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El artífice del éxito del kárate español

De las seis medallas cosechadas por España en este Mundial, cuatro han sido en katas a las órdenes de Jesús del Moral que ha cambiado el sistema de trabajo. "No había método, era un desastre", dice

El seleccionador Jesús del Moral (I) junto a Damián Quitero durante las rondas eliminatorias.
El seleccionador Jesús del Moral (I) junto a Damián Quitero durante las rondas eliminatorias. EFE

El sábado por la noche hubo colas a la salida del WiZink Center para hacerse una foto con Sandra Sánchez, la campeona del mundo. Había también quien pedía un selfie a Jesús del Moral, el seleccionador. Es el artífice del éxito del kata español en este Mundial. En el tatami del CAR (Centro de Alto Rendimiento) mandó escribir una frase. “Es: hoy vencí a mi yo anterior. Soy muy exigente, hay una cosa en la que no transijo: que mis karatecas no den el cien por cien”, explica Del Moral. Entrena a un grupo de ocho karatecas, todos han cosechado medalla en este Mundial. Una de oro, la de Sandra Sánchez; y tres de plata: Damián Quintero, el equipo femenino y el masculino. Todas las finales han sido contra Japón, cuna del kárate y potencia mundial en katas.

El martes, en la primera jornada del Mundial, la de las rondas eliminatorias, Del Moral no daba abasto. Iba y venía con un iPad en la mano, corría por los pasillos para realizar el calentamiento con Quintero, el primero en competir, y luego con Sandra. Este domingo volvía a recibir el abrazo de sus karatecas después de las finales por equipos. “Yo lo que hago es transmitirles ilusión, confianza y trabajo. Se lo digo siempre: con trabajo, entusiasmo y ganas al final se llega al objetivo”, cuenta en las entrañas del pabellón mientras el equipo femenino y masculino suben al podio para recoger las medallas de plata. ¿Hay más claves? “El trabajo, el trabajo y el trabajo. Nos está acompañando la suerte, además”, responde.

Desde que está al frente de la selección nacional de katas -Mundial de Linz 2016- España ha conquistado 12 medallas en individual y por equipos: seis oros, una plata y un bronce en europeos y dos platas y dos bronces mundiales. Con las de este Mundial, el botín ha subido a 16. Para los Juegos de Tokio quedan menos de dos años. Del Moral ha cambiado el sistema de trabajo. “Con Jesús hemos pasado de entrenar dos horas diarias a seis. Es muy metódico, sabe manejar al grupo y te habla de psicología, de técnica, de físico, de nutrición... Tenemos mucha suerte de contar con una persona que lo englobe todo”, explicaba Damián Quintero antes del Mundial. El español recordaba que en 2015, antes de que el COI anunciara que el kárate iba a ser olímpico en Tokio, no había ni seleccionador en el CAR (Centro de Alto Rendimiento). Cada uno entrenaba por su cuenta y luego afinaba con su propio maestro.

“Antes no había método de trabajo, era un desastre. Lo que hemos hecho es organizarlo todo, planificarlo muy bien, y estructurarlo con todo el calendario de competiciones que tenemos que es grandísimo. Hay que intentar llegar de la mejor manera posible a los campeonatos que van a ser muchos en este ciclo olímpico”, analiza Del Moral. El kárate nunca había sido olímpico por lo que lo que hizo el seleccionador fue pedir ayuda a sus compañeros de gimnasia y taekwondo. “Fue complicado preparar un ciclo olímpico porque no había nada y empezar de cero es difícil. Eché mano de gente que sí ha hecho ciclos olímpicos durante mucho tiempo como es el caso de la gimnasia y del taekwondo. Intenté aprender de ellos la repartición del trabajo y de las cargas. Era lo que más nos preocupaba: saber dosificarnos y no llegar quemados al final del ciclo”, explica.

Sandra Sánchez, que empezó a trabajar con Del Moral cuando era responsable de la federación de Castilla-La Mancha, siempre dice que era la única persona que podía hacer que ella mejorara. Por eso le buscó cuando volvió de Australia y retomó el kárate. “Jesús mezcla muy bien el trabajo físico con el técnico”, dice la campeona del Mundo. “Con Sandra hizo muy buen trabajo. Por eso también le elegimos”, cuenta José María de Dios, director técnico de la Federación. “Es un profesional como la copa de un pino. Está implicado al máximo, no podemos pedirle ni un poquito más porque está dando tanto que no sé si le queda algo. Pensamos en él porque estaba muy al día del kárate internacional y para un seleccionador no nos valía solo con que fuera un buen técnico sino que estuviera implicado en el kárate internacional. Sabe qué se cuece en esa cocina”, añade.

“La competición de kata ha cambiado mucho, se prima mucho la parte atlética, antes eras un karateca y nada más y ahora son atletas que hacen kárate”, analiza Del Moral. Bajo su mandato, se ha dado relevancia al trabajo físico y los karatecas pasan al menos una hora al día en el gimnasio. “El tema físico antes estaba un poco aparcado. Hemos incidido en ello para trasladarlo luego al apartado técnico”, dice el seleccionador.

Sus karatecas valoran también su capacidad para abarcar el aspecto mental del kata. “Lo más difícil de esta modalidad es alcanzar el estado de calma en tu cabeza. Para hacer bien un kata hacen falta tres cosas: cuerpo, cabeza y espíritu. Puedes tener una parte muy bien, pero como te falle la otra… la mayoría de competidores físicamente y técnicamente está bien, pero la cabeza y el espíritu lo determinan todo”, subraya Del Moral. Sus karatecas hacen ejercicios diarios para controlar la cabeza. “Concentración, relajación, respiración y visualización. Todo es entrenamiento, si lo vas haciendo día a día no digo que el competidor llegue con cero ansiedad, pero sí conseguimos que se reduzca”, concluye el seleccionador que se aficionó al kárate por las películas de Bruce Lee. “Era un flipado, iba al cine de verano a verlas y cuando volvía a casa me ponía delante de un armario a practicar. Mis padres se hartaron un día y con seis años me apuntaron a mi hermano y a mí a kárate”.

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