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La hora de las ‘Matildas’

El conjunto australiano, sexto en el ‘ranking’ FIFA, aspira a romper la frontera de cuartos aunque arrastra un par de años frustrantes

La selección australiana de fútbol femenino, antes de iniciar un partido. rn
La selección australiana de fútbol femenino, antes de iniciar un partido.

No es descabellado afirmar que las Matildas, sextas en el ranking FIFA, tienen más opciones que nunca para ganar un Mundial de Fútbol. Las expectativas se han atenuado un tanto tras la inesperada destitución del seleccionador Alen Stajcic, en medio de acusaciones de crear un ambiente tóxico que estaba estancando al equipo. La gran incógnita sigue siendo si Ante Milicic será capaz de imprimir su filosofía de fútbol atrevido al equipo, con apenas media docena de partidos antes de llegar a Francia.

Por otra parte, esto deja a las Matildas como posibles ganadoras contra todo pronóstico de cara al torneo. Estimuladas por un par de años frustrantes y con la ambición de explorar lo inexplorado, con un núcleo de jugadoras decididas, simpáticas y muy unidas entre ellas, son capaces de hacer algo grande. En lo que a táctica se refiere, el sistema empleado en el amistoso contra Estados Unidos en abril supuso una evolución bastante atrevida desde lo que se vio en la última Copa de Naciones. Australia sorprendió al mejor equipo del mundo en su casa con un agresivo 4-2-4 (o incluso el 3-3-4) que presionaba a las defensas rivales muy arriba, con transiciones rápidas y muy verticales que provocaron errores inusuales en la selección número uno. El marcador de 5-3 apunta a cierta debilidad defensiva de las australianas, que al adelantar tanto las líneas dejaban la retaguardia un poco expuesta.

Milicic tiene muy clara su filosofía: quiere que sus jugadoras dominen la posesión, jugando al ataque con valentía y que sus rivales tengan que ajustar su juego. Pero con el tamiz del pragmatismo: contra Estados Unidos se adaptó el sistema colectivo para ensalzar las cualidades de jugadoras clave, rodeando a la ariete Sam Kerr con la energía y las asistencias casi telepáticas de Caitlin Foord, ensanchando el campo con extremos atacantes como Lisa de Vanna, Emily Gielnik o Hayley Raso. En el centro del campo, la creación del juego nace de las botas de jugadoras con recursos como Elise Kellond-Knight y Emily van Egmond, mientras que la estrella emergente Ellie Carpenter tiene licencia para atacar desde el lateral derecho.

Con 12 jugadoras que superan las 50 internacionalidades, el equipo es una excelente combinación de juventud y experiencia. Las australianas son las extranjeras más abundantes en la liga estadounidense (NWSL), que se complementa con el calendario de la liga australiana (W-League), de manera que las mejores jugadoras de la nación pueden jugar durante todo el año. Queda por ver si las Matildas alcanzan su punto de maduración óptimo para el Mundial, pero Milicic recalca que su equipo jugará "a la australiana", o sea, con energía, valentía y convencidas de sus posibilidades.

Seleccionador

Milicic es un reputado seleccionador local que fue asistente del seleccionador del equipo masculino, Ange Postecoglou. Se ganó el reconocimiento internacional por su fútbol de ataque en el Mundial de Brasil 2014 y levantó la Copa Asiática masculina por primera vez en 2015. Famoso por su trabajo duro, la meticulosidad y preparación quirúrgica de los partidos, Milicic ejerce de férreo capataz, pero lo suficientemente cercano como para sacar lo mejor del talento de sus jugadoras.

Jugadora estrella

¿Qué más puede decirse de Sam Kerr? Estrella indiscutible del fútbol femenino, Kerr es la máxima goleadora histórica tanto de la NWSL como de la W-League, y llega a Francia tras cuatro años seguidos como Bota de Oro nacional, todo ello con solo 25 años de edad. La FIFA no la ha tenido en cuenta para sus reconocimientos individuales, tal vez debido a sus críticas al organismo, pero eso podría cambiar si brilla en Francia y la ficha alguno de los clubes punteros de Europa después del Mundial.

