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Lopetegui: “No habrá una revolución”

El sucesor de Del Bosque anuncia que su trabajo será continuista y evita hablar de nombres propios en su presentación

El nuevo seleccionador nacional, Julen Lopetegui (derecha), con el presidente de la RFEF, Ángel María Villar, ayer en Las Rozas.

Tranquilo, anunciando una línea continuista del modelo de Luis Aragonés y Vicente del Bosque y escoltado por el todavía presidente de la Federación, Ángel María Villar, que se esfumó rápidamente de la escena, se presentó en Las Rozas Julen Lopetegui como nuevo seleccionador español. El relevo de Del Bosque entrenará a España los dos próximos años, durante la fase de clasificación para el Mundial de Rusia en 2018.

El técnico vasco recoge el testigo con el objetivo de llegar a la cita de Rusia sin apuros, evitando la repesca, y de dar una vuelta a la cinta del juego de una selección que viene de fracasar en el Mundial de Brasil en 2014 y en la reciente Eurocopa de Francia. Lopetegui es el elegido para recuperar la esencia que España perdió a partir de 2012, para añadir al intocable estilo de fútbol de toque de la selección la profundidad y el gol carentes en los últimos años. El técnico es consciente de la importancia del reto y de la necesidad de cambios, pero evita hablar de una posible revolución. “Vamos a tratar de aprovechar todo lo bueno, pero mirando al presente y al futuro. En ningún caso venimos a hacer una revolución, sino más bien una evolución”, afirmó el exjugador, que reafirmó su idea de mantener al grueso del equipo. “La base está clara, hay jugadores en plenitud e irán apareciendo nuevas opciones. Como ya he dicho, no existirá una revolución, sino una evolución dentro de nuestras ideas y nuestra humilde aportación, que será nuestra y haremos sin ningún tipo de dudas”, insistió.

Dentro de esa evolución, Lopetegui no quiere casarse con nadie. No ha hablado con ninguno de los jugadores y tampoco con Del Bosque, para quien solo tiene halagos. “No hay un mejor espejo donde mirarse, ha hecho un trabajo fantástico y el listón está muy alto. Hablaré con él”, dijo. Preguntado por Casillas y los delanteros, no quiso hablar de nombres propios. El vasco proclamó la meritocracia y abrió las puertas de la selección a todo jugador que se lo gane. “Iremos viendo según se acerquen las convocatorias, tendremos en cuenta cómo se encuentre cada uno. No me cierro a nada, veremos cómo están los jugadores cuando sea el momento. Si vemos que uno nos puede hacer mejores, tendrá su momento”.

Lo que tiene claro es que vaya quien vaya, talento y fútbol no faltarán: “Ha habido una gran generación, la sigue habiendo y conozco a la que viene y es buenísima también. Son jugadores llenos de calidad, personalidad y ambición. Vamos a tratar que eso nos lleve otra vez a conseguir objetivos importantes”. Lopetegui, que conoce a muchos de ellos de su etapa al frente de la sub-19 y la sub-21, quiere centrarse solo en el presente para trabajar. “He coincidido con muchos, he convivido con ellos en muchas categorías y ese conocimiento nos ayuda, pero si no se ganan el estar aquí de poco vale el pasado. Nos ayudará el trabajo que hagamos a partir de ahora. Intentaremos competir de la mejor manera para afrontar lo que viene”, sentenció.

La oportunidad de sentarse en el banquillo de España le llegó a Lopetegui cuando estaba a un paso de enrolarse en el nuevo proyecto del Wolverhampton, pero la llamada de Villar lo cambió todo. “Llevábamos tiempo trabajando con ellos, pero cuando apareció lo de la selección todo quedó en un segundo plano. No había otra opción para mí”, concluyó Lopetegui, que tendrá su primera prueba al frente de la selección frente a Bélgica el día 1 de septiembre.

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