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Repentinas “molestias” de Isco

El Madrid declara que el jugador sufre un problema físico justo cuando vuelven Bale y Asensio a disputarle un hueco en el banquillo y Solari ponderaba mandarlo a la grada

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Isco, momentos antes de declararse su lesión. AFP

Isco Alarcón alegó una repentina molestia lumbar para abandonar el último entrenamiento del Madrid antes de acudir al estadio Metropolitano. Sucedió durante el entrenamiento a puerta cerrada. Sin testigos de la prensa. Sin parte oficial ni testimonio médico que lo verifique públicamente. Lo avisó el club mediante su departamento de comunicación cuando todas las señales indicaban que ya no quedaría un lugar libre para el mediapunta de Málaga entre las siete plazas del banquillo. La primera jornada de Liga en que se suman plenamente recuperados Asensio y Bale, y un día después de que el propio Isco denunciara en Twitter que se consideraba discriminado por su entrenador, Santiago Solari.

El dolor lumbar salvó a Isco de la humillación de verse descalificado para entrar en la convocatoria y a Solari de hacerse cargo de una decisión por la que le volverían a pedir cuentas en público.

En Valdebebas se esperaban medidas inexorables. No hacía falta acudir al conflicto disciplinario. La baja de Isco por decisión de Solari era inminente por razones deportivas fácilmente argumentables. Keylor, el portero suplente; Marcelo, el segundo capitán; Nacho, el único central de reserva; Odriozola, el único lateral derecho de reserva; Ceballos, el único volante alternativo; Mariano, el único punta suplente; Brahim, el último fichaje —presentado en enero con pompa de estrella por Florentino Pérez—, Bale y Asensio, todos en la plantilla han adquirido un estatuto más relevante que Isco. Puestos a disputarse las siete plazas del banquillo, el primer descarte estaba cantado.

“Se ha retirado del entrenamiento con molestias en la espalda; ya veremos cómo evoluciona esta tarde”, dijo el entrenador, preguntado por el muchacho.

Isco saltó este viernes al campo de prácticas tocado por un gorro de pescador negro que se confundía con su tupida barba y le tapaba las facciones. Solo los dientes blancos denunciaban su risa durante el rondo que sirvió para calentar los músculos, antes del entrenamiento matinal. El hombre estaba de broma. Es lo habitual en el clima hilarante que preside los ronditos. Nada hacía presumir que algo fallaría en su espalda, justo ahora que el equipo empieza a despegar y se suceden los partidos decisivos de la temporada. Como dijo Solari con una media sonrisa: “El calendario se pone divertidísimo”.

El Real Madrid hace una meticulosa selección de los periodistas a los que concede turno de pregunta en las conferencias de prensa. Pero ni así pudo el club controlar la expectación que desencadenó Isco con su tuit del jueves, en respuesta a un comentario de Rubén de la Red diciendo que el Madrid no espera por nadie: “Totalmente de acuerdo con De la Red, pero cuando no gozas de las mismas oportunidades que tus compañeros la cosa cambia... aún así sigo trabajando y luchando mucho a la espera de ellas! Hala Madrid!”.

“Entrenar al 100%”

Cuando Solari salió a la sala de conferencias le esperaba un coro de inquisidores pendientes de Isco y su circunstancia. “¿Cree que Isco no goza de las mismas oportunidades que sus compañeros? ¿Usted como entrenador puede hacer algo por Isco?”, le preguntaron. “El trabajo del futbolista profesional es entrenarse al 100% para estar al servicio del equipo”, replicó el técnico. “Cada uno de los jugadores está trabajando muy bien en cada entrenamiento para hacer que el equipo sea el protagonista en cada partido, como lo estamos haciendo”.

“¿Los 24 jugadores gozan de las mismas oportunidades para jugar cada partido?”, le inquirió otro redactor. “El fútbol es trabajar y poner el talento al servicio del equipo”, explicó Solari. “Entrenar al 100% en cada entrenamiento para estar disponible cuando te toque jugar. Ese es el trabajo del futbolista profesional”, cerró el técnico.

Isco cumplirá 27 años en abril. Sus colegas aseguran que al menos lleva dos años haciendo de cada entrenamiento una exhibición de freestyle. Una auténtica delicia del highlight televisivo que resultó indiferente a Zidane y deleitó a Lopetegui.

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