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PASE INTERIOR OPINIÓN i

Un paso al frente

El fútbol femenino está creciendo y eso es fantástico, aunque falta una apuesta más fuerte para lograr mayores éxitos

Vicky Losada, capitana del Barça, habla con sus compañeras tras perder ante el Lyon. Ampliar foto
Vicky Losada, capitana del Barça, habla con sus compañeras tras perder ante el Lyon. AP

En el fútbol femenino ha quedado claro que la sociedad va muy por delante del resto, ya sean patrocinadores, medios de comunicación y hasta los mismos clubes. En España se han visto estadios llenos como el Metropolitano y San Mamés. Y el interés creado en la final de la Copa de la Reina abrió telediarios con la victoria de la Real Sociedad. La prensa está despertando ante una realidad que lleva tiempo presente en las gradas, pero que dirigentes y sponsors aún no han sabido interpretar del todo. Entonces, ¿qué es necesario para dar un nuevo paso al frente?

De entrada, invertir más en un fenómeno que ya no tiene mucho margen de riesgo. En la Liga vemos desde hace tiempo equipos que se están profesionalizando, tomando como referencia el ejemplo de un Barcelona que esta temporada se ha hecho respetar en Europa. Para eso hay que definir los presupuestos que, nos guste o no, son la base para la puesta en práctica de cualquier proyecto deportivo y dependen mayoritariamente de los derechos televisivos y los patrocinios. Si los estadios ya se llenan para ver equipos femeninos, cuesta entender por qué ese dinero se está haciendo de rogar. Cada equipo debería ingresar a estas alturas mayores cantidades, recursos que también permiten pagar buenos salarios y contar con unas instalaciones de juego y entrenamiento en condiciones.

Se necesita también la ayuda de los medios de comunicación para dar eco a sus éxitos. Sin el impulso de la prensa, será difícil atraer a las marcas. Es decir, hace falta que el mercado apueste por ellas todavía más y se consiga unir todos los factores como sucede en otras modalidades masculinas. Y eso exige una revolución por dentro que ya ha empezado, insisto, con la afición. Hay que introducir cambios de gestión a nivel empresarial, mediático y, por tanto, social. Que se aproveche ese potencial enorme que ha dado muestras suficientes de que funciona.

Estados Unidos va por delante: el fútbol femenino tiene tanta fuerza, que se ven vallas publicitarias de su selección en Times Square anunciando el Mundial. No hay que irse tampoco tan lejos, ya que en los países escandinavos hace tiempo que se apuesta claramente por ellas. Su evolución es un hecho, y en España llevan apareciendo equipos de base compuestos sólo por mujeres mientras los equipos de la élite mejoran las condiciones de sus jugadoras.

Así pues, el futbol femenino está creciendo y eso es fantástico, aunque falta una apuesta más fuerte para lograr mayores éxitos. Se ha visto en la última Champions que disputó el Barça hasta alcanzar la final: cuanto más alta es la repercusión, más interés se genera y más favorecemos su mejoría. Ahora se hace imprescindible tener aún más fe en ellas, porque ya no necesitan seguir justificándose con una tendencia que ya está en la calle. Creo que este Mundial nos demostrará que viven un momento único, y esperemos que suponga un antes y un después como fenómeno global.

 

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