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El Ayuntamiento de Málaga da marcha atrás y perdona el ruido del baloncesto colegial

El consistorio retira las multas a dos colegios por el estruendo de los entrenamientos de los clubes en horario extraescolar

Un equpo del CEIP Pintor Felix Revello de Toro durante un entrenamiento.
Un equpo del CEIP Pintor Felix Revello de Toro durante un entrenamiento. El Pais

El Ayuntamiento de Málaga ha retirado las multas de 12.001 euros impuestas a los colegios Lex Flavia Malacitana y Félix Revello de Toro de esta ciudad por el exceso de ruido en las instalaciones fuera del horario lectivo, durante los entrenamientos de baloncesto de los clubes Málaga Basket y Adesa Málaga. El área municipal de Medio Ambiente también ha acordado archivar los expedientes abiertos el pasado mayo por sobrepasar los decibelios permitidos durante estas prácticas, procedimientos que derivaron en las citadas sanciones y en una crisis de más de medio año con la Junta de Andalucía, titular de los centros, en la que los grandes perjudicados han sido los chavales que practican deporte.

En Málaga hay siete clubes de baloncesto base que entrenan en colegios e institutos por falta de instalaciones deportivas públicas. Las categorías van desde baby basket (5-6 años) hasta senior (más de 18 años). En la ciudad existen 10.000 jóvenes con licencia, según la delegación provincial de la Federación Andaluza de Baloncesto (FAB). La denuncia de sendos vecinos afectados por el exceso de ruido (silbatos, bocinas, gritos o el bote de los balones) durante los entrenamientos y los partidos oficiales pusieron en el punto de mira tanto a los colegios Lex Flavia y Revello de Toro como al instituto Jardines de Puerta Oscura (sede del CD Puerta Oscura), que tiene un apercibimiento. En total, unos 900 deportistas afectados por una crisis que comenzó en febrero de 2014 con la primera medición de decibelios.

El punto más álgido de esta crisis en el deporte base de Málaga se alcanzó el pasado 5 de diciembre, cuando los clubes y la FAB tomaron la insólita decisión de suspender los más de 300 partidos previstos para este 16 de diciembre y manifestarse en la calle (niños, padres y entrenadores) para forzar a la Junta y al Ayuntamiento que a firmen el convenio que tienen pendiente desde principios de verano para ampliar el horario autorizado de uso de los centros educativos de 20.00 a 22.00. “No hay instalaciones públicas donde entrenar, nos tienen que ayudar también en eso”, apunta José Pérez, presidente del Málaga Basket, que entrena en el Revello de Toro. Los clubes, durante este conflicto, han tomado medidas correctoras para bajar el ruido, como eliminar los silbatos, la megafonía o retrasar el inicio de los partidos los fines de semana.

La convocatoria de esta protesta llegó inmediatamente después de notificarse las multas a los colegios y del anuncio de la Junta, ante esta decisión municipal, de no firmar el convenio. La Delegación de Educación del Gobierno andaluz ha presentado un recurso contra las sanciones este martes a mediodía y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha anunciado apenas cinco horas más tarde el archivo de los expedientes. “No habíamos tenido alegaciones de la Junta, solo de los colegios”, ha intentado justificarse por la rapidez de la decisión el dirigente del PP, que se enfrenta a la terrible imagen de niños con una pelota de baloncesto protestando por las calles de la ciudad.

Está previsto que el acuerdo entre ambas Administraciones se rubrique este miércoles por la tarde. ¿Qué pasa ahora con la manifestación del sábado? “Hasta que no se firme, los clubes prefieren seguir adelante”, explica el presidente de la delegación malagueña de la FAB, Ricardo Bandrés, tras una reunión de urgencia. El problema, además, no desaparece, porque el Ayuntamiento tiene que abordar todavía la insonorización de algunos recintos. Está pendiente desde julio en las canchas del colegio Lex Flavia, cuya sanción incluía el cese de todas las actividades extraescolares. Es decir, desde hace casi dos semanas, los niños no pueden jugar a baloncesto ni practicar patinaje o fútbol.