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Mireia, contra el poder

Bronce en 400m estilos y fuera de la final de 400m libre, la española se impone un programa que la fuerza a salir de su zona de confort para medirse a Hosszu y Ledecky, las grandes heroínas de la piscina

Belmonte (izquierda) y Hosszu, durante la final de 400m estilos.

Mireia Belmonte ganó el bronce en 400 estilos y la organización del campeonato olímpico le impuso la medalla sobre la medianoche del sábado al domingo, horario insólito en este deporte. Ella sonreía. Pero por debajo de la máscara de felicidad, la nadadora española regurgitaba la frustración por no haber podido alcanzar la plata, lograda por Maya Dirado en un tiempo asequible de 4m 31,15s. Tampoco le agradaba la visión arrasadora de Katinka Hosszu, conocida como La Dama de Hierro, superándola en seis segundos en una final que convirtió en un ejercicio prácticamente solitario. Los 400 estilos fueron el aria de Hosszu, dueña de una clase y una potencia muscular inaudita que supo poner al servicio de un plan estructurado. Hosszu despegó en la espalda y en la braza para redondear 200 metros vertiginosos. El espolón con que pulverizó la plusmarca de Ye Shiwen (4m 28,43s) y estableció el nuevo límite humano: 4m 26,36s.

Hosszu es la figura prepotente del concierto de la natación femenina mundial junto con la estadounidense Katie Ledecky. Entre las dos reúnen 13 récords absolutos. En los Mundiales de 2015 conquistaron siete oros. Están llamadas a convertirse en las protagonistas del campeonato acuático de los Juegos. La húngara, en las pruebas de versatilidad y en la espalda, su estilo fuerte. La estadounidense, en todas las distancias del crol.

Ni Hosszu ni Ledecky se salen de su círculo de especialización. El valor de Mireia consiste en su espíritu aventurero. Ha diseñado un amplísimo programa que la obliga a medirse con las mejores en cada parcela, desde el fondo a los estilos. En ocasiones, en terrenos algo inhóspitos. “Así las medallas, si las consigo, tendrán otro sabor”, apuntaba antes de viajar. Solo evitará a Hosszu y a Ledecky en los 200m mariposa.

Horarios de NBC

Mireia hizo un esfuerzo descomunal para lograr el bronce el sábado. “Me encontré algo cansada”, dijo. Es consciente de que con 25 años se enfrenta a condicionantes fisiológicos inexorables. Se impone la necesidad de alargar o intensificar los procesos de recuperación entre carreras. Pero el domingo, mientras Hosszu descansaba, Mireia se midió a Ledecky en los 400m libre y no hizo el tiempo necesario para meterse en la final. “No tuve buenas sensaciones”, comentó al dejar el agua.

La nadadora estadounidense Katie Ledecky. ampliar foto
La nadadora estadounidense Katie Ledecky. Getty Images

Mireia y Ledecky llegaron a la Villa Olímpica cerca de la una de la madrugada del domingo y dispusieron de un tiempo similar de descanso. Pero la estadounidense solo nadó 200 metros de competición en todo el día. Sus 19 años le permiten acortar los tiempos de recuperación. Cuando se tiró en la serie de 400m libre su salida no fue tan explosiva como otras veces y aun así estableció el récord olímpico de la prueba: 3m 58,71s. Mireia hizo 4m 8,12s y se inscribió en la 15ª posición.

He estado en cinco Juegos y estos son los peor organizados”

Fred Vergnoux

“He estado en cinco Juegos y estos son los peor organizados”, denunció el entrenador de Mireia, el francés Fred Vergnoux, inquieto en la madrugada del domingo ante la idea de tener que acometer una noche imposible. “Ahora tenemos 20 minutos de espera para que nos recoja el autobús; luego 20 minutos de viaje y una cola de 20 minutos para entrar a la Villa. Y tenemos que descargar los músculos. Mireia tiene que hacer fisioterapia. Y tiene que cenar... Hasta las tres de la mañana no se irá a dormir. ¿Cómo hará para recuperarse y nadar la clasificación de los 400m libre del domingo al mediodía?”.

Los horarios de la competición de Río han sido adaptados al prime time de la costa Oeste de Estados Unidos por requerimiento de la NBC, que posee los derechos. El efecto que esto pueda tener sobre el organismo de los nadadores es un misterio que revelará el discurrir de la semana. Acostumbrados a levantarse de madrugada, clasificarse por las mañanas y competir por la tarde, ahora los nadadores deben dormir por las mañanas, clasificarse pasado el mediodía y competir a la hora en que se duermen.

La húngara Katinka Hosszu. ampliar foto
La húngara Katinka Hosszu. EFE

Ahora, los 200m estilos

La descalificación del 400m libre no fue algo completamente inesperado. Mireia necesitaba hacer una carrera excepcional para estar entre las ocho libristas más cualificadas del planeta. Su mejor marca en la prueba, 4m 3,84s, data de 2014. Ahora deberá concentrarse en los 200m estilos, la prueba para la que Vergnoux la considera menos preparada en Río. Nadará las series este lunes y por la tarde, si se clasifica, la esperará Hosszu en semifinales.

Hosszu dijo que se presentó en Brasil con una misión. “Quería probarme a mí misma que podía batir el récord mundial de 400 estilos”, dijo el sábado. “Porque hace cuatro años nadé con miedo y casi dejo la natación”.

Llegó a los Juegos de Londres como la favorita y quedó cuarta el día que la china Ye Shiwen batió el récord con el acelerón más sospechoso de la historia reciente de este deporte. Sus últimos 50 metros de libre desataron insinuaciones de dopaje. Fue inesperado.

Ye se hundió en las preliminares de Río y no participó en la final de la prueba que encabezó con tanta superioridad. Su repentino desvanecimiento tras 2012 contribuye a la sospecha de fraude. Pero en Londres estableció un tiempo de 4m 28,43s que sacudió la primera semana de competición. La réplica de Hosszu, una olimpiada después, fueron 4m 26,36s en otra final memorable.

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