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El efecto mariposa de Johan Cruyff

Guardiola resalta en la presentación en Londres de la autobiografía póstuma del mito holandés su capacidad para sacar lo mejor de sus equipos

Pep Guardiola y Jordi Cruyff.
Pep Guardiola y Jordi Cruyff. AP

El discípulo favorito, el único hijo varón y el médium de Johan Cruyff presentaron en una librería londinense la autobiografía póstuma del gran jugador y entrenador holandés, que murió de cáncer en marzo de este año a los 68 años.

El discípulo favorito era Pep Guardiola, el actual entrenador del Manchester City, que dijo que todo lo que él había logrado en el fútbol se lo debía a Cruyff; el hijo, Jordi Cruyff, exfutbolista también y ahora director deportivo, que lo recordó más como padre que como leyenda del fútbol; y el médium, Jaap de Groot, el periodista holandés que escribió el libro con Johan Cruyff, el que escuchó y reinterpretó en página después de su muerte las grabaciones de las entrevistas que había hecho con Cruyff. Aunque le hablaba desde la tumba, dijo Groot, lo sintió muy presente, como si estuviera con él en la habitación.

Fue Groot el que explicó uno de los misterios que contiene la autobiografía: la decisión de Cruyff de omitir a Lionel Messi de su mejor once de la historia. Messi no tenía cabida en un equipo que debía incluir a Pelé y Diego Maradona, según Cruyff. “Johan consideraba que Maradona hubiera respondido a Pelé como si fuera un padre”, dijo De Groot, lo cual suena a una de esas declaraciones polémicas y provocadoras que solía soltar el maestro holandés. Para los que conocen un poco cómo es el D10S argentino, y en particular la hostil rivalidad retórica que ha tenido con Pelé en los últimos años, la noción de un Maradona dócilmente jugando al compás del astro brasileño es dificil de imaginar.

Si Guardiola se sorprendió no lo demostró, limitándose a observar que Cruyff había sido un gran admirador de Messi. La química especial que tuvieron Guardiola y Cruyff se manifiesta en la también sorprendente decisión que tomó en la autobiografía de incluir al catalán en aquel mejor once histórico. Guardiola, que jugó bajó las órdenes de Cruyff cuando este era entrenador del Barcelona, le devolvió el favor manifestando no solo que nadie había influido en el fútbol de hoy como él, sino reconociendo que él mismo le debía casí todo al holandés.

Cruyff dice en su libro que si no hubiera estado él en el Barcelona, el joven Guardiola hubiera sido “seguramente vendido a un club de Segunda División”. Preguntado por esto, Guardiola reconoció que él no era un jugador capaz de driblar a cuatro defensores pero que lo que Cruyff vio en él fue la capacidad de hacer que el resto del equipo expresara sus virtudes. “Es el efecto mariposa”, dijo Guardiola. “Un buen pase al comienzo pude definir todo el resto de una jugada. Cruyff entendió que un jugador era capaz de ayudar a que el resto del equipo jugase mejor”.

Si Guardiola se sorprendió no lo demostró, limitándose a decir que Cruyff había sido un gran admirador de Messi

En cuanto al efecto mariposa que Cruyff tuvo sobre su propia carrera, Guardiola dijo que fue gracias al holandés que él tuvo la oportunidad de jugar en el Barcelona, entrenar al Barcelona y después entrenar al Bayern Múnich y al Manchester City. “Él me enseñó a ver y a comprender el fútbol cuando era muy joven, me enseño por qué si tomas la decisión correcta, ganas; si tomas la equivocada, pierdes. El fútbol es el deporte más difícil del mundo porque cada minuto tienes que tomar decisiones. Cada sesión de entrenamiento con él era como estar en la universidad. Soy un tipo afortunado”.

Intentando explicar la genialidad de Cruyff, Jaap de Groot observó que tenía un especial talento para las matemáticas. “Por ejemplo, le decías tu número de teléfono y, sin apuntarlo, lo recordaba a la primera. Creo que este don que tenía influyó en su comprensión de la relación entre la velocidad del balón y el espacio, en la visión que tenía de la totalidad del campo”.

Despido del Barcelona

Jordi Cruyff, visiblemente emocionado en la que fue la primera presentación mundial del libro, habló en términos más personales, recordando cómo su padre había sido una persona muy directa con una fuerte noción de la justicia y la injusticia, alguien que aunque tuvo muchos admiradores también tuvo sus detractores. Se refería, entre otras cosas, a su controvertido despido del Barcelona como entrenador en 1996.

Pocos lo lamentaron más que Pep Guardiola, aún en aquel momento jugador del Barça. Jordi Cruyff lo sabe, como también sabe de la admiración que Cruyff tuvo durante los último años de su vida por Guardiola el entrenador. “Si hay una persona que mi padre hubiera querido que estuviese en la presentación de su libro”, dijo Jordi Cruyff, “esa persona es Pep”. Nada más dichas estas palabras, los dos, el hijo y el discípulo, se cogieron afectuosamante de la mano y en ese instante uno se preguntaba si el médium de Cruyff, su representante en la tierra, no era tanto el escritor Jaap De Groot como el propio Guardiola, jugador y entrenador del Barcelona como el holandés, que no dudó en viajar de Manchester a Londres a presentar el libro de su mentor, el San Pablo del JC holandés que nunca dejará de predicar su palabra con gratitud y veneración.

 

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