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El Alavés paga la rebelión del fútbol de los lunes

Antiviolencia multa al club con 110.000 euros tras la protesta que vació Mendizorroza al comienzo del partido con el Levante

Un ataúd ayer en la grada vacía de Mendizorroza como protesta por el fútbol en lunes

Las gradas de Mendizorroza escenificaron el pasado 11 de febrero la protesta más sonada en España contra los partidos ligueros entre semana: las gradas lucieron vacías hasta el minuto 5 del encuentro contra el Levante; después, un ataúd recorrió el perímetro del graderío mientras la hinchada entonaba un canto fúnebre. “El fútbol ha muerto”, proclamaba en los carteles la peña Iraultza, cabecilla de las protestas, consensuadas con las peñas del Levante. Semana y media después de la queja, el Alavés recibió ayer una comunicación de la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte con cuatro propuestas de sanción que sumaban 110.000 euros.

Una de ellas, de 20.000 euros, estaba directamente relacionada con la primera protesta de gradas vacías. Dos semanas antes del Alavés-Levante también hubo partido en lunes en Mendizorroza, el 28 de enero. La mayoría de los aficionados entró a ver el partido contra el Rayo Vallecano cinco minutos tarde. El retraso en la entrada provocó una situación que antiviolencia ve merecedora de castigo “por las deficiencias registradas en las medidas de control de permanencia de espectadores, al no impedir que, desde antes del comienzo del encuentro y hasta el minuto 5, se ocupasen los pasillos, escaleras y vías de evacuación en la Grada de Animación”, se lee en la resolución.
“Aquel día llovía”, recuerda Raúl Corralejo, de Iraultza, que ocupa esa grada; “y la gente se apiñó como pudo, se resguardó donde pudo. Tampoco se iba a mojar”.

Los otros 90.000 euros vienen de tres sanciones de 30.000 “por desobediencia a las disposiciones de las autoridades gubernativas y permitir el despliegue de una pancarta con la leyenda ‘Iraultza 1921 Fanatics”. Las tres multas corresponden a los tres últimos partidos del Alavés en casa: los dos de las gradas vacías y el del Valencia, disputado el 5 de enero.

Nunca antes habían recibido una propuesta de sanción de Antiviolencia por los carteles en los que se puede leer “Iraultza”, asegura un portavoz oficial del club. “Llevamos ocho años con la misma pancarta. Está ahí desde que estábamos en Segunda B”, cuenta Corralejo, que explica el estatus administrativo de la organización: “Somos un grupo legal ante el Gobierno vasco; estamos inscritos en el registro como asociación deportiva sin ánimo de lucro, pero al parecer para LaLiga somos ilegales. Le hemos dicho al club que si quiere que quitemos la pancarta que lo diga públicamente, que se entere el alavesismo, y la quitamos. Pero también nos vamos, como hemos acordado ya en una asamblea. Montamos nuestro propio club y empezamos desde abajo”, dice.

En Iraultza llevan semanas empeñados en sumar a otras aficiones a sus protestas contra el fútbol liguero entre semana. Cuando el Rayo Vallecano visitó Mendizorroza el 28 de enero, hubo entendimiento y el lunes siguiente, 4 de febrero, protestaron en Vallecas juntos la gente del Rayo y del Leganés. Los últimos en sumarse han sido los aficionados del Huesca, que juega este viernes en Barcelona contra el Espanyol (21.00, beIN LaLiga) después de jugar el lunes contra el Athletic en casa. Ese día la peña Alcorazados y la grada de animación protestaron con pancartas fuera del estadio (“No al fútbol entre semana”) y no entraron al campo hasta pasados cinco minutos de partido.

Antes de los 110.000 euros de Antiviolencia, el Alavés supo de otra multa de 1.000 procedente de LaLiga por el trabajo de tres fotógrafos y un periodista durante el partido de la escenificación del funeral. Los tres fotógrafos habían salido de la zona asignada para tomar, desde la grada, imágenes del estadio vacío. “Lo que hemos hecho ha sido informar”, defiende uno de los reporteros gráficos. El cuarto informador implicado grabó un vídeo con su móvil con el partido ya en marcha. En un primer momento, el club comunicó a los periodistas que la multa la tendrían que pagar ellos, 250 euros cada uno, y que se les prohibía el acceso al campo en los siguientes cuatro encuentros en Mendizorroza. Anteayer volvieron a llamarles: había sido un malentendido, ni tenían que pagar multa ni habría castigo.