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La rutina de la Liga llega a Roma

Avalado por el 4-1 del Camp Nou, el Barcelona aspira a jugar hoy en la Copa de Europa con la misma solvencia con la que administra el campeonato en España

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Luis Suárez y Messi, en la sesión en el Olímpico de Roma. AFP

Alisson Becker, el portero internacional brasileño, protagonista de 35 paradas en la Champions, no ha recibido ni un solo gol en el Olímpico de Roma después del paso del Atlético, Chelsea, Qarabag y Shakthar Donetsk. El equipo de Di Francesco necesita que su guardameta mantenga hoy la condición de invicto para alimentar cualquier esperanza de remontar el 4-1 de la ida contra el Barça. Ocurre que en los 50 partidos de Valverde los azulgrana solamente han encajado tres tantos una vez, en la ida de la Supercopa (1-3), no han perdido más que tres encuentros —los dos en verano con el Madrid y uno de Copa en cancha del Espanyol— y Messi lidera con 29 goles la Bota de Oro con Salah.

Messi no anotó ninguno de los cuatro goles que tomó Alisson en el Camp Nou. Al 10, sin embargo, no le es nada extraño el escenario del partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa. Vuelve el rosarino a la cancha en la que marcó uno de sus tantos favoritos, el que certificó la victoria por 2-0 contra el United en la final de la Champions de 2009. Messi se dejó una bota mientras volaba para cabecear un centro de Xavi ante la mirada sorprendida de Van der Sar. Asegura el argentino que si tuviera que elegir entre los cien que totaliza en el torneo europeo se decantaría por aquel contra los ingleses que encumbró la obra del equipo de Pep Guardiola.

Aunque no vive de la nostalgia, Messi parece más motivado que nunca para aspirar al triplete como en tiempos de Guardiola y Luis Enrique (2015). Valverde, diligente en la gestión del vestuario, del entorno y de los partidos, se ocupa de que el 10 marque las diferencias en ataque después de equilibrar al equipo en defensa a partir de una alineación cuyo jugador número 11 depende del rival, de las circunstancias y del estado de forma del propio Barça.

Valverde sacrificó en la ida a Dembélé por Semedo. Recuperado Busquets, habrá que ver cuál es su plan para la vuelta porque el Barça no le acaba de tomar el pulso a los partidos con un cuarto medio o con un tercer delantero, sobre todo en los repliegues, cuando se ve obligado a correr hacia atrás, expuesto a los tiros de equipos como el Leganés y la Roma.

Los errores penalizan en la Champions, y los azulgrana cometieron muchos menos que los giallorossi en el Camp Nou. El partido, y también el árbitro, se giraron en contra de la Roma, un equipo débil en las áreas, permeable ante Alisson, apretado ahora en la Liga por Lazio e Inter.

Hasta su propia hinchada está de uñas con el equipo después de fallar 20 remates y perder por 0-2 con la Fiorentina. La Roma no es la Juve ni tampoco el Nápoles. Tiene, sin embargo, mucha fe y esperanza, como advierte Di Francesco: “¿Por qué no podemos creer en los milagros?” Nadie discute la pasión e ilusión de la Roma. La recuperación de Nainggolan y Ünder potencian a un equipo agresivo y al tiempo asustadizo como se vio en el Camp Nou.

Aunque jugó bien en el estadio barcelonista, tuvo personalidad y ambición, a la Roma le vencieron los fallos individuales, la falta de experiencia y la veteranía del Barça. Los azulgrana son competitivos y disponen de Messi, que ya suma 40 tripletes y seis goles de falta, tantos como el mejor Ronaldinho. La ventaja de tres goles le concede a Valverde un amplio margen de maniobra ante la Roma. El plan europeo azulgrana aspira a tener por tanto la misma rutina que el de la Liga.

“No tenemos nada ganado”, argumenta Valverde. “Intentaremos que no pase nada extraordinario en nuestra portería. A veces una jugada, una expulsión, te complica la vida, y más en Europa. La Roma se la va a jugar, será más intensa y agresiva, y nosotros tenemos que hacer como si el marcador fuera 0-0. No pienso más allá del partido de Roma”

A los azulgrana, al fin y al cabo, les alcanzó con ser selectivos para vislumbrar las semifinales de la Champions después de dos temporadas en las que cayeron en los cuartos con la Juve y el Atlético. Ahora quieren recuperar la senda de Berlín 2015 después de procurar que no pase nada extraño en el partido de hoy, precisamente en la Ciudad Eterna.

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