¿Sabías que....?

La veterana Lisa De Vanna tiene la oportunidad de unirse al club de las jugadoras que han marcado en cuatro mundiales, algo que parecía improbable cuando la estrella voluble pero impetuosa fue descrita por un antiguo seleccionador, justo antes de su primer mundial, como "de alto mantenimiento", "una malcriada" y con cambios de humor "como la crisis bursátil de 1987”.

Breve historia del fútbol femenino en Australia

Descrito por los historiadores Roy Hay y Bill Murray como un deporte postergado por "antagonismos a escala institucional", el fútbol femenino en Australia tuvo que lidiar con un desprecio de tintes chovinistas durante casi un siglo, desde 1880, con un comité de 1921 que examinaba el deporte al aire libre para chicas calificando el fútbol como "inapropiado", dado que "el exceso de ejercicio físico podría aumentar las dificultades en el trance del parto. Impulsado por el feminismo de segunda ola y con el apoyo de figuras pioneras como Elaine Watson y Heather Reid, el fútbol femenino alcanzó un estatus semiprofesional en la década de 1970. El primer campeonato nacional se celebró en 1974, con la Fundación de la Asociación Australiana de Fútbol Femenino, que no fue ratificada por el organismo rector en su día, a lo que siguió la primera gira de la selección nacional femenina en 1978.

No obstante, las limitaciones financieras supusieron que las Matildas tuviesen que esperar hasta 1984 para jugar su primer partido fuera de Oceanía y 1994 las vio jugar por primera vez fuera de Asia. Se quedaron a las puertas de la clasificación para el primer Mundial por la diferencia de goles con Nueva Zelanda. Desde entonces, las australianas han asistido a todos los mundiales, logrando su primera victoria (4-1 frente a Ghana) en 2007, la primera vez que superaron la liguilla de grupos.

¿Qué jugadora sorprenderá a todos en el Mundial?

Ellie Carpenter. Con seis temporadas sumando la liga australiana y la estadounidense y unos Juegos Olímpicos a sus espaldas, Carpenter, aún en la adolescencia, ya ha florecido hasta erigirse en una jugadora clave para el equipo de las Matildas. Tenaz, trabajadora, con ritmo y un motor que aguanta lo que le echen, Carpenter será crucial tanto en ataque como en defensa, ocupando una posición que ha sido el talón de Aquiles de Australia en las últimas campañas.

¿Cuál es el objetivo realista de Australia y por qué?

Semifinales. La conmoción que siguió a la destitución de Stajcic ha enfriado el sueño de alzar el trofeo, a lo que hay que sumar la variedad de resultados tras la sonada victoria a domicilio sobre Estados Unidos en 2017. Este es sin duda el equipo más fuerte que jamás han reunido las Matildas, y si Kerr carbura, no hay que descartarlas para llegar a la final, que sería un sueño de hadas. Su tope en los tres últimos mundiales han sido los cuartos. Australia estaría encantada de al menos superar esa barrera en Francia.

Presupuesto anual

Se cree que está entre 2 y 4 millones de dólares australianos. La Federación de Fútbol de Australia (FFA) se gastó 11,3 millones en las selecciones nacionales en 2018, pero al tratarse de un año de Mundial para el fútbol masculino, es probable que la mayor parte haya ido a parar a los hombres.

Jugadoras federadas

La FFA afirma que hay 140.000 jugadoras "tomando parte en fútbol regular estructurado", pero según un sondeo reciente de AusPlay hay 250.000 jugadoras femeninas en lo que, pese a tener que competir con el fútbol de reglas australianas, el netball y el cricket, sigue siendo el deporte más practicado en Australia.

Richard Parkin escribe en el Guardian Australia. Síguele aquí en Twitter.

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