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Carla Suárez nos deleita

Muy destacable es, aparte de la enorme calidad de nuestra tenista, su capacidad de seducirnos con, probablemente, el tenis más bonito del circuito femenino. Sin Garbiñe, nos queda la ilusión en ella

Carla Suárez, durante un partido en el US Open de Nueva York.
Carla Suárez, durante un partido en el US Open de Nueva York. AP

Se inicia hoy la segunda semana del US Open y el panorama que se vislumbra tanto en la tabla masculina como en la femenina es el de partidos excitantes, de muy alto nivel y de resultados inciertos.

Es verdad que las mujeres han acusado muchas bajas entre las que entraban como cabezas de serie y, por tanto, como favoritas al título. De hecho, solo tres de las 10 primeras clasificadas han accedido a la ronda de octavos de final. Solo una de las seis primeras sigue en la competición. Cabría preguntarse qué está pasando en el tenis femenino para que la irregularidad sea una tónica constante.

Los aficionados españoles hemos tenido que despedir antes de lo previsto a Garbiñe Muguruza. Nos queda, sin embargo, la ilusión en Carla Suárez, que derrotó a la número seis del mundo, Caroline García, en un partido destacable por su dificultad y por la brillantez del juego de la española. Su próximo enfrentamiento contra Maria Sharapova puede depararnos un espectáculo de primer nivel. Si Carla logra seguir con la misma tónica, no solo pondrá a la rusa en graves apuros sino que tendrá claras opciones de victoria. Muy destacable es, aparte de la enorme calidad de nuestra tenista, su capacidad de deleitarnos con, probablemente, el tenis más bonito del circuito femenino.

En cuanto a los hombres, los que junto a los tres favoritos eran considerados candidatos a la victoria final siguen en la competición, exceptuando a Alexander Zverev y Grigor Dimitrov. Tanto en la parte de arriba como en la de abajo del cuadro, hay cuatro tenistas que saben lo que es jugar una final de un Grand Slam; es decir, ocho en total que han vivido situaciones de máximo estrés y están preparados para afrontar con garantías esas rondas finales.

A veces en los Grand Slams, igual que en el resto de competiciones deportivas, sucede que alguno de los favoritos va perdiendo y el cuadro que queda deja ciertos huecos o partidos en los que no se necesita jugar al cien por cien para ganar. En esta ocasión, sin ningún tipo de duda, no será así.

Todos los que quedan hoy saben que, con toda seguridad, y sobre todo a partir de cuartos de final, no tendrán margen de error. El que no dé su mejor nivel y muestre sus puntos débiles dejará pasar su oportunidad para llevarse el título. Solo el que sea capaz de encadenar al menos tres partidos sin titubeos y jugando al límite podrá ser el que finalmente levante el trofeo.

Imagino que muchos aficionados esperan sentarse a lo largo de esta semana delante del televisor para ver enfrentamientos que prometen gran disfrute por la calidad de los jugadores. Pero, sobre todo, imagino que uno de los platos fuertes que se desean en los próximos días es el probable enfrentamiento de cuartos entre Roger Federer y Novak Djokovic.

En mi caso me veo trasnochando, desde luego, para no perderme alguno de esos enfrentamientos tan prometedores. Nos espera una semana de buen tenis y emociones intensas.

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