

El Sevilla vence sin despeinarse a un Athletic muy flojo
A los de Montella, con un gran Vázquez, les bastó con un buen primer tiempo


No se recuerda una tarde liguera tan plácida en el Sevilla. El conjunto andaluz venció sin despeinarse a un gris Athletic, que demostró su mal momento, para encadenar la segunda victoria consecutiva en la Liga después del triunfo en Málaga. Este hecho le permite meter cierta presión al Valencia en la pelea por la cuarta plaza, ahora a cinco puntos. El Athletic jugó un primer tiempo muy malo, donde fue superado con amplitud por un Sevilla bien liderado por Vázquez. El argentino se comió, el solo, al centro del campo vasco. Templó, mandó y hasta marcó, culminando una gran actuación. Al Sevilla, en realidad, le bastó con ese buen primer acto para superar a un equipo con la mente puesta en la Liga Europa. La apuesta de Ziganda por refrescar a su equipo fue un absoluto fiasco. Sorprendió en Sevilla un Athletic tan plano, salvado de la goleada por ese gran portero que es Kepa. Luego, Ziganda metió de una tacada a Aduriz, Raúl García y Beñat. Demasiado tarde para arreglar una tarde que surgió torcida y que en ningún momento supo enderezar el Athletic. El Sevilla, mientras, se afianza en la quinta plaza y tiene toda una semana para preparar el próximo duelo también en casa contra el Valencia. Una de las muchas finales que se juegan en esta Liga.
No es fácil explicar qué es lo que hizo el Athletic en Sevilla. No tiene mucho sentido que un equipo reforzado por el medio con tres centrocampistas ofreciera tantas facilidades precisamente al futbolista del Sevilla que se movía por esa zona, un buen Franco Vázquez, que gobernó a su antojo el partido en la lluviosa tarde andaluza. Un Athletic desfigurado, sin jugadores tan importantes como Aduriz y Raúl García, que allanó el camino a un Sevilla que gravitó en torno a N’Zonzi, Banega y el citado Vázquez. El choque del conjunto de Montella, con todos sus titulares, fue muy bueno desde el inicio. El Sevilla jugó con rapidez y calidad el balón, avanzando metros y encontrando siempre una salida en los pies de Vázquez. Desde el inicio, el conjunto andaluz llegó con mucho peligro al área del Athletic, que vagó en demasiados minutos como un alma en pena, quizás pensando mucho más en su próximo compromiso europeo ante el Marsella. Correa, en dos ocasiones, y Banega se acercaron al gol en los primeros minutos. Kepa salvaba un gran disparo de Sarabia y al Sevilla solo le faltaba el gol para dar sentido a su superioridad, evidente en todas las facetas del juego.
Un gran pase de Vázquez acabó con un remate de Muriel a la cruceta a los 24 minutos. A la jugada siguiente, Escudero molestó a Susaeta en un balón largo y con ventaja para el extremo vasco, que enfilaba el área de Rico. La falta fue evidente, pero Undiano no la vio. Tres minutos después, la enésima filigrana de Vázquez dejó solo a Muriel. El colombiano, al fin, acertó en la definición y el Sevilla se puso por delante. En cinco minutos varió el rumbo de del partido, de decidido color andaluz cuando Vázquez completó su gran partido con un remate de cabeza al más puro estilo de Santillana. El argentino le ganó la partida a Yeray con una enorme facilidad. Seguramente Vázquez lo hubiera tenido mucho más complicado con centrales tipo Goikoechea o Íñigo Liceranzu, pero este Athletic es otro Athletic y este fútbol otro muy distinto al de los años ochenta. Superado de cabo a rabo en un discreto primer tiempo, el Athletic solo dio señales de peligro en un disparo de Williams que repelió bien Rico. Superado en el juego, el conservador planteamiento del conjunto vasco no tenía sentido.
Ziganda intentó rectificar con la entrada al descanso de una tacada de Beñat, Aduriz y Raúl García. Un reflejo, sin duda, de lo mucho que se había equivocado en la pizarra. El Athletic dominó el juego, pero la suerte del encuentro estaba completamente definida. Los vascos dieron la impresión de controlar el partido, falsa a todas luces, pues no volvieron a plantarse con peligro ante la meta de Rico. Es más, fue el Sevilla quien gozó de más ocasiones para lograr un resultado cercano a la goleada. Kepa realizó dos actuaciones de mérito ante Nolito y Vázquez que evitaron el sonrojo en un equipo a años luz de su gran historia. Fueron momentos en los que Montella se permitió el lujo de hacer alguna que otra probatura. Por ejemplo, colocar a Nolito de delantero. El sanluqueño remató dos veces contra la puerta de Kepa y probó suerte en dos acciones poco comunes en un partido de fútbol. Primero intentó sorprender al portero con un disparo desde el centro del campo, que salió desviado. Luego, quiso emular a Tamudo en su célebre gol en la final de la Copa de 2000 ante el Atlético. Nolito acabó viendo la amarilla porque le robó el balón a Kepa de las manos sin que éste hubiera botado. Decisiones extrañas en un extraño segundo tiempo. Tan extraño como el perfume a equipo malo que dejó el Athletic en Sevilla.
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