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Roberto Martínez: “Protejo el talento de mis jugadores por encima de todo”

El técnico español asume la responsabilidad de dirigir a Bélgica, la quinta selección en el ranking FIFA, que pelea por romper la etiqueta de eterno aspirante. Debuta este lunes ante Panamá (17.00, Cuatro)

Roberto Martínez, durante el Bilbao International Football Summit en abril.
Roberto Martínez, durante el Bilbao International Football Summit en abril.

Roberto Martínez (Balaguer, 44 años) habla castellano con acento británico, viste como un gentleman y habla con pasión de lo que ocurre en la Premier. Hace dos años que aceptó el puesto de entrenador de Bélgica tras el abandono de Marc Wilmots, imponiéndose a todos los candidatos que respondieron al anuncio colgado por la Federación belga en su página web.

Pregunta. En su presentación como seleccionador de Bélgica, Chris Van Puyvelde, director técnico de la federación, le tildó de “innovador’. ¿Se siente así?

Respuesta. Yo soy fruto de mis experiencias. En 1995 fui, junto a otros dos chicos (Jesús Seba e Isidro Díaz), uno de los tres primeros futbolistas en pasar del fútbol español al británico, siendo los primeros en beneficiarnos de la Ley Bosman (desaparición del cupo de extranjeros). Siempre he tenido la facultad de ser curioso. No soy innovador, pero sí intento llevar a cabo las ideas que me vienen de mis propias experiencias.

P. ¿Le ha costado adaptarse al papel de seleccionador?

R. Cuesta, porque diez años en el fútbol británico, siete de ellos en la Premier, conllevan una intensidad y constancia muy distintas de las que encuentras en el fútbol internacional. Te refugias en las concentraciones, cuando estás 24 horas con los jugadores, pero luego hay periodos de mucho trabajo que no son en el campo, y eso es distinto. Una vez que me he adaptado a este nuevo papel lo he podido disfrutar mucho más.

P. También se le describe como un “rebelde táctico”.

R. Me guio por sacar el máximo de los jugadores, y la táctica tiene que adaptarse a ellos. No me considero un rebelde, es solo que la táctica no debe ceñirse a los patrones establecidos. Yo siempre intento que el talento individual sea protegido por encima de todo.

P. ¿Cómo trabaja con ese talento?

R. Uniendo al grupo de una forma humana. Alrededor de esta selección existe una expectativa muy grande, por lo que ese lado humano tiene que ser muy fuerte para que el grupo se apoye internamente y no influya la presión que existe a nuestro alrededor. Debe ser justo al revés, tenemos que disfrutar de esta oportunidad. En el terreno de juego el equipo debe tener un buen equilibrio, porque la gran calidad que tenemos en ataque es clara.

P. Dirige a la que se considera como la generación de oro del fútbol belga.

R. El Mundial no respeta generaciones. En Bélgica tenemos la referencia de la generación del 86, de lo que hizo en el Mundial de México (terminó cuarta, su mejor clasificación), y aquellos jugadores son estandartes del mejor fútbol belga. Somos conscientes de que lo que tenemos que hacer es preparar el día a día y estar preparados para el primer partido ante Panamá. Lo demás crecerá o no dependiendo de las sensaciones. Ser considerados como una gran generación no te da el derecho de llegar lejos en el Mundial.

P. Desde su llegada al equipo el volumen de pases por partido se ha quintuplicado . ¿Se puede jugar a fútbol sin pasarse la pelota?

R. Claro que se puede. El fútbol es una cuestión de gustos y ese no es el mío. Yo intento utilizar el talento del jugador para tener el control del partido. A veces cuando tienes mucho talento es bonito defenderse con el balón, porque eso evita que el contrario lo tenga, pero solo es un registro. Hay muchas maneras de jugar, pero para tener éxito tienes que ser muy bueno con lo que hagas, da igual la forma.

P. Bélgica juega ahora con tres defensas atrás. ¿Por qué?

R. La línea de tres es un dibujo que depende absolutamente de los jugadores que tienes. Te sirve para abrir espacios y te fuerza a tener que realizar coberturas constantemente. Con ella se abren muchos espacios y se generan situaciones de uno contra uno en las que si tienes jugadores de calidad puedes aprovecharlas. Es un sistema que usé mucho en la Premier con el Wigan y con los jugadores que tenemos en la selección esa línea nos ayuda a poner más talento atacante en el terreno de juego.

