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Neymar ilumina al Barcelona

El delantero, que firmó un tercer tanto genial y al alcance de muy pocos, catapultó al Barcelona en el triunfo sobre el Villarreal

Luis Suárez celebra un gol del Barça junto a Neymar y Sergi Roberto.
Luis Suárez celebra un gol del Barça junto a Neymar y Sergi Roberto. REUTERS

No hay mejor jugador ahora mismo para resolver el partido más difícil que Neymar. No repara en el contrario por más complicado que sea: el Villarreal. Ni en el horario: las 16.00, malo en el historial del Barça. Tampoco le preocupa el calendario: aguarda el Madrid. Y menos le importa que el árbitro le advierta antes del partido y después le saque una tarjeta: Clos Gómez le obligó a dejar la cinta del pelo y su pendiente en el vestuario después del calentamiento en el Camp Nou. Incluso la ausencia de Messi le anima y motiva más que preocupa cuando el partido va 0-0. Neymar se divierte en el estadio, en Getafe y en Port Aventura, fuera y dentro de la cancha, desinhibido camino del Bernabéu.

BARCELONA, 3 – VILLARREAL, 0

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué (Bartra, m. 81), Mathieu, Jordi Alba; Sergi Roberto, Busquets, Iniesta; Munir (Sandro, m. 78), Luis Suárez y Neymar. No utilizados: Ter Stegen; Adriano, Vermaelen, Samper y Gumbau.

Villarreal: Areola; Mario, Bonera, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Castillejo (Samuel, m. 79), Pina (Bakambu, m. 65), Bruno, Dos Santos, Denis Suárez; y Soldado. No utilizados: Barbosa; Nahuel, Jokic, Trigueros y Rukavina.

Goles: 1-0. M. 60. Neymar. 2-0. Luis Suárez, de penalti. 3-0. M. 85. Neymar.

Árbitro: Clos Gómez amonestó a Mathieu, Iniesta, Mario, Suárez, Neymar, Piqué y Costa.

Camp Nou. 74.109 espectadores.

Neymar se parece por sus gestos técnicos a Ronaldinho. También define como solía Patapalo Rivaldo. Y es capaz igualmente de evocar con sus movimientos a Romario. El fútbol más añorado de Brasil está personificado en la figura de Neymar, rey también del Barça, autor de un gol monumental en el Camp Nou. La añoranza por Messi ha remitido desde que ha comparecido el 11. A juzgar por su trayectoria desde la lesión del 10, Neymar parece dispuesto a batirse en solitario con Cristiano en Chamartín. La consigna es que no conviene apurar con la recuperación de Messi. La hinchada se felicita por lo bien que se entienden Neymar y Suárez, y se pellizca en espera de Leo.

El juego dulce y lúdico de Neymar fue el mejor antídoto para un encuentro tenso y que habitualmente escapa del control emocional, a gusto de técnicos metódicos como Marcelino. El 11 acabó con la resistencia del Villarreal, cedió después generosa y estratégicamente el tiro de un penalti a Luis Suárez y remató la tarde con un prodigioso 3-0: tomó la pelota en una transición a campo abierto, abrió para Luis Suárez y pisó el área para recibir, controlar con el pecho en carrera, sortear la marca de Jaume Costa de espaldas con un sombrero y, de reverso, rematar con la derecha sin dejar caer el cuero, imposible para Areola. Los pañuelos sustituyeron a las estelades en el Camp Nou.

Una obra de arte de Neymar

Nada parece imposible para Neymar. Necesitó el Barça de la mejor versión del brasileño para doblegar a un rival admirado por las aficiones sin bufanda, aquellas a las que les gusta el fútbol, los buenos jugadores como Bruno. El Villarreal exigió siempre del Barcelona mucha dedicación, paciencia, desequilibrio y concentración, por más que últimamente defiende mejor su arco que ataca el contrario, también en el Camp Nou. Al Barça le costó llegar hasta Areola. Apenas había espacio para armar el tiro a pesar de las exquisiteces de Iniesta y Neymar. Hay que ser preciso para vencer a un equipo que presiona alto y compite excelentemente a partir de la buena organización de García Toral.

Las ocasiones escasean, el estrés es extremo y las intervenciones del árbitro son muy escrutadas, sobre todo si se trata de Clos Gómez, tan autoritario que amonestó a Iniesta, Luis Suárez y Neymar. La suerte de la contienda quedó a expensas de cualquier error o acción individual, circunstancia que incidió en el ánimo de los espectadores, sentados en una cancha de fútbol como si estuvieran en un cine, pendientes de un thriller futbolístico en el Camp Nou. Al Barça no le quedaba más remedio que aguardar a una oportunidad y aprovecharla porque en el banquillo no había más alternativa que la de Sandro, hoy más rematador y menos jugador que Munir.

La hinchada se felicita por lo bien que se entienden Neymar y Suárez, y se pellizca en espera de Leo

El colegiado despabiló a Neymar después del descanso y calentó al público, que rompió a cantar “¡Árbitro que malo eres!”. Aumentó la intensidad barcelonista, asomó Busquets para descifrar el encuentro y compareció definitivamente Neymar. Busquets entendió que al Villarreal se le podía ganar desde la presión y la recuperación, menos desde la elaboración, y diseñó la jugada que resolvió el choque: salió al encuentro de Bruno en una cancha contraria, le rebanó el cuero y profundizó para el desmarque de Neymar, atinado en la recepción y definición: 1-0. Hasta Bruno, el excelente medio del Villarreal, se venció ante el saber estar y leer los encuentros del excelso y discreto Busquets.

Abierto el marcador, se vieron las carencias ofensivas del Villarreal y los excelentes y vertiginosos despliegues del Barça. Jaume Costa se equivocó ante Munir y el penalti lo transformó Luis Suárez por gentileza de Neymar. El brasileño se reservó para el 3-0. Una obra de arte. El brasileño y el uruguayo suman 20 de los 23 goles desde que no está Messi y el equipo ha dejado de encajar goles —ninguno en los últimos cuatro encuentros— para recuperar solidez y confianza, en vigilias del clásico de Madrid.

Ya no se habla de que Neymar falta al respeto al rival sino que se celebran sus goles, ninguno hasta ahora como el tercero de ayer contra el Villarreal, a la altura de los mejores de Messi.

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