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“Se está faltando al respeto a este grupo”

Lucas Vázquez muestra el enfado de un vestuario que convive con un desesperante final de temporada y con la incertidumbre por conocer los planes de Zidane para el futuro

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Zidane, durante el partido del Madrid ante el Villarreal. Getty

Aunque la jornada, soleada y más veraniega que primaveral, arropó un partido que además de ritmo y goles, ofreció la mejor cara del Madrid desde la vuelta de Zidane, al entrenador francés no le bastó para quitarse esa mueca de cansancio y hastío que le acompaña desde hace semanas como una sombra. Sus análisis técnicos eran antes una concatenación de sentencias que demostraban un estado anímico casi siempre cercano a la felicidad. Hoy se ha convertido en un hombre mucho menos expresivo, cortante, que ha aprendido a esquivar preguntas sin darle ningún reparo, que no analiza ni las circunstancias positivas ni las negativas de su equipo, y al que nada parece contentar porque el chasco interno que le acompaña no se lo permite. Tampoco tras vencer al Villarreal.

“Me quedo con mejor sensación que el otro día ante el Rayo”, aseguró el técnico tras el partido. “Los jugadores también la tienen”, dijo después, en la que sería una de las pocas frases que no sonó a drama. Ni siquiera a la hora de valorar el partido de Brahim, uno de sus futbolistas más destacados, pareció salirse de ese tibio guion emocional. “Estoy contento con su partido, porque es un jugador que cuando coge el balón va hacia la portería. Puede hacer las cosas bien o mal, pero busca espacios, y en el primer gol, en la presión tras perdida, lo ha hecho fenomenal. Lo recuperó y marcamos”, sentenció Zidane.

También Mariano recibió alguno de sus elogios. “No ha tenido muchas oportunidades durante la temporada porque estaba lesionado, pero hoy la ha tenido, metió dos goles y estoy contento por él”, afirmó el entrenador francés. “Hemos disfrutado, pero ese gol al final ha sido un poco amargo. Nos ha dejado mala cara”, analizó, por su parte, el hispano-dominicano. “Estoy muy contento por haber ganado en casa y qué mejor que haciendo gol. Y, sobre todo, por haber disfrutado. No tengo una bola de cristal, pero yo quiero seguir”, cerró el delantero ante el baile de rumores sobre fichajes y traspasos para la próxima temporada, que a él le sitúan lejos de Chamartín.

Menos amigable estuvo Lucas Vázquez, que abrió ligeramente la puerta del sentir de gran parte del vestuario para advertir de una molestia evidente con el exterior. “Creo que se está faltando por momentos al respeto a este grupo. El fútbol está claro que es presente, pero este equipo ha ganado tres Champions seguidas. Éramos los mejores y ahora no valemos para nada y eso no es así. Yo estoy contento de estar en el Madrid”, dijo el extremo gallego. “No conozco el futuro al 100%, pero yo tengo contrato hasta 2021, y mi intención es seguir”, completó Lucas, con esa coletilla futurista que se repite una y otra vez entre muchos miembros de la plantilla. Ante el Villarreal, el gallego ocupó el lugar de Bale en el costado derecho del ataque, un agujero mucho más profundo de lo que parece. “Yo soy el que hace la lista, y alguien se tiene que dar fuera. Si eso es un mensaje para él o no, lo interpretáis vosotros”, explicó antes Zidane sobre la ausencia del galés.

“Hemos luchado hasta el final. No hemos comenzado bien, nos ha faltado más convicción, tener más acierto con la posesión. Sabíamos que si acumulábamos pases podíamos hacer daño. Ya en la segunda parte, cuando hemos visto que estaba todo perdido es cuando el equipo ha dado más la cara”, sentenció el entrenador del Villarreal, Javier Calleja. Su equipo necesita al menos un punto más para certificar matemáticamente la permanencia.

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