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Cléber Santana, el capitán del Chapecoense, entre los fallecidos

El exjugador del Atlético no está en la lista oficial de supervivientes del accidente aéreo en Colombia

Cléber Santana, a la derecha, salta para cabecear el balón ante Cauteruccio.

Cléber Santana, exjugador del Atlético de Madrid, viajaba en el avión siniestrado en Colombia y no está en la lista oficial de seis supervivientes hecha pública por las autoridades colombianas. Capitán del modesto equipo brasileño, Santana tenía 35 años.

“Cléber era un chico tímido y muy religioso. Siempre iba con rosarios. Aprendió muy rápido español”, recuerda un ex empleado del Atlético que trataba a diario con él. Entre sus amistades en el Atlético se recuerda su buena relación con Reyes y con Jurado. En Majadahonda se le veía llegar pronto para desayunar en Atuel, la pastelería argentina situada enfrente de los campos de entrenamiento del Cerro del Espino. “Yo le conocí en el Santos y decididimos ficharle porque andábamos buscando un centrocampista de sus características, fuerte físicamente, con buen golpeo y manejo de balón”, relata García Pitarch. En su primera temporada en el Atlético no cuajó. “Siempre tenía mucho frío. Gente del club que visitó su casa contaba que siempre tenía la calefacción a tope”, relata el exempleado atlético.

Contratado bajo la dirección deportiva de Jesús García Pitarch, Cléber Santana aterrizó en el Atlético de Madrid en julio de 2007 procedente del Santos brasileño con el que había conquistado dos campeonatos paulistas. Antes había militado en el Recife y en el Kashiwa Repsol japonés. El club rojiblanco pagó el 50% de su pase, unos 2 millones de euros, la otra parte era propiedad de un fondo de inversión manejado por el empresario brasileño Juan Figer. Cléber Santana se sumó a los fichajes de Raúl García, Diego Costa y Diego Forlán para formar un plantel dirigido por el mexicano Javier Aguirre. Su presentación coincidió con el primer día de pretemporada en Los Ángeles de San Rafael. Horas antes había sido presentado en el palco del Vicente Calderón. “Deco es un gran jugador, que siempre intenta preparar las jugadas y sacar el balón. Y yo también soy un jugador que puedo hacer esto en el centro del campo y trabajar como él. Soy respetuoso porque en el Atlético hay grandes jugadores, pero lucharé por hacerme con un puesto”, anunció.

Tras un primer año sin éxito en el Atlético, Santana fue cedido al Mallorca. Bajo las órdenes de Gregorio Manzano si alcanzó el nivel que se esperaba. Jugó 40 partidos y marcó 6 goles, dos de ellos muy recordados en Mallorca. Uno de ellos al Madrid en el Bernabéu, tras una gran jugada individual en la que sentó a varios jugadores y otro en Son Moix, de chilena al Almería. “Tras esa gra temporada lo recuperamos, pero al poco él mismo oidió irse porque su familia no se adaptaban a Madrid”. Santana fue vendido al Sao Paulo, con una operación que amortizaba prácticamente la inversión de 2 millones de euros realizada y que incluyó una opción de compra por Joao Miranda, que luego recalaría en el Atlético. “Era un chico muy familiar y respetuoso con los técnicos y muy tranquilo. Quizá le faltó ese punto de ambición para ser más competitivo porque condiciones tenía”, dice García Pitarch.

En su regreso a Brasil no logro triunfar en el Sao Paulo e inició un periplo por otro club grande brasileño, el Flamengo, el Avai, y el Criucima, desde el que llegó al Chapecoense del estado de Santa Caterina. Fundado en 1973, el Chapecoense llevaba cuatro años en la máxima categoría del fútbol brasileño y se disponía a disputar la final de la Copa Sudamerica con el Nacional de Medellín. Con 35 años, Santana era el líder y capitán de este joven club que se disponía a disputar el partido más importante de su historia tras eliminar al Independiente de Avellaneda, al Junior de Barranquilla y al San Lorenzo de Almagro. “Les vi hace 15 días en directo y se les veía muy sólidos atrás y con Cleber al mando”, concluye Pitarch.

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