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El último brindis con Iniesta

El capitán del Barça pretende despedirse de la mejor manera y en el mejor momento antes de recalar en la Liga china

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Iniesta, antes de un entrenamiento de esta semana. EFE

Andrés Iniesta todavía no ha firmado el contrato con el que será su nuevo equipo en China. Ni siquiera ha anunciado que en mayo va a dejar el Barça a pesar de haber rubricado un contrato de por vida con el presidente azulgrana Bartomeu. Nadie duda sin embargo de que el capitán barcelonista jugará las dos o tres próximas temporadas en un equipo que no será rival del Barça, presumiblemente el Chogquing Dangdai, el más interesado en el futbolista, en la persona, en la marca, en el socio empresarial y amo de la bodega de Fuentealbilla, y en suma en el pack Iniesta.

El anuncio público de su salida del Camp Nou se espera para la próxima semana, después de la Copa y antes del final de la Liga, porque el día 30 expira el plazo para responder al Barcelona. Bartomeu ya está preparado para el adiós del manchego y no fue casual que los técnicos recomendaran fichar a Coutinho y Arthur. Aunque sabe que le dolerá y no podrá contener su llanto por más que se haya entrenado últimamente, Iniesta quiere verbalizar su decisión de la mejor manera y en el mejor momento, cosa nada fácil en el fútbol y en el Barça.

Los mejores planes de vida dependen de los resultados y la caída de Roma cambió también el paso de Iniesta. No tenía previsto que el partido de vuelta de los cuartos de final disputado en el Olímpico fuera el último que disputaría con la zamarra azulgrana en la Champions. Al igual que a cualquier barcelonista, el 3-0 le pilló por sorpresa hasta el descanso, cuando de regreso al campo balbuceó: “Si vamos a acabar perdiéndola (la pelota) haciendo lo que hacemos…”. No es lo mismo despedirse como semifinalista que como eliminado de la Copa de Europa.

Quiere Iniesta salir como un campeón y la Copa le ofrece hoy la posibilidad de levantar un trofeo a la espera de cantar el domingo el alirón en la Liga. Aunque su final azulgrana no podrá ser como el del tricampeón Xavi, Iniesta se irá como un héroe internacional y también como titular del Barça. No quería un año de regalo del club sino una temporada para demostrar que a punto de cumplir 34 años compite con tanta grandeza y sabiduría que Coutinho, uno de los candidatos a sustituirle, ha tenido que irse al otro costado, al derecho para calzar en el equipo de Valverde.

30 títulos de azulgrana

Iniesta no aspira solo a levantar hoy la Copa como le correspondería en calidad de capitán sino que pretende ganarla en el campo del Wanda Metropolitano. Ya fue decisivo precisamente en la final de 2016 en Madrid. Nada le motiva más ahora mismo que el partido de esta noche nuevamente contra el Sevilla. La estadística dice que si conquista el trofeo por sexta vez igualaría al mítico Juanito Segarra, el Gran Capitán. Y, naturalmente, continuaría la senda victoriosa emprendida con Messi y que ahora les sitúa con 30 títulos en el Barça.

Ninguna victoria ni tampoco ningún nuevo homenaje hará cambiar la decisión ya tomada por Iniesta. El cariño que ha recibido en cada estadio durante la temporada ha sonado como una despedida de los aficionados españoles y europeos que le hacen sentirse querido y al tiempo le reafirma en su decisión; nada volvería a ser igual seguramente si se desdijera y volviera sobre sus pasos aunque daría lo que fuera por regresar a Roma y cambiar el signo de aquel desdichado partido de Champions. “Ya sé lo que voy a hacer con mi futuro”, repite el capitán del Barça.

Iniesta es bondad y talento, un adulto que juega con la ilusión de aquel niño que dejó Fuentealbilla con 12 años y lleva ya 16 temporadas en el Camp Nou, 16 finales jugadas, 12 victoriosas, muchas bautizadas con su fútbol angelical desde su irrupción en París 2006 después de calentar el banquillo con Rijkaard. Hoy ha dejado de ser un personaje atormentado para liberarse y disfrutar de la vida, feliz porque va a jugar su última Copa no por una concesión del entrenador o un favor de sus compañeros sino porque le necesita más que nunca su Barça.

No se trata de quedar bien sino de jugar como un campeón para no dilatar más un adiós que está cantado y es coreado desde que comenzó una temporada que ha sido un cuento de hadas a partir de de la Supercopa de España hasta la caída de Roma en la Champions. Ahora toca la Copa que tanto ha dignificado Iniesta, catalán, español y universal para suerte del Barça.

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