Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Inglaterra contra la historia

El ‘XV de la Rosa’ aspira a ser la primera selección con tres entorchados consecutivos y sus rivales se conjuran para impedirlo

Los capitanes posan con el trofeo Seis Naciones en la presentación.
Los capitanes posan con el trofeo Seis Naciones en la presentación. EFE

El Seis Naciones, ese torneo donde todos celebran la derrota inglesa, estrena este sábado una edición con especial enjundia. Nadie se ha llevado el trofeo a casa tres años seguidos en una cita con 130 de historia –hasta los 90 del siglo pasado se repartía título a igual número de puntos– y la Inglaterra de Eddie Jones desafía esa alternancia centenaria. El Mundial del próximo año en Japón obliga a los aspirantes a dar un paso al frente en un deporte donde los progresos se cocinan a fuego lento. El plan de Jones para destronar a los All Blacks exige ser potencia en su barriada. Y el mensaje del técnico a sus pupilos es tratarlo como un torneo más, olvidar la historia. Toda una afrenta que sus orgullosos vecinos no quieren tolerar.

Los ingleses no se han librado de las lesiones que de media afectan a una decena de jugadores por selección. Jones pierde de nuevo al tercera Billy Vunipola, su pieza más desequilibrante de las últimas ediciones, pero les sonríe el calendario. Visitan París y Edimburgo, el tipo de selecciones atrevidas a las que suelen frustrar, y despiden el torneo en casa ante Irlanda. Las apuestas les dan como favoritos.

La Inglaterra de los “finalizadores”

En la previa a su debut el domingo en Roma ante Italia, Jones recurrió a su etiqueta de “finalizadores” para dar lustre a los suplentes. El técnico australiano hace de la necesidad virtud. El déficit de su equipo es coger el pulso al encuentro y su fortaleza es el fondo de armario. El núcleo inglés ha crecido con la mejora si cabe del apertura Owen Farrell como centro, el encomiable papel del polémico Dylan Hartley como capitán y la confirmación de Maro Itoje como un delantero sobresaliente, pero nunca falló a la cita el héroe inesperado. A imagen de los mejores All Blacks, que visitarán Twickenham en noviembre en la cita del año, Jones ha creado un banquillo con competidores insaciables.

Irlanda invoca a San Patricio

El reto de los irlandeses es convertir su visita a Londres el día de San Patricio en la gran final del torneo, pero tendrán que demostrar su valía este sábado (17:45) en un debut exigente en París. La selección de Joe Schmidt dejó sin Grand Slam –ganar todos los partidos– el año pasado a los ingleses y cuentan con la mejor bisagra del hemisferio, con Jonathan Sexton y Conor Murray exhibiendo mano y pie. Los campeones de 2014 y 2015 mantienen su pujante delantera –CJ Stander fue una de las figuras del último curso– y confían en jóvenes de postín como Stockdale, ya titular. Tras la derrota en cuartos del Mundial ante argentina, el XV del Trébol busca profundidad contra las lesiones. Arrollaron a los Springboks en noviembre, pero su única victoria a domicilio en los últimos dos años llegó en Roma.

La enésima reconstrucción francesa

Francia logró el curso pasado acabar en la primera mitad de la tabla por primera vez desde 2011, balance insuficiente para una triple subcampeona mundial. Cambiaron de nuevo los cromos y Jacques Brunel toma las riendas de un grupo prometedor. Los ingresos de su Liga le valieron ganarse la sede del Mundial 2023, pero un grande no puede permitirse transiciones de una década. La atención estará en el apertura Matthieu Jalibert, titular a sus 19 años y con hechuras de talla mundial. La suya es una generación con muchos nombres pero pocos estandartes.

Escocia, ¿promesa o realidad?

El XV del Cardo dejó atrás el año pasado una etapa decepcionante y se habría llevado el torneo con una victoria en Londres, pero se llevaron un correctivo histórico. Su diabólica trasera intimida, pero les falta el golpe de madurez para tratar de tú a tú a los ingleses. Y mejorar a domicilio: seis vitorias en los últimos 45 viajes, y cuatro llegaron en Italia. De ganar a los galeses esta tarde en Cardiff (15.15) depende el auge de la selección que más ilusionó el año pasado tras doblegar por partida doble a Australia –su némesis reciente– y tener la última posesión para tumbar por primera vez a Nueva Zelanda. Ahí se ganó la titularidad el medio-melé Ali Price frente al adorado capitán Greig Laidlaw

El parte de lesiones de Gales

El XV del Dragón es la selección más afectada por las lesiones pero también la más habituada a superarlas. Arrancan el torneo sin medio-melé, con el apertura Dan Biggar ausente en las tres primeras jornadas y con ausencias en todas las líneas, incluidos seis seleccionados en la gira de los Lions del año pasado. Les queda su guerrero Alun Wyn Jones, la caldera de Cardiff y la apuesta por la cantera. La Welsh Rugby Union ha impuesto restricciones para seleccionar solo a jugadores que compitan en Gales y sus clubes están respondiendo: los Scarlets se han clasificado para cuartos de final de la Champions Cup.

La pujante cantera italiana

La gran virtud de Conor O'Shea es la parte anímica. El técnico irlandés dejó planteamientos notables el curso pasado, logró desquiciar a los ingleses durante 70 minutos y compitió con argumentos ante Gales. El tercera Sergio Parisse, uno de los mejores capitanes de la década, sigue encontrando motivos para aplazar su ocaso y su labor de mentor es crucial. Hay una hornada prometedora y el progreso de sus clubes –Benetton y Zebre– es una buena señal. El progreso de Escocia les ha dejado relegados, pero la aristocracia del norte no contempla llamar a Georgia.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información