Guardiola lleva al fútbol la polémica política

El técnico, criticado en Inglaterra por lucir el lazo amarillo y trabajar para Emiratos

Pep Guardiola, tras ganar la Carabao Cup. En vídeo, las declaraciones del entrenador.Foto: atlas | Vídeo: Foto: CATHERINE IVILL (GETTY) / ATLAS

El desafío de Pep Guardiola a la autoridad que regula el fútbol inglés le ha colocado en el centro de una polémica sobre la exhibición de símbolos políticos en el deporte. La Federación Inglesa (Football Association, FA) anunció el pasado viernes la apertura de un expediente al técnico del Manchester City por portar en partidos oficiales el lazo amarillo que reclama la liberación de los dirigentes independentistas catalanes en prisión preventiva. La FA acusó a Guardiola de “llevar un mensaje político”, algo que vulnera las reglas de la federación, y le dio de plazo hasta el próximo lunes para responder a los cargos. “No he tenido contacto con ellos, pero les voy a escribir una carta explicándoles mi posición. Como ya he dicho previamente, estoy disponible para [reunirme con] la FA. No hay ningún problema”, dijo ayer el técnico.

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El expediente se refiere al partido de octavos de final de la FA Cup, el 19 de febrero, en el que el City cayó derrotado por 1-0 ante el Wigan, un equipo de tercera categoría. Pero Guardiola volvió a lucir el lazo amarillo el pasado domingo en Wembley, en el partido en el que su equipo se impuso al Arsenal en la final de la Copa inglesa (Carabao Cup), el primer título del extécnico del Barça desde que llegó al Manchester City en 2016.

Era el primer partido del City tras la derrota ante el Wigan, y su insistencia en llevar el lazo amarillo podría costarle la apertura de un nuevo expediente. Guardiola ha anunciado que seguirá portando el lazo amarillo, en abierto desafío a la autoridad reguladora del fútbol inglés.

Después de que la justicia dictase prisión preventiva para los líderes independentistas, el lazo amarillo se ha convertido en un símbolo de protesta de los secesionistas para reclamar la libertad de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, en prisión desde hace más de cuatro meses, y de Joaquim Forn y Oriol Junqueras, encarcelados desde el pasado 2 de noviembre. Guardiola, que ha expresado repetidamente su apoyo a la causa secesionista, ha venido luciendo el mismo lazo en las ruedas de prensa y los partidos de la Champions. Pero la UEFA, que flexibilizó su criterio sobre la simbología política en el fútbol a finales de 2016, no ha visto motivo para sancionarlo.

“El lazo amarillo lo llevaré siempre. Lo puedo tener conmigo en el bolsillo del pantalón o dentro de la chaqueta, no sólo en la solapa. La FA piensa diferente de la UEFA; ellos te dejan llevarlo, siempre que sea con respeto”, dijo Guardiola en la rueda de prensa posterior a la conquista de la Carabao Cup.

En esa comparecencia mostró de nuevo su apoyo a los líderes independentistas encarcelados: “Antes que entrenador soy un ser humano. Se trata de humanidad”, dijo. Poco después le preguntaron por el propietario del Manchester City, hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos: “Usted defiende llevar libremente el lazo amarillo, pero trabaja para Mansur bin Zayed Al Nahyan. Mansur es líder de Emiratos, un país criticado por no respetar la libertad ni los derechos humanos”, le dijo un periodista. La respuesta del técnico español ha sido objeto de críticas en Inglaterra: “Cada país decide de qué forma quiere vivir. Yo estoy en un país con una democracia establecida hace años y trato de proteger esa situación”, dijo.

Las contradicciones

El desafío de Guardiola ha suscitado un acalorado debate en el fútbol inglés. Hay quien también ha criticado incómodas contradicciones en la actitud del técnico. “Alguien podría señalar a Guardiola que hace 10 años actuaba como embajador a sueldo del Mundial de Catar. ¿Cómo se siente ahora por eso, tras las revelaciones de que el país del Golfo utilizó controvertidas leyes laborales para restringir los derechos de los trabajadores inmigrantes que construían los nuevos estadios, y la aparente indiferencia ante docenas de muertos en el proyecto?”, se pregunta Richard Williams en The Guardian. “Alguien debería hacerle ver que las exhibiciones de afiliación política están prohibidas por la muy buena razón de que, una vez haces la vista gorda en una ocasión, las puertas se abren para todos”, concluye.

El entorno de Guardiola, por su parte, según publica The Times, estaría construyendo su defensa sobre la idea de que la exhibición del lazo amarillo no es un mensaje político, sino una muestra de solidaridad. Podría recurrir, advierte el rotativo, al precedente de la propia FA, que desafió la prohibición de la FIFA en 2016 a los jugadores ingleses de portar la amapola, símbolo en recuerdo de los caídos en la Primera Guerra Mundial.

Sobre la firma

Pablo Guimón

Es el redactor jefe de la sección de Sociedad. Ha sido corresponsal en Washington y en Londres, plazas en las que cubrió los últimos años de la presidencia de Trump, así como el referéndum y la sacudida del Brexit. Antes estuvo al frente de la sección de Madrid, de El País Semanal, y fue jefe de sección de Cultura y del suplemento Tentaciones.

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