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Agostini: “Sin agresividad no se gana”

¿Son las carreras de MotoGP más salvajes hoy? Responden los ex pilotos: no han cambiado los corredores, ha cambiado la competición

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Marc Márquez, en el circuito de Jerez. EFE

“Para ganar había que ser más estúpido que ellos”. Lo dijo Valentino Rossi en octubre del año pasado. Le debieron faltar ciertas dosis de estupidez aquel día. Porque subió al podio, pero ganó Marc Márquez. En aquel escenario, Australia, el catalán, líder del campeonato y a la postre campeón, se jugó el pellejo y la corona en una carrera de locos. Y llegó al corralito con la victoria y el colín de su moto roto. Pilotos como él y como Johann Zarco, responsable aquel día del estropicio en la Honda del español, han avivado el debate de la agresividad en las carreras, especialmente después de otra prueba llena de toques, como la de hace unas semanas en Argentina. Y han activado la respuesta de los organizadores del Mundial, que han promovido un endurecimiento de las sanciones a partir de ya.

Pero, ¿son las carreras de MotoGP más salvajes hoy que en el pasado? ¿Son los pilotos de la nueva generación liderada por Márquez y Zarco más agresivos? Los expilotos responden. Y aunque la mayoría advierte un cambio, también coinciden en que siempre hubo toques en la pista.

Después de aquella carrera en Termas de Río Hondo, Rossi dijo que tenía miedo de Márquez, una declaración que ya en su día Giacomo Agostini vio “exagerada”. Y añadía: “Si tiene miedo, que haga otro trabajo, que trabaje en el banco. Toda la vida ha ido a 300 km/h y ahora tiene miedo”. En la misma línea se expresaba Randy Mamola a su llegada a Jerez: “Nosotros lo que teníamos era miedo de los circuitos, porque eran peligrosos. Hablo de finales de los 70 y principios de los 80. No temíamos a nuestros rivales. Tú sabías quién era agresivo y quién no. Pero ha cambiado todo mucho”.

Y se explicaba: “La gran diferencia es que nosotros [con las 500cc] éramos los que teníamos que parar la moto, los que teníamos que usar el freno correctamente, los que teníamos que aprender a derrapar, a controlar la velocidad. Ahora, las MotoGP tienen freno motor, mapas con diferentes configuraciones… Eso significa que, aunque los principios del pilotaje siguen siendo los mismos, nosotros teníamos más control de la moto, cuando ahora los pilotos hacen que la moto (que se autogestiona sola) haga esto o aquello. Por eso las máquinas de hoy están más cerca entre ellas, el producto es tan bueno y la normativa ha hecho que se iguale tanto la competición (misma electrónica, mismos neumáticos) que, como queríamos carreras con más competitividad, eso es lo que tenemos: carreras ajustadísimas”.

Y, por eso, como señala Agostini, para ganar tienes que dar el 100%: “No puedes decirle a tu adversario‘por favor, pasa; no, disculpa, que paso yo’. Es un deporte así. Lo vemos también en la Fórmula 1: que uno llega por detrás y acaba embistiendo al que está delante. Y las carreras son bellas precisamente por eso. Naturalmente, es necesario encontrar un límite y no pasarse de la raya. Pero se requiere de agresividad. Si no, no ganarías nunca”.

Como ya apuntaba Mamola, las modificaciones en el reglamento han propiciado que la competencia sea mayor. Empezó a advertirse en 2016, cuando ganaron carreras hasta nueve pilotos distintos. Hoy hay más marcas capaces de subirse al podio y más pilotos que van muy rápido; eso acerca a los rivales y multiplica ese tipo de acciones al límite. “Las carreras ahora están más apretadas, los cambios en el reglamento han propiciado que todas las motos sean muy parecidas, hay más igualdad y, quieras o no, a la hora de adelantar a un rival, o eres decidido y pasas, o no pasas. Y en el caso de los pilotos más agresivos quizá sí que se ve alguna acción que puede que antes no se viera tanto”, analiza Alex Crivillé. Y añade: “Aun así, todos las hemos hecho. Yo tengo las mías con Doohan. Porque siempre han existido esas acciones al límite, siempre se han sacado los codos, antes y ahora, lo que ocurre es que antes no se sancionaban tanto ni se veían, porque ahora hay cámaras en cada curva”.

Sete Gibernau apunta a otros factores que también acentúan ese cambio. Porque hoy la profesionalización abarca diversos campos. Ha avanzado la tecnología, pero también la preparación física o la nutrición del deportista y los conocimientos que estos tienen por el mayor acceso a la información. “Y así es más difícil marcar la diferencia. No sabría decir si la palabra es agresividad, pero las carreras han cambiado porque se dan cada vez más veces circunstancias de este tipo: cuantas menos diferencias se generan, más opciones tienes de encontrarte con más gente que va a tu velocidad y a quien te va a costar adelantar. Eso hace que cada uno tome una serie de decisiones muy rápidas en momentos muy puntuales y que además pase todo entre más gente. Porque hoy ya no existe una diferencia de un segundo entre el primero y el tercero; hoy hay un segundo entre el primero y el 17º clasificado. Está todo tan apretado que los pilotos se encuentran con situaciones delicadas”.

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