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Colombia se adueña de los banquillos sudamericanos

En pleno auge de los seleccionadores cafeteros, el país debate si continúa con un entrenador extranjero tras la salida de Pékerman

El colombiano Juan Carlos Osorio (izquierda) durante su presentación como seleccionador de Paraguay.
El colombiano Juan Carlos Osorio (izquierda) durante su presentación como seleccionador de Paraguay. REUTERS

Colombia y Argentina se enfrentan el próximo martes en un partido sin lustre. Las dos selecciones llegan al amistoso en East Rutherford, cerca de Nueva York, con entrenadores interinos, huérfanas tras las salidas de José Pékerman y Jorge Sampaoli, sin tener claro su futuro ni los planes de largo aliento de cara a la Copa América del próximo año en Brasil, el primer termómetro antes de las disputadas eliminatorias sudamericanas.

Los cafeteros, sin James Rodríguez, vienen de derrotar sobre la hora 2-1 a Venezuela en Miami, mientras la albiceleste, sin Lionel Messi, goleó 3-0 a la débil Guatemala en Los Ángeles. Esos triunfos efímeros fueron un bálsamo que decorará los currículos de Arturo Reyes y Lionel Scaloni, los técnicos interinos. Pero no constituyen el arranque formal de ningún proceso. Argentina sigue a la deriva y Colombia no termina de digerir la partida del entrañable Pékerman, el estratega que la llevó a alturas que desconocía. Sus rivales no han perdido tiempo para echar a andar un nuevo ciclo.

Sudamérica se despidió del Mundial de Rusia con el orgullo herido ante la evidente supremacía de Europa, que puso no solo al campeón, sino a todos los semifinalistas. Ese hundimiento provocó un ‘juego de tronos’ en los banquillos sudamericanos, que de momento, y a la espera de que Colombia y Argentina llenen las vacantes, deja como conclusión que los entrenadores cafeteros cotizan al alza. Hasta ahora, su mercado parecía circunscrito a la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) y, en Sudamérica, a Ecuador, donde han consolidado una tradición. Ahora, con la mente en Catar 2022, al menos tres de las diez selecciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) serán dirigidas por un colombiano. Tres equipos que coinciden en haberse perdido la última cita.

Paraguay, que no disputó amistosos en estas fechas, se encomendó a Juan Carlos Osorio. El estratega de 57 años sonó hasta último momento como candidato para relevar a Pékerman después de negarse a renovar con México, al que llevó hasta los octavos de final en Rusia con un sonoro triunfo sobre Alemania en el camino. Incluso se menciona una cláusula que le permitiría romper el vínculo para acudir al llamado de su país.

Ecuador decidió volver a las raíces con Hernán Darío Gómez, el colombiano que los llevó por primera vez a una Copa del Mundo, en 2002. El “Bolillo”, de 62 años, viene de repetir esa hazaña en Rusia al frente de otro equipo debutante, Panamá, que cayó en sus tres salidas. El nuevo ciclo del polémico seleccionador, quien dirigió a Colombia en Francia 98, se inició con una victoria 2-0 sobre Jamaica, y el martes tendrá su segunda prueba cuando enfrente a Guatemala.

Chile, que conquistó con estrategas argentinos las últimas dos versiones de la Copa América pero naufragó en las eliminatorias, apostó por renovarse con otro colombiano, Reinaldo Rueda. El cotizado técnico de 61 años clasificó a Honduras a Sudáfrica 2010 después de una larga ausencia de 28 años, dirigió a Ecuador en Brasil 2014, y revalidó su vigencia cuando levantó la Copa Libertadores 2016 con Atlético Nacional de Medellín. La Roja no pudo disputar el viernes el amistoso que tenía programado en Sapporo ante Japón por el temblor que sacudió la región, y se dispone a jugar el martes en Seúl con Corea del Sur.

“Son técnicos muy diferentes en su manera de concebir el fútbol, pero han tenido muchos méritos a partir de sus experiencias en lugares en que era muy difícil triunfar: Panamá y Honduras, por el nivel de su fútbol, y México, donde la crítica es muy dura”, apunta el periodista colombiano Nicolás Samper, analista en la cadena RCN. “Y los tipos lograron salirse con la suya. Entonces, hoy en la Conmebol miran con otros ojos a los entrenadores colombianos”.

Brasil, Perú y Venezuela apuestan por la continuidad

Tres selecciones sudamericanas mantienen a los entrenadores con los que encararon la recta decisiva de las eliminatorias a Rusia. Brasil, que fue una aplanadora en la clasificación, seguirá con Tite a pesar de la caída ante Bélgica en cuartos de final. Perú renovó a Ricardo Gareca, el argentino que llevó al equipo a una Copa del Mundo tras una larga ausencia. Y Venezuela, que nunca ha clasificado, sigue con Rafael Dudamel.

En casa, incertidumbre

Colombia pisó fuerte en los últimos dos Mundiales. En Brasil alcanzó los cuartos de final y James se coronó como el inesperado goleador del certamen, mientras que en Rusia cayó por penales en octavos ante Inglaterra. Casi todos los observadores coinciden en que el momento decisivo que permitió dar ese salto de calidad se puede rastrear hasta 2012, cuando la Federación Colombiana de Fútbol se decidió a contratar a un extranjero en un país donde abundan entrenadores con trayectorias meritorias. El elegido fue Pékerman, un argentino que ya había dirigido a la albiceleste en Alemania 2006. Don José, como muchos lo conocían, impuso la prudencia y oxigenó el ambiente.

La "era Pékerman" fue un acierto, pero ante la salida del estratega después de seis años largos, Colombia se debate el camino a seguir. Un sector de la prensa deportiva pide un entrenador europeo, a otros les gustaría continuar con uno del Cono Sur, el modelo que tan bien funcionó con don José, y algunos quieren que se regrese a los colombianos, que tan buenos resultados han dado en otros lugares. Además de “Bolillo” Gómez, Rueda y Osorio, otros colombianos han dirigido en una Copa del Mundo. Jorge Luis Pinto alcanzó con Costa Rica los cuartos de final en Brasil, mientras que Luis Fernando Suárez llevó a Ecuador hasta octavos de final en 2006 y se quedó en primera ronda con Honduras en 2014. Suárez se destaca actualmente al frente del humilde club La Equidad, líder invicto del torneo colombiano.

“Colombia está buscando quién le pueda dar esa identidad ideológica que le dio Pékerman en los últimos dos mundiales”, razona Samper. “Hoy la tenemos refundida”. El currículo del argentino, con tres mundiales encima, luce difícil de igualar. Los dirigentes han dicho que por ahora no existe ningún “plan B” y se van a tomar su tiempo. En el entretanto, la federación deshoja la margarita.

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