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Los vaivenes de Deschamps

El técnico de Francia, que ha tenido más tiempo que nadie para preparar el torneo, da volantazos con el sistema y los jugadores

Suiza Francia Ampliar foto
Deschamps, en el entrenamiento de ayer de Francia. REUTERS

En el partido inaugural de la Eurocopa contra Rumanía, Griezmann llegaba al Stade de France con sus auriculares de color rojo y bromeaba con los azules de Evra, los dos de lo más risueños al salir del autobús y camino al vestuario. Unos días después, frente a Albania, no llevaba la misma cara, quizá porque ya sabía que no sería titular. Era un cambio de plan del técnico Didier Deschamps, que va corrigiendo sobre la marcha. Aunque un par de horas más tarde, el extremo volvía a sonreír porque un gol suyo sobre la bocina -“este tanto me va a ayudar, pero tengo que seguir trabajando para estar otra vez en el once”, dijo- redondeado con otro de Payet dio el triunfo y el pase a la siguiente ronda. Pero de fondo estaban las dudas del seleccionador y Francia, un equipo que ha tenido más tiempo que nadie para preparar el torneo porque durante estos dos años no ha competido al ser el organizador de la Eurocopa.

Griezmann no fue el único que salió del equipo titular tras su discreta actuación en el duelo de apertura. Pogba también dio con sus huesos en el banco. “Pero no fue un castigo. La competición es larga y necesitas mantener el nivel”, defiende Gerard Houllier a través del teléfono, exseleccionador de Francia y de equipos como el PSG y el Liverpool. “Deschamps no le señaló sino que quiso darle reposo”, entiende José Cobos, exjugador del PSG y del Espanyol, entre otros. Aunque Alain Casanova, extécnico del Toulouse, no lo ve igual: “El técnico mantiene la confianza en ellos, pero fue un aviso porque no funcionaron”. Griezmann se redimió; y Pogba sigue bajo lupa. “Se espera más de él porque ha hecho una gran temporada con la Juventus. Pero es joven y el curso ha sido largo”, argumenta Cobos. “A él le hubiese gustado empezar de otra forma, pero seguro que ahora irá a mejor y mejor”, apunta Houllier. “La gente le pone mucha presión porque se piensan que es como Messi y Cristiano. Tiene el potencial, pero debe coger experiencia y trabajar cosas”, se suma Casanova.

Reclamado por su afición a hacer de Platini o de Zidane en la Euro del 84 o el Mundial del 98, a Pogba de momento se le reconoce en el torneo por una peineta que dedicó a la prensa tras el segundo tanto de Payet ante Albania. “Estaba haciendo mi baile habitual”, describe desde la federación francesa. “No vi ese gesto y no sé si vive un periodo difícil como se dice por ahí. Yo le veo sonriendo”, le defiende el zaguero Umiti. Y Suiza, el rival de esta noche (21.00 horas), tira de ingenio desde su cuenta de Twitter. “Hey Francia, Pogba no es su problema. Somos nosotros”. Aunque Deschamps parece tener alguno que otro más.

El césped también es un problema

La selección francesa no gana para disgustos. La lista de reveses antes de la Eurocopa era expresiva, pero más lo es durante el torneo por pequeños contratiempos que trastocan su día a día. Además de la peineta de Pogba, la UEFA exigió al equipo dormir el día antes del partido inaugural en París y no en Clairefontaine, su base, porque estaba a más de 60 kilómetros del estadio y contravenía un artículo de los estamentos de la Euro. Ahora, es el césped.

En los estadios de Lille, Lens y Marsella el tapete deja bastante que desear, demasiado blando y con numerosas chuletas después de que se pise por encima. “Desastroso. Esto es lo que pasa cuando dejas hacer un concierto de AC/DC a un mes de la Eurocopa”, se quejó Deschamps sobre el terreno de juego del Velódromo. Y no parece que esté mucho mejor el de Lille, hasta el punto de que ayer debieron entrenar en un anexo para no castigarlo más.

El vaivén de los jugadores también derivó en un baile de pizarra por parte de Deschamps. Algo extraño si se tiene en cuenta que durante los amistosos apenas varió el sistema. Así, ante Rumanía partió con su preferido 4-3-3. Pero como no acabó de cuajar, probó el 4-2-3-1 contra Albania y se corrigió en carrera porque tras el entreacto recuperó el plan inicial. Unas modificaciones, sin embargo, discutidas porque sacó del campo a Coman y Giroud en su mejor momento. “Quería hacer una probatura para dar la oportunidad a otros extremos. No salió y ahora volverá a su táctica”, intuye Cobos. “Prefería ver a Coman y Martial, pero no hicieron lo que se esperaba y el sistema no funcionó”, destaca Casanova. “Tampoco es un problema variar de táctica durante el partido. El entrenador busca que sus jugadores se sientan cómodos”, expone Houllier. “Pero al equipo le falta un poco de cohesión, un paso más”, añade Casanova.

No es, en cualquier caso, un torneo fácil para Francia, que se ha visto salpicada en sucesivos enredos. El supuesto chantaje de Benzema a Valbuena que los apartó de la selección; el positivo de Sakho; las lesiones de Debouchy y Varane; las acusaciones de racismo; las amenazas terroristas; la peineta de Pogba… “Pero Deschams responde muy bien”, aclara Houllier. “El técnico ha sido muy inteligente en la gestión con el grupo. Quizá ha creado una nueva historia para la selección”, le elogia Cobos. “Ha resuelto con nota los conflictos y lo bueno es que el equipo puede seguir mejorando”, abunda Casanova. Y, a pesar de todos estos contratiempos, Francia se ha levantado.

Para esta selección parece que nunca es demasiado tarde. Así, en el último resuello ha vencido en tres de sus últimos cuatro encuentros (también lo hizo ante Camerún en su penúltimo choque preparatorio) y de los 28 goles que ha firmado desde el mes de septiembre pasado, siete han llegado después del minuto 85 (el 25%). “Han demostrado que tienen una mentalidad muy fuerte, que quieren ganar”, resuelve Cobos. “No eran rivales muy talentosos, pero han ganado cuando debían”, se suma Casanova. “Con actitud, todo se puede”, tercia Houllier. Frente a Suiza, sin embargo, Deschamps volverá a rotar porque Kanté y Giroud están apercibidos y puede dar minutos a suplentes. Falta ver, en cualquier caso, si Francia se estabiliza.

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