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Escándalo y repetición de la final de la Champions africana

La federación manda repetir el encuentro entre el Esperánce de Túnez y el Wydad de Casablanca tras un fallo arbitral

Jugadores de ambos equipos protestan a los árbitros.
Jugadores de ambos equipos protestan a los árbitros. AFP

El fútbol africano ha sufrido un duro golpe a su credibilidad esta última semana. Pocas horas antes de que el malgache Ahmad Ahmad, presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y vicepresidente de la FIFA, fuera interrogado el jueves en París por las autoridades francesas acusado de corrupción, la CAF anunció la repetición de la final de la Champions africana, último eslabón de una cadena de despropósitos. Así pues, cinco días después de haber proclamado campeón de la Liga de Campeones africana al Espérance de Tunis tras un caótico partido, la federación africana se ha retractado de su decisión, y apuesta ahora por repetir el partido de vuelta de la final entre la escuadra tunecina y el Wydad de Casablanca.

El detonante del escándalo fue la anulación por fuera de juego de un gol perfectamente legal del Wydad en el minuto 60 del partido de vuelta de la final celebrado el pasado sábado en Túnez. El gol habría significado el empate del encuentro a 1-1, así como también del conjunto de la eliminatoria, ya que con este mismo resultado se concluyó el partido de ida disputado una semana antes en Casablanca. El conjunto marroquí solicitó al árbitro gambiano Bakary Gassama la revisión de la jugada a través del VAR. Sin embargo, el sistema de vídeo se había estropeado, lo que degeneró en una situación surrealista.

El partido fue suspendido y, mientras los jugadores de ambos equipos calentaban en espera de la reanudación, sobre el césped se llevaron a cabo unas maratonianas negociaciones de una hora y media entre los dirigentes de la CAF y los responsables de ambos equipos ante la estupefacción del público y los telespectadores. Para añadir confusión al panorama, todos los protagonistas del embrollo habían podido apreciar las constantes repeticiones ofrecidas por la televisión nacional tunecina que ofrecía el encuentro en directo, y sabían que el gol era legal.

Al no funcionar el VAR y, según el reglamento, no deber el árbitro dejarse influenciar en sus decisiones por el entorno, la CAF optó por mantener su decisión inicial de anular el empate. Para el Wydad, llovía sobre mojado, ya que en el partido de ida se había visto ya perjudicado por los errores de un polémico arbitraje, por lo que se negó a disputar los 30 minutos de juego restante. Finalmente, la federación africana optó dar por ganador al Espérance tunecino, pero convocó una reunión extraordinaria para el miércoles siguiente en París para estudiar la situación. A pesar de un final de partido con tal anticlímax, los aficionados tunecinos se lanzaron a las calles a celebrar la consecución de su cuarto máximo título continental, y el segundo consecutivo.

Como era de esperar, la alegría se tornó en indignación en Túnez al conocer la decisión final de la CAF de repetir el partido de vuelta en un terreno de juego neutral en una fecha indeterminada después de la celebración de la Copa de África de naciones, que tendrá lugar en Egipto entre el 21 de junio y el 19 de julio. “Las condiciones de juego y de seguridad no fueron las adecuadas en el partido de vuelta de la final de la Liga de Campeones, lo que impidió la conclusión del partido. Por lo que el partido de vuelta deberá jugar de nuevo en un terreno fuera del territorio tunecino”, reza el comunicado de la CAF, hecho público después de más de siete horas de reunión.

El equipo marroquí había alegado que sus jugadores y aficionados fueron víctimas de insultos, amenazas y agresiones durante el partido de vuelta. Por su parte, los tunecinos alegaban que ambos equipos ya conocían antes del inicio del partido de vuelta la existencia de una avería del VAR, y habían aceptado proceder con el encuentro sin el concurso de esta herramienta incorporada recientemente al fútbol. Por lo tanto, el Wydad no tenía derecho a solicitar la revisión de la jugada.

El litigio entre el Espérance y el Wydad ha trascendido los terrenos de juego para adentrarse en el ámbito político. Los medios de comunicación tunecina han atribuido la decisión de la CAF a la estrecha relación entre el presidente de la federación, Ahmad Ahmad, y el rey de Marruecos, Mohamed VI. Incluso el primer ministro tunecino, Youssef Chahed, ha manifestado su indignación a través de un tweet: “Después de la FARSA de la CAF, saludo el trabajo de las fuerzas de seguridad. No regalaremos los derechos del Espérance de Túnez ni de ningún otro equipo tunecino”. Por su parte, el Espérance ha amenazado de interponer un recurso en el TAS, el tribunal arbitral deportivo. Probablemente, el culebrón de la final de la Champions africana no he llegado todavía a su último episodio, un mal presagio para la Copa de África.

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