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La Real se revitaliza ante el Betis

Oyarzabal dio la victoria al equipo donostiarra en un final descontrolado

Oyarzabal celebra el gol del triunfo de la Real.
Oyarzabal celebra el gol del triunfo de la Real. EFE

Nadie quiere jugar en tierra de nadie, en esa zona clasificatoria en la que parece que le echan agua al vino y la comida es insípida, como de dieta blanda de hospital. Escaparse de esa zona maldita en la que se mira al frente y no se encuentra el horizonte era el mayor aliciente de la Real y el Betis en el último partido de la jornada, de horario intempestivo.

R. Sociedad
RSO
2
-
1
BET
Betis
R. Sociedad
Rulli, Llorente, Aihen Muñoz (Theo Hernández, min. 75), Aritz Elustondo, Zaldua, Merino, Igor Zubeldia, Luca Sangalli (Sandro, min. 61), Oyarzabal, Willian José (Ander Barrenetxea, min. 80) y Juanmi.
Betis
Pau López, Zouhair Feddal, Barragán, Mandi, Sidnei, Giovani Lo Celso (Joaquín, min. 66), Canales, Tello (Diego Lainez, min. 76), William Carvalho, Guardado y Loren Morón (Jesé, min. 66).
Goles
1-0 min. 16: Juanmi . 1-1 min. 55: Canales . 2-1 min. 82: Oyarzabal .
Árbitro
David Medié Jiménez
Llorente (min. 23), Zaldua (min. 51), Barragán (min. 42), Giovani Lo Celso (min. 18) y Guardado (min. 17).
Estadio:Anoeta

Quedarse sin objetivos no es plato de gusto cuando quedan muchas jornadas por disputar, y los dos equipos lo interiorizaron. La Real más rápido porque corría más peligro de quedarse sin alicientes; el Betis un rato más tarde, porque su situación era más esperanzadora. Perdió casi toda la primera parte en ser consciente de la situación, así que le dio a su rival la oportunidad de adelantarse en el marcador y controlar el juego. El gol lo consiguió Juanmi, en un córner bien estudiado. Sus compañeros le hicieron un aclarado, aunque su disparo flojo despistó a Pau López. El balón entró llorando, pero entró.

El Betis seguía allí, pero las llegadas eran donostiarras. Willian José apareció un par de veces para asustar en el área, aunque no consiguió ampliar la ventaja. Eso le vino bien al equipo de Quique Setién, que tras el descanso se enchufó al partido. Encontró una oportunidad de progresar por la banda izquierda y la trató de explotar. Tuvo premio en el minuto 55, cuando el partido había comenzado una fase de descontrol. Tello llegó hasta la línea de fondo y puso el balón atrás para que Canales, con un toque sutil, empujara a la red. Era el empate, que no le servía a ninguno de los dos equipos para abandonar esa zona de nadie, así que todos se empeñaron en mejorar su condición. El partido se abrió, más de lo que les suele gustar a los entrenadores. Los porteros se hicieron protagonistas. Pau López tuvo que intervenir para arreglar un desaguisado defensivo del Betis; Rulli, para impedir el segundo de los sevillanos. Joaquín, a dos metros de la portería, ya había engatillado cuando se encontró al portero argentino, con su armadura, tapando todos los ángulos.

Después fue Willian José, cuando la locura ya era inmensa, el que lanzó fuera un remate, después de una indecisión de Barragán. El gol andaba cerca, podía aparecer por cualquier esquina, y llegó en un pase preciso de Juanmi, una asistencia magnífica a Oyarzabal, que con su gol supera su mejor marca en LaLiga y pone de nuevo en órbita a la Real, que aguantó los último minutos de un Betis desesperado, que amagó pero no consiguió el empate.

Los dos equipos se quedan en 40 puntos, pero mientras que para los donostiarras, la cifra es revitalizante y un aliciente para progresar, para el Betis, que perdió mucho tiempo en darse cuenta de lo que quería, supone un frenazo a sus aspiraciones. Es muy difícil contentar a todos en un partido de fútbol.

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