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El Villarreal pone al Atlético del revés

Los de Escribá se aprovechan de los errores de los rojiblancos para imponerse con claridad

FOTO: Gameiro y Carrasco se disponen a sacar tras un gol del Villarreal. / Reacciones de Simeone y Gabi tras el partido.

Hace semanas que no hay rastro del Atlético. Ni de ese equipo rocoso que ganaba desde el esfuerzo, el orden y el contragolpe, ni de ese conjunto que trató de mudar de piel hacia un juego más vistoso. En el Madrigal sucumbió reflejando esa imagen de grupo desnortado y endeble por momentos. Si antes vivía de los errores de sus contrarios, ahora estos viven de sus pifias. El aseado Villarreal sacó partido de uno de Tiago y Godín y de un despiste de Savic a desmarque de Pato. El Atlético está del revés, a una docena de puntos del liderato, sexto en la clasificación y a cinco puntos ya del tercer puesto que ocupa el Sevilla. El objetivo mínimo del club se complica en medio de una crisis de juego ya tan notoria como alarmante. Juega poco.

Villarreal

4-4-2 (D.P.)

Fran Escribá

1

Asenjo

2

Mario

12

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Álvaro

6

Víctor Ruiz

11

Jaume Costa

21

Bruno

8

1 goles Gol Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Jonathan

20

1 goles Gol

Soriano

14

1 goles Gol Cambio Sale N'Diaye

Trigueros

10

Cambio Sale Rodri

Pato

18

Cambio Sale Santos Borré Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Sansone

20

Juanfran

15

Savic

2

Godín

19

Lucas

14

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Gabi

6

Koke

21

Gameiro

7

Griezmann

13

Cambio Sale Moyá

Oblak

5

Cambio Sale Saúl

Tiago

11

Cambio Sale Carrasco Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Correa

Atlético

4-4-2 (D.P.)

Diego Pablo Simeone

No hay quien reconozca a este Atlético en el que Simeone no acierta a dar con un centro del campo estable. Un día es Koke por el medio, otro no vale, otro es Carrasco el que juega por la derecha y anoche Correa. No se entiende la suplencia del belga atendiendo a sus méritos en lo que va de curso ni a los del argentino. Los bandazos en la alineación han terminado por desconfigurar a un equipo que no es capaz de ofrecer más que algunas ráfagas de juego potable. Y con eso no le llega. Ni colectiva ni individualmente. Gabi no se impone en el medio, Koke no levanta cabeza desde que fue señalado por su capitán y devuelto a la banda por Simeone, Godín está muy alejado del central cacique que fue, Griezmann y Gameiro no se encuentran y el efecto estabilizador de Tiago se ha diluido. Fue el mediocentro portugués el que empezó a entregar el partido a los de Fran Escribá con una mala cesión también mal gestionada por Godín con un arrastre para rebañar blando.

Al Atlético le falta contundencia en las áreas y esa que tuvo en la suya propia la castigó Trigueros a la media hora con una finta y un disparo cruzado. El gol rubricó su gran actuación, plena de criterio con el balón. El gol generó ese sospechoso cambio de Tiago, al parecer con molestias en una rodilla. Entró Saúl, pero tampoco pesó en el partido.

Esa dinámica negativa en la que está inmerso el Atlético la puso de manifiesto Griezmann. Tuvo el empate el francés al poco del gol de Trigueros, pero se encontró con Asenjo en un uno contra uno que invitaba más a cruzar la pelota que a disparar a romper como hizo.

Lesión de Oblak

Tiempos de infortunios pasados se reverdecieron con ese fallo de Griezmann y en el segundo gol, nacido de un demarque de libro de Pato a la espalda de Savic. El brasileño disparó cruzado, Oblak rechazó al palo y Dos Santos empujó el balón. El mal fario se cebó con los rojiblancos porque el meta esloveno tuvo que marcharse por la lesión de hombro que le produjo la estirada. Dos goles en contra y dos cambios agotados antes del descanso. Demasiado para este Atlético desinflado, que ya no ofrece esa imagen autoritaria.

No le vale ya al equipo de Simeone con el orgullo. El segundo tiempo volvió a mostrar a un equipo que quiere pero no puede porque hilvana muy poco juego. Apenas inquietó a Asenjo pese a su intento de jugar en campo contrario. La presión con la que encajonaba a sus rivales ya no es tan efectiva ni cuando saca el balón en campo contrario ni en las segundas jugadas. Una vez más no tuvo el control del juego, solo arreones a los que el Villarreal respondió con orden, sabedor de que en cualquier momento podía lastimar a un equipo frágil, sin capacidad de reacción. Ni para encajar los goles ni para levantarse de los errores propios. El gol de Soriano que cerró el partido fue otro canto a la falta de contundencia. Este Atlético está del revés.

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