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Villanueva, un soldado de acero

Hijo de españoles, el’ tackle’ es un fijo en los Steelers de la NFL tras dirigir una unidad en Afganistán con 23 años

Alejandro Villanueva, con el número 78, con Mike Vick en un entrenamiento. Ampliar foto
Alejandro Villanueva, con el número 78, con Mike Vick en un entrenamiento. AP

Erigido en una suerte de embajador español del fútbol americano, Alejandro Villanueva ha cumplido con dos requisitos imprescindibles para perdurar en la NFL, entorno competitivo como pocos. Nacido en Mississippi (EE UU), este hijo de un militar, con padre bilbaíno y madre granadina, ha concretado su versatilidad en una posición, la de tackle izquierdo, el encargado de proteger a un quarterback diestro por su lado ciego. Segundo, ha aprovechado su oportunidad en una liga plagada de lesiones, como la del titular en su puesto en los Pittsburgh Steelers, conocidos también como Acereros. Tres meses después de su primera titularidad, Villanueva es ya un fijo en los playoffs (se mide este domingo a las 22.45 a Denver), una meta que ha compaginado con el compromiso militar que le llevó a dirigir una unidad de 38 soldados del ejército estadounidense en Afganistán con 23 años.

Villanueva no probó el fútbol americano hasta su adolescencia. Vivió en Mississippi sus primeros cuatro años acompañando a su padre a un curso de piloto naval. La familia regresaría a España, donde vivió hasta que puso rumbo a Bélgica. Fue entonces cuando dejó el rugby y se puso el casco. Allí, cuenta su compañero Joe Puttmann, pagó su novatada con el reglamento. Cuando un equipo tiene el partido ganado, el quarterback se limita a arrodillarse para agotar el reloj. Villanueva, entonces defensor, lo ignoraba. “Los entrenadores siempre nos dicen que juguemos hasta que suene el silbato y él seguía aprendiendo las normas. En esa jugada todo el mundo sabe lo que va a suceder, pero él no, así que el pitido llegó tarde y le dio un golpe muy fuerte al quarterback. Hubo lio en la banda y tuvo que salir mi madre”, recuerda.

Cuando Puttmann se marchó a la Universidad de West Point, habló bien de Villanueva. “Podría haber estado en el sistema ofensivo de cualquier universidad en Estados Unidos, pero la educación que recibió le llevó a West Point”, asegura. Allí estudió su ingeniería y mantuvo su responsabilidad militar en tres periodos distintos en Afganistán. “Sabía que podía jugar, nunca lo olvidó. Así que sirvió valientemente [fue condecorado con la Estrella de Bronce] y cuando tuvo la oportunidad de desarrollarse como jugador, la aprovechó”.

En West Point, Villanueva pasaría de jugar en la línea defensiva a la ofensiva. Ya entonces era un gigante, el apodo que recibe en los Steelers por sus 2,10 metros, el más alto del equipo. “Era mucho más útil en ataque porque no era tan rápido como otros defensores más bajitos. Cuando hizo el cambio tuvo dos años muy exitosos, incluso pudo jugar como tight end [un bloqueador que también recibe pases] por su capacidad de aceleración”. En esa posición probaría sin éxito con los Cincinnati Bengals y los Chicago Bears. Los Philadelphia Eagles le ficharon en 2014 para jugar en la línea defensiva, pero prescindieron de sus servicios antes de empezar la temporada.

Sorprendidos por su estatura en un partido de pretemporada, los Steelers, la franquicia más laureada con seis Superbowls, le ficharon en enero del año pasado y le pasaron al ataque. “Se han visto los frutos, y muy rápido, porque la posición de tackle izquierdo es la más difícil de la línea. Ha tenido jugadas donde le han dominado, pero es un diamante en bruto y va a seguir su ascenso”, analiza Fernando Von Rossum, representante de los Steelers en México desde hace 11 años. “El quarterback [Ben Roethlisberger dirige al equipo desde 2004] es el que te lleva a la tierra prometida o te hunde, así que su función es proteger la inversión”.

Von Rossum, hijo del primer representante de la NFL en México y encargado de las primeras traducciones [al quartterback se le identifica como mariscal de campo, una posición de guerra], recuerda el camino recorrido. “Hay un claro reconocimiento de la Liga. Octubre es el mes de la hispanidad, hay cada vez más partidos con narración en castellano en las grandes cadenas y los equipos tienen sitios webs en español. Que haya jugadores como Alejandro es atractivo. Si los Steelers son campeones, él sería el representante de España igual que Hines Ward lo fue con Corea del Sur [en 2006]”, explica este periodista.

Tras una década de amistad, Puttmann es testigo del origen español de Villanueva. “Habla de España todo el tiempo. Le gusta muchísimo”. La prensa estadounidense destaca que su servicio militar le convirtió en líder, pero su compañero identificó el liderazgo mucho antes. “Ha sido siempre muy carismático. Conoce muy bien el valor de una decisión basada en la información que tengas en el momento y sabe responsabilizarse. Empezó a jugar más tarde que la mayoría, pero todo eso le ha permitido compensarlo”. Ya no placa quarterbacks a destiempo.

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