Los jugadores de Bélgica, durante un entrenamiento en Moscú. ampliar foto
Los jugadores de Bélgica, durante un entrenamiento en Moscú. REUTERS

P. 14 de los 23 futbolistas que ha convocado juegan en la Premier. ¿Cree que le eligieron como seleccionador por su experiencia en Inglaterra?

R. Creo que se decantaron por un entrenador que tuviera parte de esa cultura británica en su ADN y que estuviera abierto a entender la cultura belga. El 90% de nuestros jugadores están en la Premier, por lo que resulta una gran ventaja conocer cómo se trabaja en el día a día allí. La razón por la que estuve tan interesado en ser parte de este proyecto es que trabajé con tres jugadores belgas en el Everton, Fellaini, Mirallas y Lukaku, y me enfrenté a muchos otros como Hazard, De Bruyne, Vertonghen, Courtois, Mignolet... Hay una gran variedad de jugadores en Bélgica y quería crear un equipo ganador con ese talento frente al que había sufrido tantas veces.

P. ¿Es posible transformar el talento individual en algo colectivo?

R. El futbolista belga está actualmente en un momento bueno de su carrera. Han tenidos dos citas internacionales importantes, la Eurocopa de Francia y el Mundial de Brasil, y ese grado de madurez que han incorporado ayuda muchísimo. Este es un grupo que se inició en los Juegos de Pekín hace diez años y ahora estamos intentando desarrollar un camino que nos haga crecer en el Mundial. Su compromiso me ha sorprendido gratamente.

P. ¿Se mira en el espejo de España?

R. La diferencia entre ganar y perder es mínima. Siempre nos acordamos de los equipos campeones y cuando revisas el camino que han recorrido hasta ganar descubres que hay una tanda de penaltis, una decisión confusa del árbitro… Varios momentos claves. La calidad y la estructura táctica de un grupo no son suficientes para lograr la victoria. Hay que encontrar la manera de reaccionar cuando las cosas no van de cara porque eso es el deporte y la vida. Esa es la parte mental que es tan difícil de conseguir, porque es como un viaje a la luna, vas a lo desconocido. Después de que España ganase la Eurocopa de 2008 consiguió encadenar un Mundial y otra Eurocopa consecutivamente, algo que no ha hecho nadie más. La parte mental es decisiva para poder ser un equipo campeón.

P. El azar les ha unido con Inglaterra en el mismo grupo.

R. El destino del fútbol te lleva a estas casualidades. Les veo en un momento muy interesante en medio de un proyecto a largo plazo. La aparición de St. George’s Park como centro de élite le ha permitido mejorar la formación de las categorías inferiores como la sub-17 y la sub 20, que han ganado los dos últimos Mundiales. La mezcla de gente joven con gente de experiencia que conocen lo que se necesita es importante. Gareth Southgate siendo el exseleccionador sub-21 tiene la gran ventaja de conocer a esos jugadores y en este Mundial estoy seguro de que van a sorprender de una forma muy grata.

P. Bélgica es quinta en el ranking FIFA por detrás de Alemania, Brasil, Portugal y Argentina. ¿Se ven capaces de romper esa barrera?

R. Debemos ponernos la presión de intentar poder competir con esas selecciones en el Mundial, pero no deberíamos ser derrotistas si no lo logramos teniendo en cuenta que somos un país pequeño, con una población de 11 millones de personas, que, sin, embargo, está produciendo jugadores de un gran nivel. Lo importante es que pase lo que pase no se pierda esa línea de producción y que en los siguientes cuatro, ocho o diez años se pueda seguir produciendo jugadores que mantengan el nivel de la generación actual. Hay dos plazos muy distintos en los que se nos debe medir.

P. ¿Vive a gusto en Bélgica?

R. Es un país fantástico, muy acogedor. Vivo con mi mujer y mi hija en una zona muy tranquila, cerca del campo de entrenamiento. Mi hija disfruta mucho en el colegio y yo he logrado hacerlo a través del fútbol. Le aconsejo a todo el mundo que venga a conocer Bélgica, un país geográficamente muy accesible y con ciudades como Brujas y Gante preciosas. Es muy fácil sentirse como en casa.

P. La selección es lo único que parece unir al país.

R. El apoyo de los aficionados es máximo porque el fútbol en Bélgica une y los red devils son motivo de orgullo para la población y de aspiración para las generaciones jóvenes. El fútbol puede llegar donde la política ni siquiera empieza. Te hace darte cuenta del poderío de un deporte que va más allá de ganar o perder, que es una escuela de la vida y me encanta cuando veo cómo ese poder va llevando a toda la comunidad junta hacia un mismo objetivo.

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