Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un taekwondista vigilando los amaños en el fútbol

Joel González, doble medallista olímpico, se cogió un mes de vacaciones para trabajar en el departamento de match-fixing de la UEFA con vistas a la Eurocopa de 2020

Joel González posa para EL PAIS en la sede da la UEFA.
Joel González posa para EL PAIS en la sede da la UEFA.

Joel González, doble medallista olímpico de taekwondo (oro en Londres, bronce en Río) y licenciado en Criminología se ha mudado unas semanas a Nyon, la sede de la UEFA, para trabajar en el departamento de match-fixing. Se ha tomado un mes de vacaciones por adelantado en la preparación de los Juegos de Tokio para terminar su doctorado. En su departamento, compuesto por cuatro personas, están trabajando con vistas a la Eurocopa de 2020. “Estamos preparando una base de datos con todas las normativas y las leyes de cada país para, si pasa algo, poder activar rápidamente un protocolo de actuación”, cuenta. La Eurocopa 2020 se jugará en 12 países, las normativas y los posibles castigos serán muy diferentes en función de en cuál de ellas se llegue a cometer un delito. “Cada código penal es un mundo. Hay países que consideran el match-fixingcomo corrupción, otros que no. Por eso es importante que la UEFA lo contemple todo y lo tenga estudiado para cuando ocurra, poder actuar de la manera más rápida”, explica Joel a sus 28 años.

Es viernes 28 de junio y le queda una semana más de trabajo en Suiza. Luego volverá a España para seguir entrenándose. Son las 5 de la tarde cuando sale de las oficinas de la UEFA. Desde fuera, el cuartel general del máximo organismo europeo del fútbol parece una clínica de desintoxicación, por la sobriedad y la tranquilidad que transmite. El edificio se asoma a la orilla del lago Leman, donde la gente está tirada tomando el sol. Los que no, están viendo el Colombia-Japón en un chiringuito. El único ruido que rompe la paz es el chirrido de los cables de las banderas de la UEFA que ondean en el jardín.

Su jornada de trabajo es de 9.00 a 17.00. Los horarios son flexibles y aprovecha los de la comida para entrenarse en la pista de atletismo al otro lado de la carretera. En el departamento legal, trabajan con él tres personas más, algunas con una experiencia de más de 25 años, como Graham. Hay también un policía italiano que trabajaba en la Europol.

“Se vigilan todos los partidos y nos ayudan empresas externas porque si no sería imposible”, explica antes de detallar cómo y cuándo saltan las alarmas. “Si hay alguien que ha ido apostando una media de 30 euros por partido y de repente ves que apuesta 5.000, pues saltan las alarmas. Si, además, de la casualidad de que está apostando mucha más gente cantidades que nunca se han apostado, pues la monitorización del partido es clave. Cuando lo hayas visto, se comprueba si ha habido amaño”, cuenta Joel. Asegura que es imposible no verlo. “Imagínese que han apostado a que haya dos goles en un determinado partido; llega el final y siguen empate a cero. Pues si hay implicado un árbitro tendrá que pitar un penalti aunque sea inexistente. Es imposible que eso no se note”, matiza.

“La LFP está muy comprometida con este tema. Si hubiera un caso de amaño en España, nos pondríamos en contacto con la Policía. Si hiciera falta ayuda, iría un responsable de la UEFA para allá. Pero los encargados de actuar son la Policía y la LFP, nosotros somos un ente privado”, explica.

En Europa, para poder apostar tienes que registrarte con tu nombre y apellido y tener una ficha. “Además, hay un límite máximo de dinero. Lo que más nos preocupa son las mafias que apuestan en Asia. Ahí, si alguien decide apostar no tiene ni que registrarse, no hay límite de dinero, como si vas con un millón si quieres. Jamás se sabrá de dónde ha venido esa apuesta y ese dinero. Eso hace difícil la persecución”, añade.

“Tener mil ojos”

Asegura que el mes de junio ha sido tranquilo al no haber habido competiciones europeas. ¿Hay algo que le haya llamado la atención? “Hay temas peliagudos. No sé si porque he estudiado criminología, pero al final te esperas de todo en cualquier lado. Sí me llevé un golpe cuando empecé a trabajar en esto: pensaba que no había casi amaños y en cambio hay que tener mil ojos”, asegura. Se refiere a su experiencia en Federbet (asociación europea de casas de apuestas). En 2013, cuando se recuperaba de la operación de rodilla, estuvo trabajando seis meses contra el fraude.

En Nyon ha contado con la ayuda de la UCAM para los gastos de alojamiento. Ya se le han terminado las vacaciones, las que ha pasado detrás de un escritorio. “Del taekwondo no puedes vivir toda la vida y cuando lo deje tendré que trabajar como las personas normales, por eso quería aprovechar esta oportunidad. Ha sido sólo un mes porque tengo la ilusión de llegar a Tokio 2020 [sería el primer taekwondista español en competir en tres Juegos seguidos] y quedarme más tiempo aquí habría sido excederme. No estoy tan bien posicionado en el ranking mundial [va el sexto y se clasifican los 8 primeros] y si quiero llegar a los Juegos no puedo perderme tantos campeonatos”, concluye.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.