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El limbo de Kepa Arrizabalaga

Zidane no quiere otro portero, Ziganda no le asegura la titularidad si continúa en el Athletic y el club confía ahora en Herrerín, que no ha encajado un solo gol en los cuatro partidos que ha sido titular

Kepa, durante un entrenamiento con el Athletic.
Kepa, durante un entrenamiento con el Athletic. AS

Desde hace tiempo y hasta hace un par de días el portero Kepa Arrizabalaga se sentía como Bob Dylan llamando a las puertas del cielo. No en vano, en algún momento le trasladó al presidente del Athletic que le “tiraba la Champions”, para explicar su posible incorporación al Real Madrid. En las últimas horas ha cambiado de lugar y Kepa se encuentra ahora en el limbo tras las manifestaciones, cada vez más concretas y sin dobleces, del entrenador blanco, Zinedine Zidane, en contra de fichar un portero en el mercado de invierno ni a ningún otro jugador que desestabilice su vestuario.

“No necesito nada como entrenador. Ahora no necesito un portero; luego, en junio, si hay cambios, si nos sentamos y hablamos, puede ser que haya posiciones donde fichar”, dijo antes del partido ante el Celta que ha dejado al Madrid en el limbo de la Liga, casi a la misma distancia del Barcelona, líder (16 puntos), que del Alavés (17), en posición de descenso. Cada frase de Zidane ha ido en el mismo sentido, pero cada vez con voz más clara, alta y tajante. El técnico francés no quiere a Kepa en enero e insiste en ello, aunque su situación en la Liga no sea ahora la más adecuada.

Zidane le cierra las puertas del cielo y la primera puerta para salir del limbo. Aún así se sugiere que Kepa podría haber firmado dos precontratos con el Real Madrid: uno con fecha de enero y otro de junio, el primero abonando la cláusula de 20 millones de euros y el segundo libre de cargas (con presunto bonus para el jugador).

En Bilbao las cosas no ruedan mejor para el joven portero de Ondarroa. El Athletic, ante el silencio, ha movido pieza y ha citado a Iago Herrerín, el sustituto de Kepa, para ampliar el contrato que expira en 2019, según informa la web fiebrerojiblanca. El Athletic se garantiza así la portería con un guardameta que ha participado especialmente en la Liga Europa y ha sustituido a Kepa desde que se lesionó en el tobillo antes del partido ante la Real Sociedad con un resultado más que fiable: no ha encajado un gol en los cuatro partidos que ha sustituido a Kepa, y su juego con el pie deslumbra en San Mamés.

La agradable respuesta de Herrerín

La otra puerta del limbo ni la abre o quizá la cierra también Ziganda. Requerido por su decisión cuando Kepa reciba el alta, el técnico navarro no le garantizó la titularidad (si sigue en el Athletic): “Veremos cómo está y hablaremos”. Y aunque asegura que sabe abstraerse de la situación, el preparador cree que el culebrón desestabiliza al equipo y no oculta el hartazgo por ese largo año de la marmota. “Sigo sin saber nada y sin decir una mentira”, afirmó cuando le preguntaron por el reconocimiento médico que había pasado en Madrid el portero vasco. Hasta los jugadores se lo toman con ironía para vencer al cansancio. “¿Alguna pregunta más? No sé, sobre Kepa, por ejemplo”, bromeó hace unos días en rueda de prensa el defensa Lekue, después de responder a siete preguntas sobre el portero de las 10 que recibió. Mikel Rico fue categórico: “Sabéis más vosotros que nosotros sobre Kepa”, dijo el medio.

O sea Kepa, no responde ni a la directiva ni al vestuario. Por eso, el club cierra filas con Herrerín, producto de Lezama, recuperado por Amorrortu para el Atlético B cuando dirigió la cantera colchonera y regresado al Athletic desde el Numancia. Por detrás cuenta con Álex Remiro, cedido al Huesca, líder de Segunda, y con Unai Simón, portero del filial (2ªB) y titular de la selección Sub-21.

Entre Zidane, Ziganda, el silencio del Madrid y los movimientos del Athletic, Kepa se mueve en un limbo cada vez más estrecho y de color más difuminado. Zidane se muestra fuerte, a pesar de la depresión; Kepa sabe que si acaba en el Madrid no contará con el beneplácito el entrenador, lo que no augura un buen comienzo. Zidane quiere proteger a Keylor Navas y el costarricense no le falló, deteniendo un penalti que hubiera agrandado la herida madridista.

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