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El entrenador de la Cultural: “No voy solo a pedir camisetas y sacarme fotos”

Rubén de la Barrera, el técnico del conjunto de Segunda B, intenta que su equipo afronte el duelo ante el Real Madrid con naturalidad

Cultural Real Madrid
Rubén de la Barrera en el último entrenamiento de la Cultural. EFE

Los inviernos son largos y lentos y fríos en León, pero aunque parezca que sucedió hace mucho, pasó hace poco más de un año. Puro vértigo. La Cultural Leonesa era comprada por la Academia Aspire de Qatar para que los jugadores de ese país tuvieran otro punto de formación de cara al Mundial que se disputará allí en 2022. El club arrastraba una deuda que amenazaba su existencia y el dinero catarí solucionó muchas urgencias, pero también le aportó la profesionalidad que le faltaba. Este miércoles, con una infraestructura renovada y única en sus 93 años de historia, los leoneses se miden al Real Madrid en la Copa del Rey.

“Intentaremos ofrecer el mejor partido posible a los nuestros”, comenta, con los pies en la tierra, Rubén de la Barrera, el entrenador de una Cultural invicta en la Segunda B y que ha ganado todos los encuentros en su estadio. El técnico sabe que sus jugadores deben estar concentrados y admite que están “intentando darle la mayor naturalidad a esta etapa”, aunque, rápidamente, dispara: “No quiero solamente pedir camisetas y sacarme fotos con los jugadores del Real Madrid”. Sus dirigidos no han podido atender a los medios desde este martes a las 16.00 y solo podrán hacerlo el miércoles por la noche después del partido.

Gracias a la academia Aspire, propiedad del emir de Qatar, Tamim Al Thani, la Cultural tiene uno de los presupuestos más altos de la Segunda División B del fútbol español. De momento, esa combinación entre la familiaridad y la sencillez de un club humilde y pequeño, y la inyección de capital catarí ha traído buenos resultados. El equipo marcha primero en el Grupo I de Segunda B. El espíritu semiamateur y las nuevas instalaciones, dignas de un club de Primera División, engendraron un proyecto que tiene ingredientes de todo tipo.

Ahora, el club cuenta con un gimnasio de última generación para el primer equipo y hasta se evalúa que los jugadores tengan una zona de descanso. "Este partido es un escaparate para nuestro gran proyecto", indica Felipe Llamazares, director general del club. "Somos un ejemplo de cómo debe entrar el capital extranjero en una institución deportiva. Lo que funcionaba no lo han tocado", explica en relación a la inversión de la Academia Aspire. "Tenemos un estilo de juego definido, está escrito y queremos que nuestros abonados, que son clientes, estén satisfechos", concluye Llamazares.

El club ha tenido solo diez días para preparar el partido contra el Real Madrid. El fin de semana, además, deberá jugar contra el Racing de Santander, que está segundo en la categoría. Llamazares admite que un poco más de antelación habría facilitado las cosas, aunque aclara: "Lamentos, cero". El objetivo final está claro: ver a la Cultural en Primera División, pero el director general no se desespera: "Tenemos que disfrutar del camino, no de la meta", asevera.

En Madrid, hay una Peña Culturalista que invita a aquellos que no pueden ir al estadio en León a ver el partido de esta noche y a comer comida leonesa en el 10 Club, un bar en la Avenida del Mediterráneo, 6. “Algunos sí vamos al estadio”, aclara Román Bayón, el presidente de la peña, que, a los 36 años, vivirá por primera vez, y como muchos otros aficionados, un partido de su amado equipo ante el Real Madrid. Los anteriores, recuerda, fueron en la temporada 1955/1956 por la Liga (2-1 en el Bernabéu y 0-4 en León para los merengues) y en la 59/60 por a Copa del Rey (5-0 en el Bernabéu y 0-4 en León para el conjunto de la capital española).

“Los últimos 40 años de la Cultural han traído más penas que alegrías”, se lamenta Bayón. “Algunos dicen que ahora hemos perdido identidad pero los de Aspire no están entrando mucho en lo que es la esencia del club”, asegura. El hincha recuerda con cariño también al exentrenador Luis Cembranos, quien puso dinero de su bolsillo cuando el club ascendió de Tercera a Segunda B para pagar el aval que exigía la nueva categoría. “La afición de la Cultural siempre ha sido demasiado fiel, cuando bajamos a Tercera se hicieron 3.000 socios”, sentencia contra todo aquel que piense que es un equipo de moda.

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