En Londres suena el himno de Venezuela

El país latinoamericano, que vive una grave crisis política, social y económica, ocupa el quinto puesto en el medallero del Mundial

Yulimar Rojas comienza a celebrar su victoria con la bandera e su país en la mano.
Yulimar Rojas comienza a celebrar su victoria con la bandera e su país en la mano.BEN STANSALL (AFP)

Un entrenador contaba que antes de una gran competición un atleta se destiñó el pelo, que llevaba escandaloso, para que, si fracasaba, no terminaran hablando de él por el pelo. Yulimar Rojas ha logrado que se hable de ella por tres razones, por campeona, por su loco pelo verde y por ser de Venezuela, un país al borde del colapso.

Más información

Suena el Gloria al bravo pueblo, himno venezolano, en el Estadio Olímpico de Londres, donde no está el presidente Nicolás Maduro, sino una brava saltadora de triple que ha conseguido una medalla de oro y desde lo alto del podio mira a su bandera, amarillo, rojo, azul, sostenida en inclinación medida por una soldado británica. La situación, el párrafo, se presta, como siempre ha sido, por todos los regímenes, por todos los Estados, a la manipulación política. Como si las medallas fueran un pelo teñido que disimule la realidad. Como si los triunfos deportivos fueran un reflejo del nivel de bienestar de una sociedad, de su felicidad, y el número de victorias, más importante que el PIB o el derecho a voto. No es así en ningún caso. Tampoco en el de Venezuela, quinta en el medallero antes de la jornada del martes, donde hay ruido de sables, incertidumbre política, violencia y hambre, y cuyas estrellas deben buscar entrenadores al exterior para hacer crecer su gran talento. Y marchan apoyadas económicamente por su Gobierno.

Rojas, de 21 años, que vive y se entrena en Guadalajara, a nada de Madrid, a las órdenes del cubano Iván Pedroso, no es la única medallista venezolana. El lunes subió al podio, pero sin himno, pues fue bronce, la saltadora de pértiga Robeilys Peinado, de 19, que vive y se entrena en Szczecin, la capital de la Pomerania polaca, a las órdenes de un entrenador ucraniano, Wiaczeslaw Kaliniczenko. Como ellos, la mayoría de los 11 atletas venezolanos en Londres (cuatro hombres y siete mujeres) se preparan en el extranjero, faltos de técnicos e instalaciones en su país.

“La niña, que fue campeona mundial juvenil en 2013, no tenía un entrenador en Venezuela y escribió a la IAAF pidiendo que le encontraran un técnico”, relataba en un diario de Varsovia Kaliniczenko, que preparó a dos de las grandes figuras polacas, Lisek y Pyrek,. “La carta llegó a Serguéi Bubka y este me llamó a mí. Yo acepté, aunque pensé que Robeilys no duraría mucho porque solo hablaba español. Al final, acabé aprendiendo yo español y ella aguantó, y ya lleva aquí dos años. Tampoco sabía yo polaco cuando vine desde Ucrania…”

“Cuando se piensa en Polonia se piensa en frío, pero eso ya no me importa. Me paso allí la mayor parte del año”, dice la pertiguista. “En el centro de entrenamiento, donde somos varias atletas de diferentes nacionalidades, se mezclan todos los idioma, polaco, español, inglés, ucraniano…”

Hace también dos años, Rojas acabó en Guadalajara, donde Pedroso estaba establecido desde hace años, porque el cubano respondió a una petición suya vía Facebook. Ya ha cumplido dos años allí y el grupo se ha asentado como una experiencia única. Por allí ha pasado a entrenar el francés Teddy Tamgho y se preparan ahora también el portugués Nelson Evora y la gallega Ana Peleteiro.

Ninguna de las dos saltadoras, ni Rojas ni Peinado, asaetadas a preguntas en sus conferencias de prensa, quiso opinar en Londres sobre los problemas de su país. “He venido aquí solo a competir y no pienso en otra cosa”, dijo la pertiguista. Rojas ha sido más locuaz aunque igual de impenetrable. “Estoy triste por lo que pasa, pero solo pienso en competir”, dijo antes de la final. “Ahora estoy muy feliz, muy contenta por esta medalla, y lo menos que quiero es hablar sobre eso. Quiero hablar de lo que pasó aquí y de esta medalla histórica para Venezuela”, dijo después, asumiendo su papel de símbolo de esperanza. “Sé que vamos a salir de todo esto, se van a acabar las peleas, se va acabar la guerra entre hermanos venezolanos y que esta medalla le da felicidad y orgullo a mi país”.

Maduro respondió con un tuit: “Qué orgullo tan grande ver la victoria de nuestra Yulimar Rojas, atleta gloriosa de la Generación de Oro. ¡Felicitaciones por tu medalla!”

En las calles, el conflicto no se detiene.

Sobre la firma

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción