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El Betis elige a Víctor Sánchez del Amo para sustituir a Poyet

A dos puntos del descenso, el equipo andaluz prescinde de un técnico que chocó con la afición, prensa y algunos jugadores

Víctor Sánchez del Amo, en su etapa en el Deportivo.
Víctor Sánchez del Amo, en su etapa en el Deportivo.

A dos puntos del descenso, en la 14ª plaza, y después de una racha de tres puntos de los últimos 15, el Betis ha decidido poner fin a la estancia de Gustavo Poyet en su banquillo. El técnico uruguayo ha sido destituido sustituido oficialmente por Víctor Sánchez del Amo, un entrenador que colma las aspiraciones de los dirigentes del conjunto andaluz, pues es barato, da un perfil de técnico con posibilidades de hacer reaccionar a un equipo muy tocado y se entiende que su carácter será menos complicado que el de Poyet, que en 11 jornadas de Liga empezó peleándose con la afición, luego con la prensa y tuvo problemas con tres de los jugadores más importantes de la primera plantilla bética, Bruno, Dani Ceballos y Rubén Castro. Víctor llegará acompañado del preparador físico Nacho Oria y ficha hasta final de temporada, aunque renovará si logra cumplir con una serie de objetivos, como quedar entre los 10 primeros.

Víctor ha sido el elegido después de que los dirigentes del club andaluz, encabezados por el presidente, Ángel Haro, hayan realizado un estudio del mercado de entrenadores disponibles, con varios sondeos y entrevistas a técnicos como Luis García Plaza o Gregorio Manzano. El Betis se ha decidido por Víctor y gastará en el nuevo cuerpo técnico alrededor de 500.000 euros, una cifra asumible para un club con limitaciones económicas. El técnico madrileño ha sido primer entrenador del Deportivo (de abril de 2015 a mayo de 2016) y del Olympiacos esta misma temporada, aunque solo durante dos partidos. Fue técnico asistente junto a Míchel en el Getafe, el Sevilla y el propio Olympiacos. Víctor Sánchez del Amo también fue compañero de Rubén Castro, actual delantero del Betis, en el Deportivo durante su etapa de jugador. 

Poyet sale del Betis y se confirma el primer gran fracaso en el proyecto del presidente, Ángel Haro, y, sobre todo, del hombre en el que el club depositó toda capacidad en torno a la organización del primer equipo, el director deportivo Miguel Torrecilla, fichado por el Betis tras su trabajo en el Celta. El conjunto verdiblanco, después de lograr la permanencia de manera apurada en la pasada temporada con Juan Merino en el banquillo, decidió dar un cambio sustancial a su modelo deportivo. Se contrató a Miguel Torrecilla como nuevo secretario técnico y el salmantino contrató a Poyet como entrenador para un proyecto de dos temporadas. El técnico uruguayo, sin experiencia en España, tuvo que hacer un equipo al que llegaron 11 nuevos futbolistas, la mayoría sin haber jugado ni un encuentro en Primera División.

A lo largo de estas 11 jornadas, el Betis comenzó la Liga como un equipo en claro proceso de construcción, capaz de alternar buenos partidos, como el triunfo ante el Valencia como choques decepcionantes como la derrota en el derbi ante el Sevilla. Sin embargo, solo a partir del choque ante la Real Sociedad, donde el Betis cayó por 1-0, el equipo verdiblanco dio síntomas de estar muy perdido. La goleada en casa ante el Madrid (1-6) dejó muy tocado a Poyet. Aunque el Betis ganó en Pamplona ante Osasuna (1-2), la imagen que ofreció posteriormente frente a Espanyol (0-1) y Villarreal (2-0) ha acabado por condenar al preparador uruguayo.

El Betis de Poyet nunca fue el equipo agresivo y fuerte pretendido por su entrenador. Sin sello en ataque salvo las apariciones de Joaquín y los destellos de Rubén Castro, el conjunto andaluz el que más remates recibe de la Liga (16.8 por partido) y ha concedido una media de dos goles por partido (18º en la clasificación en esta faceta).

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