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Valverde: “Hoy perdí, pero hay terreno para ganar la Vuelta”

El campeón del mundo, en la lucha por el triunfo a los 39 años, dice que el líder muestra “debilidad”

Alejandro Valverde. Ampliar foto
Alejandro Valverde. AFP

Alexander Vinokúrov, el patrón del Astana, anunció a su equipo que se pasaría por la Vuelta y para reglarle la vista sus directores decidieron hacerse dueños de la etapa, no de la Vuelta. Utilizaron todo el talento y la fuerza bruta de un equipo muy poderoso para ganar la etapa con un corredor que pensaban que podía ganar el Tour. De ganar la Vuelta se olvidaron, simplemente se permitieron un destello de Superman, su líder, un ataque a seis kilómetros, el signo de la Vuelta. Pero, aunque jaleo sí que armaron, dieron la razón a algún director rival que mantiene que todos los movimientos del Astana esta Vuelta han ido dirigidos al triunfo de etapas. “Yo vine a la Vuelta a ganar una etapa y a ayudar. Ya lo hablamos antes de salir, que entraría con Luis León en la fuga para ir a por la etapa y que Superman tendría compañía atrás”, dice Fuglsang, quien se felicita por el triunfo de la idea.

Para ganar la carrera, el Astana que tanto asusta de los hermanos Izagirre, Cataldo, Fraile, Fuglsang y Luis León, debería haber agarrado la carrera desde el primer puerto para aislar al Roglic tan cómodo, haber atacado con Superman y sus abrepistas desde la Cobertoria, otro puerto duro. Con lo que hicieron, simplemente descubrieron que Valverde tuvo un mal día.

O no. “No ha sido ni mi peor ni mi mejor día. Ayer gané y hoy perdí”, dice el campeón del mundo, que tira del estoicismo a lo Séneca como parte de un saludable ejercicio de toreo y de protección de la moral, filosofía de la nada que refuerza con una alusión al líder. “Hasta Roglic ha mostrado debilidad. El descanso nos vendrá bien a todo. Hay terreno para ganar la Vuelta, perderla y cualquier cosa que pueda pasar”.

Las malas sensaciones del campeón del mundo después de sus ataques del domingo quizás fueran la razón por la que el Movistar, el equipo que no sabe existir sin marcar las carreras con su impronta, no se moviera más que con ideas defensivas.

Tampoco Nairo, que la víspera ya tiró la toalla al anunciar que no podía más, que la temporada se había hecho muy larga y que lo había dado todo, precisaba justamente de una etapa movida.

El Movistar infiltró en la fuga al rodador Imanol Erviti, que en los últimos metros ayudó a Valverde a que la ventaja de Roglic, Pogacar y Superman se quedara en solo 23s, y dejó a Marc Soler, su corredor más sólido, el que podría, junto a Nairo, haberse convertido en la punta de lanza de un hipotético ataque, en el gran pelotón para proteger a su líder.

Antes de comenzar la Vuelta, Valverde ya dijo que ganar su segunda Vuelta 10 años después de la primera sería algo grandísimo. Seguramente, un segundo puesto en el podio, con 39 años, no lo considerará un mal motivo por el que luchar.

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