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Santi Mina barre al Sporting en la segunda mitad

El Valencia se mete en cuartos con una reacción furiosa liderada por el delantero gallego

Santi Mina celebra un gol con Kangin Lee.
Santi Mina celebra un gol con Kangin Lee. Getty Images

Paso adelante del Valencia en la Copa del Rey. En ese movimiento irregular, de dientes de sierra, que marca toda su temporada, el equipo de Mestalla lanzó al aire la moneda y esta vez salió cara. El pelotón de Marcelino se dio, por fin, un festín de fútbol en una segunda mitad furiosa ante una pieza menor y goleó 3-0 al Sporting y a sus descarados suplentes, que lo tutearon en el primer acto.

Valencia, 3 - Sporting, 0

Valencia: Jaume Doménech, Wass, Vezo, Diakhaby, Lato, Ferran, Parejo, Coquelin (Carlos Soler, m.63), Kang In (Cheryshev, m.87), Gameiro y Rodrigo (Santi Mina, 46). No utilizados: Neto, Gabriel, Blanco, Gayà.

Sporting de Gijón: Dani Martín, Molinero, Juan Rodríguez, Babin, Cordero, Noblejas (Pedro, m.75), Pablo Pérez (Traver, m.44), Isaac Cofie, Nacho Méndez, Lod y Blackman (Djurdjevic, m. 67). No utilizados: Mariño, Díaz, Geraldes, Salvador, Hernán.

Goles: 1-0, m.65: Santi Mina. 2-0, m.75: Santi Mina. 3-0, m.89: Ferran.

Árbitro: Estrada Fernández (comité catalán). Amonestó por el Valencia a Wass, Diakhaby y Coquelin y por el Sporting a Blackman, Noblejas y Djurdjevic.

Incidencias: partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en Mestalla ante 33.000 espectadores.

Marcelino, de acuerdo con la propiedad, priorizó la liga por encima de todas las cosas. Angustiado y visiblemente bloqueado por la situación de incertidumbre que atraviesa respecto a su futuro en el banquillo y obligado a sumar en Balaídos el sábado para salvar otra bola de partido particular y alejar al equipo del descenso, el técnico asturiano presentó un once con sólo tres indiscutibles: Parejo, Coquelin, Wass y Rodrigo. El hispano brasileño, fue sustituido en el descanso por Santi Mina pese a que el proceder de Gameiro, otra vez negado y siempre en fuera de juego, aconsejaba el cambio. Marcelino, cuestionado por Peter Lim, reservaba a Rodrigo para la final de Vigo ante el mosqueo del internacional. Sostenido por Mateu Alemany, en el viaje relámpago que el director general y el presidente Anil Murthy, han hecho a Singapur esta semana, el técnico se la juega ante el Celta. Otro partido decepcionante o una nueva derrota y el dueño activará el cambio en el banquillo.

Con una defensa tierna, desestructurada y sin líderes, el Valencia, también con una actitud lejos de lo aconsejable para superar cualquier eliminatoria, fue zarandeado, como en El Molinón siete días atrás, por el Sporting y sus diez suplentes. Con Babin, como único titular respecto al último once titular en Albacete, el Sporting, acorazado con tres centrales pero con la línea de presión muy arriba, alborotó Mestalla. El finlandés Robin Lod cabeceó fuera una magnífica ocasión tras un servicio de Pablo Pérez que le pudo haber permitido soñar con el pase a cuartos. La primera mitad asturiana fue muy buena.

El guión soporífero en el juego de los locales fue reescrito en el descanso. El cambio de actitud fue notable. El once del murciélago desplegó sus alas y un vendaval barrió al Sporting. La tropa de Marcelino avanzó a campo contrario con autoridad e impuso su categoría. Percutiendo por la derecha con Ferran Torres, explosivo y más preciso en sus centros, y por la izquierda con el malabarista Kang In, el Valencia levantó la eliminatoria y se plantó en cuartos de final.

Santi Mina, que venía de hacer un doblete en la anterior eliminatoria ante el CD Ebro, repitió actuación. El gallego se aprovechó de dos centros precisos de Wass y Ferran Torres para llevar al Valencia adelante en la Copa. En el primero remató anticipándose a Juan Rodríguez, y en el segundo se deshizo del central y desvió con la derecha para alojar el balón en la red. Rodrigo, desde el banquillo, siguió la segunda mitad con el gesto serio. El equipo se activó cuando él no estaba en el campo.

La traca final la encendió Ferran Torres. Huérfana de alegrías este curso, la afición del Valencia aplaudió a rabiar el gol de una de las dos joyitas que tenía sobre el campo. Si la primera parte la iluminó Kang In, la segunda fue para Ferran Torres que rompió a jugar mostrando todo su potencial. En un balón que le lanzó Gameiro con el Sporting ya descosido, el de Foios avanzó en carrera hasta el área. Allí, después de dudar si le entregaba el balón a Santi Mina, recortó a su marcador con la derecha y con la izquierda mandó la pelota al palo largo. El Valencia tiene futuro.

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