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Al Barcelona le quema la pelota y cede un empate ante el Deportivo

El cuadro gallego repite una actuación soberbia en un destensado y medio vacío Camp Nou

Messi celebra su gol junto a Luis Suárez. Ver fotogalería
Messi celebra su gol junto a Luis Suárez. Getty Images

Al Barça le quema la pelota camino de Japón. No aprende a descansar con el balón, tanto da que sea en el exigente Mestalla como en el plácido Camp Nou, se relaja en exceso contra el remendado Valencia y también ante el excelente Deportivo, es lo mismo que tenga un gol que dos de ventaja, señal de que el problema es sobre todo suyo por más meritorias que hayan sido las actuaciones de los muchachos de Voro el pasado sábado y ayer de los chicos de Víctor Sánchez. No escarmientan los azulgrana de un partido a otro, ni tampoco del año pasado al presente, de nuevo reducidos por el Deportivo después de un 2-0.

Barcelona, 2-Deportivo, 2

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Alba (Mathieu, m. 76); Rakitic (Sergi Robert, m. 72), Busquets, Iniesta; Messi, Luis Suárez y Sandro (Sandro, m. 69). No utilizados: Ter Stegen; Bartra, Adriano, Vermaelen y Mathieu.

Deportivo: Lux; Laure, Arribas, Sidnei, Navarro; Juanfran (Cardoso, m. 70), Bergantiños, Fayçal, Luisinho (Juan Domínguez, m. 46); Lucas Pérez y Jonathan (Luis Alberto, m. 57). No utilizados: Manu; Cani, Medunjanin y Lopo.

Goles: 1-0. M. 38. Messi. 2-0. M. 61. Rakitic. 2-1. M. 77. Lucas Pérez. 2-2. M. 86. Bergantiños.

Árbitro: Sánchez Martínez amonestó a Luisinho y Laure.

Camp Nou: 67. 194 espectadores.

No sabe jugar el Barça a partir de la abundancia, se relaja en exceso, se deja ir y se complica la vida, como si le hubiera dado un ataque de narcisismo desde el 0-4 del Bernabéu. Necesita estar siempre en combustión porque cuando pierde tensión competitiva deja de tener encanto, fiel reflejo de la personalidad de su técnico Luis Enrique. Los azulgrana se distrajeron a destiempo, no supieron cerrar el partido y se encogieron al ritmo que se desfondaba Messi mientras emergía el valiente y admirable plantel de Víctor. A la que se mira al banquillo, ya sea para no tocar nada (la pasada jornada) o para agotar las sustituciones (este sábado) tiembla el Barça mientras se agrandan rivales como el Valencia y el Deportivo.

Al Barcelona le faltó regate y pase, penalizado por los errores en la entrega de futbolistas tan fiables como Busquets o Iniesta, y en cambio estuvo excelente en el tiro desde la media distancia, expresado en el gol de falta de Messi (1-0) y en el latigazo de Rakitic (2-0). La previa, el partido y la resaca, al fin y al cabo, estuvieron monopolizados por el Deportivo, sobre todo por su excelente currículo en la Liga y el plan futbolístico de Víctor Sánchez, un técnico que tenía muy bien estudiado al Barcelona. El entrenador jugó dos encuentros en uno: compitió primero para atacar después, sin reparar en Messi.

Messi es irreductible cuando está en forma como se vio hasta el 1-0. El 10 se arrancó con sus cambios de orientación, sus combas de derecha a izquierda, presente y decisivo, soberbio en el gol. Tomó el balón en una falta directa a 20 metros de la frontal del área y la golpeó con la potencia, colocación y pulcritud precisas para crucificar a Lux. El cuero entró por la escuadra izquierda del meta después de describir una parábola majestuosa: la quietud y belleza del tiro contrastó con el ritmo frenético del choque. La pelota subió lo justo para superar la barrera y bajó lo necesario para batir a Lux.

Al gol de Messi siguió un segundo tanto de Rakitic. El croata remató de forma violenta y cruzada ante de pisar el área grande del Deportivo. El partido pareció entonces finiquitado por más que los muchachos de Víctor se gustaban en el Camp Nou. Muy equilibrados y sólidos cuando formaron con cuatro laterales para tapar las bandas y dos atacantes a fin de presionar al Barça y especialmente ágiles y verticales después de la rueda de cambios que descentró completamente al Barcelona. Al fin y al cabo, el Deportivo, que ha perdido los mismos partidos que el Barça, el Atlético y el Madrid, fue igual de reconocible con 0-0 que con 2-0.

Un empate muy merecido

No es casual que los gallegos sean el equipo al que menos rematan, siempre solventes en su área y capaces de meter los goles justos, la mitad prácticamente materializados por su artillero Lucas Pérez (11 en total, seis en los últimos seis partidos). Volvió a marcar ayer el delantero gallego y remató más tarde la faena Bergantiños. Los azulgrana, cojos por la ausencia del eléctrico Neymar, empeoraron con las sustituciones y quedaron a merced del Deportivo. Un encuentro tan serio, abierto y exigente demandaba atención y los barcelonistas se apagaron al ritmo de Messi. Le falta todavía ritmo, explosividad y continuidad al 10.

El Barcelona adolece de calma, de pausa, de control, y de poder de concentración, reiterativo en la pérdida, reincidente en el error

Y el Barcelona adolece de calma, de pausa, de control, y de poder de concentración, reiterativo en la pérdida, reincidente en el error, desequilibrado frente a un rival rico tácticamente, muy trabajado, en plena forma, capaz de plantear un encuentro de siete contra siete en cancha del Barça. A los azulgrana, en cambio, les faltan jugadores, desclasificados como han quedado Sandro y Munir, sin el rigor defensivo para zanjar contiendas como la de ayer, excesivamente pendientes del viaje al Mundial de Japón. Aflojó la implicación en el campo y apenas había media entrada en el Camp Nou. Ya van tres empates seguidos después del 0-4 de Madrid y el liderato de la Liga queda finalmente al alcance del Atlético.

No parece una situación grave sino más bien preocupante por reiterativa. A veces se empieza con una lesión, después se añaden unas risas, más tarde se concede un empate, luego se tropieza en casa en un partido complicado y al final las cosas muy pequeñas se convierten en un problema muy gordo. Al Barça, excelente en la precariedad, le toca volver a comenzar, sin Neymar y con Messi.

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