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La sonrisa del Madrid

Cuarenta victorias, 11 empates y dos derrotas le contemplan en 53 partidos. Y tres títulos. Zidane es el hombre del año, y a este paso, del siglo

Zidane en una imagen de 2016.
Zidane en una imagen de 2016. REUTERS / Cordon Press

Hace unos días se entregaron los nunca bien ponderados premios Globe Soccer Awards, que no se sabe muy bien qué galardonan, ni por quién, pero que destilan un enorme boato. Tanto es así que el festejo se celebra en Dubái, país de enorme raigambre futbolística. El gran vencedor de esta edición ha sido el Real Madrid, que acaparó tres premios: el de mejor club del año, el de mejor jugador, Cristiano Ronaldo, y el de mejor presidente, Florentino Pérez. No se sabe muy bien, al menos quien esto firma carece de la información pertinente, con qué baremo se elige a este último. Da la sensación de que influye sobremanera que tu equipo gane títulos. Así se desprende del hecho de que en 2015 el galardón recayera en Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona, que aunaba tanto méritos deportivos, pues su equipo había logrado el triplete, como judiciales, empapelado como estaba (y está) por el fichaje de Neymar, ese ejercicio de ingeniería financiera en el que sus responsables han conseguido enmugrecer el nombre de una institución tan respetada y admirada como el Barça. Y hablando de porquería, los premios estos de marras también enaltecen al mejor agente de futbolistas del mundo, nominación que en las seis ediciones anteriores había recaído en Jorge Mendes, ese señor que considera que su representado Cristiano es el mejor futbolista de la historia, de la historia, sí, han leído bien. Pero este año la condecoración ha sido para otro colega, de nombre Mino Raiola, cuyo mayor mérito ha sido colocar a su cliente Pogba en el Manchester United, que desembolsó por el jugador la friolera de 120 millones de euros. Y de esa cantidad, 27 millones acabaron en los bolsillos del tal Raiola. Un tío que consigue algo así merece mucho más que los Globe Soccer Awards estos. El Nobel como poco.

Pero estábamos con el premio a Florentino Pérez. Venía el presidente madridista de un 2015 tormentoso, en el que se produjo una cascada de acontecimientos a cual más insensato, entre ellos el improcedente despido de Carlo Ancelotti. En su lugar llegó Rafa Benítez, un gran profesional que intentó convertir el fútbol en una ciencia ante la atenta mirada de una plantilla que pronto comenzó a verle como al profesor chiflado. Eran tiempos de pandereta en el Madrid, convertido el club en una coña marinera, incapaz de fichar a De Gea y capaz de alinear en un partido al único jugador al que no podía alinear. Pero llegó 2016 y el ahora premiado Florentino Pérez pensó que la solución para los males del equipo se llamaba, otra vez, como 15 años atrás, como en 2001, Zinedine Zidane.

Desde que llegó Zidane el 4 de enero pasado, el Madrid ha disputado 53 partidos, en los que acumula 40 victorias, 11 empates y dos derrotas. Y desde el último fracaso el equipo lleva 37 partidos sin perder. Ha ganado la Champions, la Supercopa de Europa y el Mundialito. “La hostia”, llama a todo esto Zidane, cuya llegada contagió al madridismo una sonrisa de oreja a oreja, la que regala siempre que puede este entrenador cuyo equipo juega, según algunos, a nada, con lo que habrá que deducir que ganar es la nada, tanto estratega de la derrota como hay. El siglo, para el Madrid, comenzó en 2001 con Zidane escribiendo un “oui” en una servilleta ante Florentino Pérez. Y el Madrid ganó la Champions en 2002. Y no la volvió a ganar hasta que Zidane se hizo socio de Ancelotti en el banquillo, en 2014. Y repitió en 2016, ya con el francés al mando, el mejor futbolista entre todos los entrenadores del planeta. El hombre del año Zidane. Y a este paso, del siglo.

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