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El Barcelona acelera para firmar el patrocinador

La directiva azulgrana se debate entre renovar con Qatar Airways y una marca norteamericana

Bartomeu, en la presentación de Denis Suárez, con la camiseta del Barça sin patrocinador.
Bartomeu, en la presentación de Denis Suárez, con la camiseta del Barça sin patrocinador. EFE

La directiva del Barcelona aspiraba a negociar con margen de tiempo la firma de un nuevo contrato de patrocinio para la camiseta después que el pasado 30 de junio expirara el acuerdo con Qatar. No había excesiva prisa y las nuevas camisetas se venden sin más logotipo que el de Unicef. El balance de la temporada 2015-2016 se iba a cerrar además con un superavit de unos 30 millones y la deuda se reduciría en 40 millones más hasta quedar en 280 millones. Pero las previsiones han cambiado de forma drástica después que un tribunal de arbitraje obligue ahora al club azulgrana a pagar un total de 47 millones (una parte ya estaba provisionada) por los terrenos de Can Rigalt, en L'Hospitalet de Llobregat, vendidos en 2005 por 35,4 millones.

Al consejo que preside Josep Maria Bartomeuno le ha quedado más remedio que acelerar las negociaciones con los posibles patrocinadores a fin de intentar cerrar la operación en los próximos días, mucho antes de que el día 18 empiece la pretemporada del Barça. La puja ha quedado reducida a dos compañías: la propia Qatar Airways y una norteamericana —Rac 1 informó que se trataría de Amazon— después que haya perdido fuerza la propuesta de Turkish Airlines.

El problema es que las ofertas no responden a las expectativas generadas por Bartomeu, que anunció que el precio de la camiseta no sería inferior a los 65 millones

El problema es que las ofertas recibidas no responden a las expectativas generadas por Bartomeu en la última asamblea de socios compromisarios cuando anunció que el precio de la camiseta no sería inferior a los 65 millones de euros, la cantidad que inicialmente parecía tener apalabrada con Qatar antes de las elecciones de 2010, momento en que el interlocutor era el entonces vicepresidente económico Javier Faus.

El problema de Can Rigalt

“No precisamos la entrada urgente de un patrocinador para cerrar el ejercicio 2015-2016, pero sí es cierto que ahora, después de lo Can Rigalt, para la tesorería sería conveniente tenerlo”, explican desde los despachos del Camp Nou. Además del imprevisto de Can Rigalt, el Barcelona tiene en el horizonte un viejo dilema: la masa salarial de la plantilla profesional que dirige Luis Enrique. Una vez firmada la renovacíón de Neymar, ahora toca revisar el vínculo de Messi.

La masa salarial rozó la pasada temporada el 73% respecto a los ingresos, cuando la UEFA aconseja que no supere el 70% y los propios estatutos del club exigen la convocataria de elecciones si no se respeta el ratio de endeudamiento, cosa que si no se corrige podría darse al finalizar el ejercicio 2016-2017. Y queda también pendiente el proyecto Espai Barça, cuyas obras deberían empezar el 2017.

El consejo directivo ha encontrado alivio en cambio en la firma del nuevo contrato con la firma Nike. El Barcelona ingresará unos 155 millones de euros anuales —variables incluidos— hasta el año 2028. El reto ahora es dar con el mejor patrocinador en muy poco tiempo, tarea que corre a cargo del vicepresidente Manuel Arroyo.

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