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Gibraltar mete gol

El triunfo del Lincoln sobre el Celtic de Glasgow en la previa de la Liga de Campeones sitúa al Peñón en el mapa futbolístico europeo

Lincoln-Celtic de la previa de la Champions
Lincoln-Celtic de la previa de la Champions

La gasolina de los milagros futbolísticos se desparrama e invita a recorrer inesperados trayectos. En Gibraltar transitó hacia uno de ellos el Lincoln Red Imps, que en su tercera experiencia en las fases previas de la Liga de Campeones derrotó (1-0) al Celtic de Glasgow, un equipo que está muy por debajo de su gloriosa historia y su fiel y apasionada afición, pero que mueve cada temporada cerca de 100 millones de euros, una dimensión en las antípodas de su rival, en el que apenas una cuarta parte de sus futbolistas son profesionales de sueldo modesto. El próximo miércoles defenderán su mínima ventaja en Celtic Park.

“De vez en cuando el hombre convierte en real lo imposible”, escribió Lee Casciaro, el goleador local, horas después del partido en su cuenta de twitter. Trataba aún de digerir un inopinado triunfo que puede situarse entre las mayores sorpresas que se recuerdan en el fútbol europeo, sin duda la derrota más humillante en los casi 129 años de trayectoria de los Bhoys por más que Brendan Rodgers, de regreso a los banquillo tras su experiencia fallida en el Liverpool, tratase de poner paños calientes. “No hay que avergonzarse de nada. Hay que mantener la calma, queda un segundo partido y sabíamos que el primero iba a ser duro y en condiciones difíciles, con mucho calor y campo de césped artificial. Llevamos poco más de 20 días de pretemporada”, disculpó.

El Lincoln acabó la liga hace dos meses y desde entonces no ha parado. Eliminó en un emparejamiento anterior al Flora Tallinn estonio animado por el sonido en bucle del You’ll never walk alone que entonan los aficionados del Celtic antes de cada partido. Querían vivir ese ambiente y ahora no solo se encontrarán ante él sino que lo harán con ventaja en el marcador. Marcó Casciaro, un policia que horas antes del partido había acabado su turno mientras sus rivales, entre ellos el belga Dembelé recién llegado desde la Eurocopa, velaban armas bien diferentes reposando en un hotel al que habían llegado el 48 horas antes. “Lo recordaremos toda la vida”, resumió el goleador, que aprovechó un envío en largo entre los dos centrales para superarlos, encarar al portero y anotar un gol tan histórico como el que marcó hace poco más de un año y supuso el primero de Gibraltar en competición oficial de selecciones. Justamente ante Escocia.

Casciaro, que comparte vestuario con sus dos hermanos, deberá intercambiar turnos en el trabajo con un compañero para poder viajar a Glasgow la próxima semana. Horas antes del partido un periodista que acompañaba al Celtic reservó un taxi para desplazarse al Victoria Stadium, el campo que comparten los diez equipos de la liga gibraltareña, y le preguntó al chico que le hizo la gestión en el hotel si él iba a ir también al partido. “Sí, soy jugador del Lincoln”, le contestó Dean Torrilla. El Lincoln fue un club completamente aficionado hasta hace tres años, justo cuando la Europa futbolística abrió las puertas al Peñón.

“Todo esto valdrá para darle ingresos al club y decir que ahí está el fútbol de Gibraltar”, valora Antonio Calderón, un malagueño que tuvo que salir a jugar en Polonia tras amargas experiencias de impagos en la Segunda B española. Ahora vive en La Línea y cerca de casa ha encontrado la seriedad por muchos perdida. “El equipo es una familia, son cumplidores y te tratan de lujo”, explica. “Salvando las distancias es como el Athletic en la liga española, jugamos con mayoría de gente de la casa, muchos de ellos hermanos o primos, los padres son los directivos, te acogen como uno más de ellos porque entienden que para poder crecer futbolísticamente es bueno traer algún extranjero y por eso estamos algunos españoles y dos portugueses”, detalla Yeray Patiño, doce años en la cantera del Elche, desde hace un año en Gibraltar en busca de un escaparate, también de sensaciones de futbolista: “Me sonaba muy exótico jugar la previa de la Champions y me decidí en parte por eso. Ahora estoy teniendo la recompensa”.

El Lincoln domina con brazo de hierro el fútbol de La Roca con un nivel que Calderón y Patiño coinciden en situar a la altura de un Segunda B. Superar rivales en competición europea ayudará a que la entidad gane músculo financiero y a poner en el mapa a Gibraltar por algo más que cuestiones geopolíticas. Ante el Celtic el plan no puede ser otro que replegarse y esperar a la contra, pero el futbolista ilicitano apunta algún valor que les sirvió para superar a tan ilustre rival: “Tenemos un punto de anarquía en el juego, pero creamos ocasiones de gol con facilidad, somos veloces y tenemos un bloque duro al que es dificil hacerle gol”. El club ha ganado las últimas catorce ligas y mantiene una cerrada rivalidad con el Europa, un equipo en el que son mayoría los futbolistas que llegan desde el otro lado de la verja y que este jueves juega competición continental en Suecia ante el AIK Solna. “Luego las diferencias en la liga local ya son mayores con los demás clubes”, reconoce Calderón, que viajará a Glasgow sin temores. “Ya hemos hecho historia, ¿ahora por qué no soñar?”, se pregunta. “No tenemos presión y estamos disfrutando”, argumenta Yeray Patiño.

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