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Marc Márquez se reencuentra con la victoria en Alcañiz

El español vence por delante de Lorenzo y Rossi, y amplía así a 52 puntos su diferencia con respecto al italiano en el Mundial

Marc Márquez gana el GP de Aragón Ver fotogalería
Marc Márquez celebra la victoria en el GP de Aragón. AFP

Ahora corre con la cabeza. Ha madurado. Ha aprendido a hacer números. Pero no ha dejado de ser Marc Márquez, un piloto que emociona. Un deportista que logra cuanto se propone. Un tipo que gana carreras con los codos. Llegó a Alcañiz con 43 puntos de ventaja al frente de la clasificación y, también, con ganas de marcar terreno: tenía que pararle los pies a Rossi, que iba arañándole puntos poco a poco. Este Mundial lleva su nombre. Aunque no hubiera vuelto a ganar desde la carrera en Sachsenring. Aunque no pueda imponer el dominio del 2014. Sabía que el de Aragón podía ser uno de los escenarios en los que se encontrara lo suficientemente cómodo como para atacar, como para ir a por la victoria a toda costa. Total, él sí puede permitirse algún desliz. Durante el fin de semana se demostró que su ritmo y su velocidad a una vuelta no tenían parangón, así que salió convencido, desde la primera posición de la parrilla.

Y nada cambió sus planes. Ni Viñales, que salió lanzado en la salida y se quedó atrás tan pronto como Lorenzo se lanzó al cuello de Rossi. Ni el susto que se llevó en el tercer giro, cuando ya rodaba en cabeza –después de sacarse de la chistera un adelantamiento al de Suzuki en el cambio de dirección del sacacorchos de Alcañiz–, que le dejó en quinta posición y con las coderas tiritando. Sufrió para adelantar en dos giros a Dovizioso, duro rival, una pesadilla, el tapón más difícil de sacar: le rebasaba en las curvas, pero aquel se la devolvía en cada aceleración.

Mientras tanto, Viñales mandaba en cabeza, con un ritmo constante todavía, seguido de Lorenzo y Rossi. A ellos se acercaría Márquez tras seis giros, justo cuando el italiano se colocaba segundo. Y al sexto giro, el de Honda adelantó también a Lorenzo, que había tomado una buena decisión de última hora y había cambiado el neumático trasero en la misma parrilla de salida. Sus rivales calzaban el duro, él el medio. Y acertó. Con el delantero hubo más variedad. Pero aquello no pareció influir en el resultado final esta vez. Solo le amargó el ritmo a Pedrosa, que acabó con la goma estampada, de tantos trozos como perdió por el camino. Empezaba séptimo y su esperada remontada se quedó en la sexta plaza final.

Las primeras vueltas definieron lo que sería la batalla final: a los once giros, justo en el ecuador de la prueba, de acuerdo con la mejor de las estrategias, como si no le hubieran afectado lo más mínimo los incidentes del inicio de la carrera, Márquez atacó la primera posición. Pasó a Rossi. Le sacaba medio segundo dos giros más tarde, segundo y medio al giro siguiente y 2,5s a falta de seis vueltas para el final. Su victoria estaba encaminada. Lo que vendría después sería una batalla maravillosa por el podio.

Y a diferencia de lo que le ocurrió a Rossi, que desde que le adelantó Márquez fue alejándose cada vez más de aquel, Lorenzo, con la misma combinación de neumáticos que su compañero fue mejorando su rendimiento en la segunda parte de la prueba. Y pasó de estar a segundo y medio del italiano a quedarse solo a dos décimas. Quedaban seis vueltas y el asalto al segundo puesto era inminente. El mallorquín, que se queja de cómo se adelanta en MotoGP (y especialmente de cómo le adelanta su compañero de equipo), se tomó su tiempo, estudió a su rival durante tres vueltas y, llegado el momento, cuidó mucho las formas. Impoluto el adelantamiento, en la cuarta curva, un clásico. Probó a distanciarse, pero no lo logró. El neumático ya no daba para mucho en los últimos giros. Así que probó a defenderse lo mejor que pudo. Y lo consiguió. Porque el ataque de Rossi llegó. A dos vueltas para el final. Y casi por equivocación, confesó el protagonista: “No quería adelantarle ahí, pero cometí un error en la frenada y me fui largo para evitar un toque”. Lorenzo se había abierto ligeramente y acabó salvando la salida de la curva de la mejor de las maneras. Pocas veces le supo mejor una segunda posición, justo por delante de su mayor rival.

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Márquez celebra la victoria en Alcañiz ante sus fans. AFP

El Mundial, pese a todo, está en manos de Márquez, que vuelve a ampliar su ventaja al frente de la clasificación después de que Rossi, segundo a 52 puntos, le recortara puntos en las últimas tres carreras. Podría, incluso, ganar el Mundial en Japón, aunque sus opciones son remotas y no quiere precipitarse. Lorenzo, el tercero en discordia, sigue esperando un milagro. Y, mientras, se lo pasa en grande con duelos como este.

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