los datos pueden ser relevantes", señalan los investigadores, que desaconsejan el uso de esos perfiles públicos.

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