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Ricky Rubio: “Siempre hay que soñar a lo grande”

El base de la selección recuerda en esta entrevista la envidia que sintió cuando vio por televisión la final del Mundial 2006 que ganó España; ahora se ha convertido en uno de sus líderes

españa argentina
Ricky Rubio, en el partido contra Túnez. Getty Images

Ricky Rubio medita las respuestas para darse tiempo, porque sus reflexiones viajan desde el alma. Habla con determinación. Con la fortaleza con la que te barniza la adversidad, con la ilusión del que sueña despierto. El Mundial era su causa y está a un paso de bañarla en oro. “En 2006 era un niño de 15 años y vi aquella final con mucha envidia. Recuerdo aquel ‘Ba-lon-ces-to’, que dijo Pepu. Después, con el tiempo, he podido compartir grandes momentos con muchos de ellos y entiendo por qué ganaron. Ahora me toca”, confiesa con ambición antes de la final de hoy ante Argentina (14.00, Cuatro). El niño del Masnou sigue detrás de la barba, pero tiene 28 años y una madurez profunda y curtida. “Ojalá pudiéramos contagiar nuestro espíritu en el día a día y en la vida de la gente. Rafa Nadal, Pau Gasol, este equipo, la selección femenina... son ejemplos de superación para aprender”, plantea.

Pregunta. Su abrazo con Marc Gasol fue la imagen del pase a la final del Mundial. ¿Qué sentimientos se juntaron en ese momento?

Respuesta. Muchísimos. Aparte de ser un gran amigo, por todo lo que hemos vivido y todo lo que hemos luchado, hay algo especial. Sabemos lo que hay. Mi experiencia con lo de “y si tirara mejor”, “y si hiciera esto o aquello”…, a él le ha pasado con la etiqueta de “el hermano de”. Ha sido eternamente comparado y muy pocas veces se le ha valorado como Marc Gasol. La estima que nos tenemos viene de esa manera de rebelarnos.

P. ¿Las hazañas se verbalizan en conjuras o les basta con mirarse a los ojos?

R. El tiempo que llevamos juntos muchos jugadores de este equipo se dimensiona en eso, en entendernos con la mirada. Los cinco que jugamos la última prórroga ante Australia [Ricky, Llull, Rudy, Claver y Marc] hicimos ese repaso de miradas en un momento. Sabíamos que a ellos no les quedaban energías y a nosotros tampoco, pero mirándonos nos concedimos ese último esfuerzo más y lo conseguimos. Estamos disfrutando mucho del camino en este campeonato, de estar juntos y hacer equipo.

P. Su convicción es de las que más ha empujado al grupo desde el primer día.

R. Ahora suena a tópico, pero yo creí. Después, las cosas pueden salir o no, pero dentro de mí hay algo desde el principio que piensa que vamos a ganar este Mundial. Queda un partido y no hay que conformarse. Tenemos por delante un duelo durísimo ante Argentina, pero tenemos las armas para competir. Somos dos equipos con un ADN parecido de lucha. Cuando parecía que les tocaba dar un paso atrás con el final de la Generación Dorada, lo han dado hacia adelante, igual que nosotros.

P. Desde que se clasificaron para la final ninguno ha mencionado la palabra plata. ¿Eso es la ambición?

R. Sí. Estamos aquí para ganar. El objetivo está a un paso. Tenía un sueño y lo estoy cumpliendo. Si te pones como límite solo una medalla, cuando llega el momento estás satisfecho y no das lo que tienes que dar. En mi mente solo hay una cosa que es el oro.

P. ¿Qué es el liderazgo? ¿Qué líderes le marcaron y qué ha interiorizado de ellos ahora que le toca ser líder en esta selección?

R. El líder es el que responde cuando las cosas van peor. Cuando hay un momento complicado, dentro o fuera de la cancha, es el que sabe qué hacer, qué decir y como decirlo. Es el que sabe lo que hace falta y puede darlo. Hay momentos que es con una acción y otros que es con una palabra… Pero al final es la gente que responde cuando no quedan energías o no quedan esperanzas. Ellos saben darlas y hacer ver el valor de cada uno. Liderar es hacer que cada uno se sienta importante también. He tenido muchos ejemplos, desde Pau Gasol a Flip Saunders [su entrenador en Minnesota en 2014, que falleció un año después víctima de un linfoma]… He tenido muchos y voy aprendiendo de todos, de la vida.

P. Aíto García Reneses, que le hizo debutar con 14 años en la ACB, elogia su madurez por encima de todo. Hay quien dice que la madurez es aguantarse el miedo. Cuando uno debuta en la élite con 14 años, ¿no tiene miedo?

R. Uffff... ¿Qué es el miedo? Cada uno tiene un barómetro distinto. Las experiencias en la vida te van cambiando. La vida es la que te recoloca los miedos. Siempre hay un poco de miedo. El miedo está ahí. Pero también está la valentía para superarlo. Miedo, respeto… Se puede decir con distintas palabras. La cuestión es saber sobreponerse a los pequeños o grandes retos que la vida te pone por delante.

P. Viene diciendo que preparó el Mundial a conciencia. Es cuestión de afilar la ambición ¿y de qué más aspectos?

"La mente es muy poderosa. Te puede poner límites, pero también te permite sobrepasarlos si trabajas y estás preparado"

R. Sobre todo, de no conformarse. De ser consciente de las oportunidades. La mente es muy poderosa. Te puede poner límites, pero también te permite sobrepasarlos si trabajas y estás preparado para ello. Siempre hay que soñar a lo grande. A eso me refiero. Este Mundial lo he preparado para alcanzar lo más grande y está funcionando porque la mente me está ayudando muchísimo. Es un reto muy personal. Soy, junto a Llull y Claver, de la generación que tiene oros europeos y platas olímpicas y nos falta esto.

P. ¿Cómo es y qué supone competir por mantener el legado de los Júniors de Oro? ¿Es especial este Mundial por eso?

R. Los Júniors de Oro marcaron un antes y un después y aquí vivimos su huella, sin duda. Ese crédito y reconocimiento están ahí para siempre. Pero al final aquí estamos 12 jugadores, que algunos llevamos mucho tiempo juntos y hemos compartido muchas cosas con la generación del 80, que lo que estamos es manteniendo ese espíritu que nos hace tan especiales. Igual que supieron mantenerlo los jugadores de las ventanas y allí no había muchos que hubieran compartido directamente ese legado. Pero el espíritu está marcado. Ese espíritu de sobreponerse a momentos muy complicados y responder siempre, a veces por encima de las posibilidades.

P. ¿Y cómo se forja ese espíritu para mantenerse en la élite durante tantos años?

R. En la élite todos tienen talento. No vale solo con eso. Las diferencias se tienen que marcar con la defensa, la resistencia, el carácter y el corazón. Y nuestro corazón es enorme. Ha habido años que no ha habido suerte, como pasó en los dos mundiales anteriores. Pero hemos seguido creyendo porque sabemos que esa es la fórmula para seguir luchando. Aquellas derrotas en cuartos en 2010 y 2014 nos enseñaron mucho. La experiencia es un valor que funciona siempre, para estar preparado en momentos clave, para no ponerse nervioso por mal que pinten las cosas… En este equipo había muchos debutantes pero este espíritu se impregna desde las selecciones de formación. En este Mundial sabíamos muy bien nuestras bazas. Sabíamos que la defensa nos iba a llevar muy lejos y nos hemos endurecido ahí.

P. ¿En qué piensa antes de dormir?

R. En si ese día he hecho las cosas bien. En si soy feliz y estoy tranquilo conmigo mismo.

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