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Bonucci y Chiellini, guardianes de la conciencia juventina

Los líderes de la defensa de la Juventus heredaron de sus predecesores la costumbre secular de vigilar por igual a los rivales y a sus compañeros para que rindan al máximo

Bonucci marca a Luis Suárez en cuartos de la Champions. Ampliar foto
Bonucci marca a Luis Suárez en cuartos de la Champions. imago/Uk Sports Pics Ltd / Cordon Press

Los vestigios más sombríos del siglo XX afloran en los lugares más insospechados de la vieja Europa. Ser consapevole (consciente), en el código todavía vigente de la posguerra y la reconstrucción que la Juventus se aplica a sí misma, significa estar alerta, concentrado en la tarea, productivo de un modo industrial y obediente en sentido castrense. El lunes, el entrenador Massimiliano Allegri se presentó en una conferencia y repitió varias veces la frase: “Siamo consapevoli”. Luego habló el capitán, Giorgio Chiellini y dijo: “Siamo consapevioli”. Cuando apareció Leandro Bonucci resultó predecible: “Siamo consapevoli”. De modo que Dybala apretó los dientes y repitió: “Sono consapevole”.

“Debemos afrontar la final con la máxima tranquilidad, serenidad y conciencia”, dijo Bonucci, en referencia a la final de la Champions, contra el Madrid el sábado. “Y seguramente con un poquito de adrenalina”.

La conciencia de una realidad amenazadora pervive en la Juventus arraigada en el carácter de sus futbolistas. El carácter se modula a base de repetición. Lo transmiten de generación en generación los más veteranos, que suelen ser los defensas, o el portero, porque son quienes, desde su posición, ven a todos sus compañeros. Esta costumbre es una forma de ética que se traduce en sólidas organizaciones defensivas. No es casual que la Juventus sea el equipo menos goleado de Europa. No es casual que encajara tres goles en las 12 jornadas disputadas de la Champions, un promedio de 0,25 por partido. Es lógico que Giorgio Chiellini (32 años) y Leandro Bonucci (30) sean los centrales.

Claudio Gentile, que ganó un Mundial y se destacó como marcador en la Juventus entre 1973 y 1984, explica el procedimiento: “Los dirigentes siempre han sabido imponer una línea: unas características sin las cuales ellos consideran que no se puede ganar. El que sobrepasa la línea se va. El que polemiza no dura. Hay una cosa que te repiten siempre: ‘El partido más importante es el que viene después; el que has ganado no vale para nada’. Así mantienen la tensión. En otros clubes es normal que alguno se relaje, que haya una pausa negativa. En la Juve siempre debes ir al 100%".

Claudio Gentile: "Hay una cosa que te repiten siempre: ‘El partido más importante es el que viene después; el que has ganado no vale para nada".

"Los que vigilan que se cumpla esta regla son los veteranos", advierte Gentile. "Cuando yo llegué a la Juve me encontré con Furino, Capello, Altafini, Zoff, Salvatore… Gente que ya comprendía cómo debías comportarte. Si no cumplías aparecía un directivo que te decía que si continuabas sin respetar los cánones te ibas a tu casa, y que si te corregías permanecías”.

Alguien le preguntó a Chiellini por la fantástica defensa que integraba con Bonucci y Barzagli, y el veterano replicó sonriente: “Que la fase defensiva de un equipo involucre a dos, tres, o seis no es importante. Lo fundamental es la disponibilidad para el sacrificio. Ese es el secreto de esta temporada. Que todos, comenzando por los que juegan arriba, han mostrado una gran voluntad de ayudar”.

Paolo Montero, referente de la zaga de la Juve durante una década y actualmente entrenador de Rosario Central, habla con la certeza con la que metía la pierna: “Lo más importante de la Juventus, por encima de las individualidades, es el bloque defensivo con Bonucci, Chiellini y Buffon. Para mí Bonucci y Chiellini están entre los mejores zagueros de la historia del fútbol italiano junto con Ferrara, Cannavaro, Thuram y Scirea. Con otro tipo de jugadores la eliminatoria con el Barça habría sido completamente diferente. Con ellos, Neymar, Messi y Suárez se quedaron sin marcar”.

Decía Míchel que cuando enfrentaba a la Juventus con el Madrid de la Quinta sentía que los italianos disfrutaban ahí donde todos sufren: metidos en su área. Reflexionando sobre la final que se avecina, Chiellini confirmó esta impresión al revés: “Tenemos que intentar tener el balón. A cierto nivel, si no tocas el balón durante 60 minutos luego descubres que no te puedes volver a enchufar al partido. Debemos encontrar un equilibrio”.

En Turín son todos conscientes: 60 minutos despejando balones no se pueden aguantar. Pero 30 sí.

Prohibido comer pizza con menos de tres días de descanso

Chiellini, Bonucci, Barzagli y Marchisio cuidan a Paulo Dybala. Los veteranos esperan que sea capaz de correr 90 minutos para tapar la salida del rival, ayudar en defensa, desmarcarse o dar apoyos. Para preservar su energía no solo monitorizan sus entrenamientos junto con el entrenador y los técnicos específicos. Los capitanes de la Juve vigilan que el argentino cuide su dieta. Le aconsejan. Le insisten: “Si tenemos menos de tres días de descanso hasta el siguiente partido no puedes comer pizza”.

No es fácil metabolizar los hidratos y la grasa de una napolitana. Tampoco es fácil ser mediapunta en la Juve. Menos para Dybala, en quien los técnicos no destacan su capacidad aeróbica y de recuperación. Los veteranos lo saben y lo mantienen a punto.

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