Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Husillos, eliminado en la final de los 400m, cae víctima de la plaga del Mundial

Los comisarios descalifican al palentino tras ganar con 44,92s por pisar la línea de la calle en una curva

oscar husillos
Husillos cruza la meta en primer lugar en la final de los 400m. Getty

No hay un atleta blanco que haya corrido los 400m en pista cubierta más rápido que Óscar Husillos, un chaval de 24 años, de Astudillo (Palencia), que en un pabellón enloquecido ganó el campeonato mundial con una marca que rompe todas las expectativas, hasta las más locas: 49,92s, récord de Europa, récord de los Campeonatos, sexta marca de la historia.

Momento de la infracción.
Momento de la infracción.

El párrafo anterior, que debería haber encabezado la crónica de la victoria más increíble del atletismo español, vale lo mismo que un papel mojado: cero, nada. Le valdrá a muchos, como mucho, para recordar una realidad que solo duró unos minutos, para saber que no fue una invención.

Pocos minutos de terminar la carrera, una fría corrección en los monitores de resultados de la IAAF señalaba que Husillos había sido descalificado, y con él, también, el segundo clasificado, el dominicano Luguelín Santos. La razón fue la misma que la que unos minutos antes le había valido a Saúl Ordóñez pasar de bronce a plata en los 800m por descalificación del norteamericano Drew Windle (posteriormente recalificado), y la misma que el día anterior había acabado con Bralon Taplin, el gran favorito de los 400m, y una docena de atletas más, una serie completa incluida: los castigados habían cobrado ventaja ilegítima al pisar la línea interior de la calle en la que corrían. La plaga de descalificaciones, que parecía una locura al principio, un asunto anecdótico, se convirtió en la rezón de la desazón más grande de un atleta y de una afición, un país. La regla 163.3 (a), que regula los pasos de los atletas se convirtió, de repente, en el número uno del hit parade del odio y la ridiculización.

Con la descalificación de Husillos y Santos, cuya federación no reclamó, la victoria fue para el tercero que pasó la línea de meta, el checo Pavel Maslak (45,47s), que lograba así su tercer título consecutivo en los 400m bajo techo. La medalla de plata fue para el norteamericano Michael Cherry (45,84s) y el bronce, para el atleta de Trinidad y Tobago Deon Lendore (46,37s).

A Husillos, la noticia que convierte en pesadilla el sueño de su vida le llegó por boca de la periodista de televisión que le entrevistaba en la zona mixta. Husillos, descalzo, con un tensoplast vendado el tobillo izquierdo, el del pie que corre por la parte más baja de la calle en los peralte, estaba relatando su carrera, cómo había pasado los 200m más rápido que nunca en su vida (21,26s), cómo había cogido el mando en la cuerda cuando la calle libre y cómo había volado en los segundos 200m (23,66s) del tercer 400m que disputaba en dos días. La prueba del talento. El resultado de un trabajo único. Y estaba en esas cuando le dijeron que no, que no siguiera, que había sido descalificado. Husillos, sin soltar la bandera de España, abandonó entonces la sala mixta sin hablar con nadie.

La escena fue el negativo de lo ocurrido hace año y medio en los bajos del Estadio Olímpico de Amsterdam, que se convirtió en uno de los vídeos más virales de la historia. En él se ve a una periodista holandesa anunciándole a Bruno Hortelano que no, que no era medallista de plata en los 200m, que su medalla era de oro, que era el campeón porque el ganador, el holandés Churandy Martina, había sido descalificado.

La federación española reclamó contra la descalificación, con pocas esperanzas. El jurado de apelación ha rechazado hasta el momento todas las apelaciones. Este jurado está compuesto por tres jueces de atletismo: la española Gemma Castaño, el holandés Niels van den Aar y la candiense Abby Hoffman, miembro del Consejo de la IAAF.

Más información