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España en la tormenta de Albania

La federación pidió sin éxito el cambio de sede del partido contra los de De Biasi debido a la distancia y al estado del campo. El equipo apenas se recupera del duelo con Italia

Jugadores de España entrenan en Albania.

Sigue en directo el partido entre Albania y España

“Esta puede ser la tormenta perfecta”, dijo uno de los técnicos de la selección española, cuando examinó el itinerario que le deparaba la doble jornada de clasificación para el Mundial de 2018. El jueves 6 de octubre, duelo de máxima exigencia contra Italia en Turín. Al día siguiente, sin tiempo para recuperar las piernas, vuelo de dos horas a Albania, aterrizaje en la capital Tirana y traslado en autobús para jugar el 9 en Shkoder, a 97 kilómetros de distancia. Exactamente en el límite. La UEFA establece que los estadios oficiales deben estar a menos de 100 kilómetros del aeropuerto internacional más próximo.

El estadio Loro Borici de Shkoder, con capacidad para 17.000 espectadores, es un recinto pequeño. Los funcionarios de la federación lo visitaron para descubrir un campo irregular con el césped agostado. Se escandalizaron. Pero no tanto como cuando verificaron que la UEFA había previsto que allí se celebrase el Kosovo-Croacia, otro partido de clasificación mundialista el 6 de octubre, tres días antes del Albania-España. Puesto que Kosovo, país limítrofe, no dispone de instalaciones adecuadas, Albania se las prestó en Shkoder.

Con De Biasi llegó el salto competitivo

Albania dejó hace unos años de ser esa perita en dulce a la que todas las selecciones grandes goleaban, pero con la llegada del italiano Gianni de Biasi a finales de 2011, el combinado balcánico dio un salto competitivo y se metió en la pasada Eurocopa. Fue hace poco más de dos años cuando los albaneses empezaron su andadura hacia Francia con una sorprendente victoria en Portugal (0-1). Luego llegaría el famoso partido del dron en Serbia, que se le dio por ganado tras la suspensión. En la Euro se quedaron fuera en la primera fase, pero lograron vencer a Rumanía para no irse de vacío.

Antes del viaje Lopetegui se preguntaba cómo quedaría el campo tras el Kosovo-Croacia. Le inquietaba la idea de que pudiera llover, acentuando el deterioro. Las posibilidades de recuperar la hierba en tres días era la misma que la de recuperar el cuerpo de los futbolistas, pensaba el técnico. Ninguna. Para colmo, el jueves llovió en Shkoder y el viernes hubo tormenta sobre Tirana.

La tormenta resultó tan violenta que el piloto del avión que transportó a la selección desde Turín resolvió dar unas vueltas sobre el Adriático antes de enfilar la pista. A la espera de que escampe. Preocupado por la seguridad del pasaje, Lopetegui se dirigió a la cabina del piloto e indagó para informarse de la situación. Transcurrida media hora el avión bajó a través de la borrasca dando sacudidas. El fuselaje vibraba, la tripulación callaba, los graciosos contaban chistes negros. El aterrizaje en Tirana fue impactante. Más que posarse, el avión dio un panzazo. El equipo se acostó pasada la medianoche después de recorrer media Albania en autobús. A las cinco de la mañana hubo miembros de la expedición que se sobresaltaron al escuchar la oración del muecín, amplificada por los altavoces de la mezquita otomana de Abu Bakar.

La federación española elevó una petición el mes pasado para que se cambiara la sede del partido a Tirana. La federación albanesa replicó que estaba de acuerdo. Ambas instituciones coincidieron en que el encuentro debería disputare en la capital, pero que por razones técnicas, alegaron, resultaba imposible. Señalaron que el estadio nacional de Tirana estaba en obras. Lopetegui sospecha.

Lopetegui está convencido de que su homólogo, el italiano Gianni de Biasi, tramó un plan para que los españoles llegasen al encuentro del domingo mermados físicamente por el viaje para posteriormente obligarlos a jugar en un terreno donde la pelota no rodaría sino que pegaría brincos. Así, teóricamente, se emparejaría el jugador español, que necesita tener el balón, con el albanés, que necesita aprovechar los errores ajenos.

“¡Demasiado bien!”

De Biasi admite que procurará dejar la hierba un poco más alta de lo normal, para evitar que la pelota ruede rápido. “Pero”, apunta, “el campo está perfecto. ¡Está demasiado bien!”.

Lopetegui reconoció el campo ayer sábado. La hierba esta bien, tal vez un poco alta. La base presenta irregularidades. El técnico prefirió no quejarse. “No diré nada sobre el campo porque es algo que no podemos controlar”, comentó, “solo nos vamos a concentrar en aquello que podemos controlar que es el juego”.

El empate en Italia (1-1) puede ser un estupendo resultado siempre y cuando en Albania el equipo pueda cosechar tres puntos. El rival no es potente pero la geografía, el clima y la jardinería lo refuerzan.

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